La Taberna Flotante

La mascota

Taberna Flotante #46

Stanislaw Lem con uno de sus perros

Al regresar de su paseo nocturno, Sita y Lem vieron a Teddy, inmóvil junto a la barra, en la misma posición en la que lo habían dejado.

—Sigue dormido —comentó Lem en voz baja.

—Vuelve a estar dormido —precisó Chess subiéndose de un salto a un taburete—. Ha estado despierto, y bien despierto, un buen rato, y hemos mantenido una larga conversación.

—¿Una larga conversación? —repitió Lem, sorprendido—. Pero si no nos hemos ausentado más de media hora.

—Hemos hablado durante diez minutos a velocidad 64 —explicó Chess—, lo que equivale a casi once horas de conversación normal.

—Debe de estar agotado —dijo Sita—. Y yo también lo estoy, por cierto.

—Acuéstate en mi cama —le propuso Lem—. Yo dormiré en un sofá. Si consigo dormir.

—Gracias, Staszek —contestó ella con una cansada sonrisa—, pero prefiero dormir dentro de Ted.

La ancianiña se acercó al muñeco robot, apoyó la punta de un dedo en su peludo abdomen y trazó una breve línea horizontal. Como si hubiera abierto una cremallera invisible, apareció una hendidura por la que, tras contraer sus patas de grulla y apretar las garras hasta formar un par de compactos puños metálicos, Sita entró en el vientre de Teddy, que siguió durmiendo sin inmutarse.

—¡Buenas noches! —dijo con voz cantarina antes de que la abertura se cerrara de nuevo.

Tras una ensimismada pausa, Lem preguntó:

—¿De qué hablan un robot alienígena y un gato solariano?

—De alienígenas y de Solaris, obviamente —contestó Chess con una sonrisa traviesa.

—¿Y habéis llegado a alguna conclusión interesante?

—Inquietante, más bien. Tenemos que prepararnos para un inminente encuentro con los Veladores. Y es probable que vengan aquí.

—¿A Münchhausen?

—A la Taberna Flotante.

—¿Es esa la razón por la que pasas aquí dentro casi todo el tiempo?

—En parte, sí. Tengo que cuidar de ti. Eres uno de los miembros más importantes de nuestro equipo y el único meramente humano, y por ende el más vulnerable.

—Sita también es humana, e Ijon II, Casandra, Doc, los Arnos…

—Sita está integrada en el binomio Sitted. Ijon II se bebió el mar de Solaris…

—Solo medio litro.

—Es un mar fractal, holográfico: en una parte está potencialmente contenido el todo. Casandra fue mejorada, y no solo físicamente, por un tetráfido sapientísimo. Doc es el simbionte de Cuasitodo, un cíborg con dos cerebros. Los Arnos son uno y trino, hombre y mujer a la vez. Tú eres el único meramente humano, solitariamente humano. Tengo que cuidar de ti y entrenarte a nivel cognitivo-conductual. Eres demasiado acogedor, recibes cordialmente a todo el mundo…

—Esto es una taberna. Se supone que su función es precisamente la de acoger a todo el mundo.

—Y por eso mismo tienes que ser más precavido, menos confiado.

—Acabo de acordarme de Tupchio, el último perro que tuve, a finales del siglo XX —dijo Lem con una sonrisa melancólica—. Intenté entrenarlo como perro guardián, pero no había manera. Recibía moviendo la cola a todo el que llegaba… A veces fantaseo con la posibilidad de tener otro perro, pero ahora es casi imposible; estuvieron a punto de extinguirse a comienzos del siglo XXII y quedan poquísimos. Nunca pensé…

—¿Que tu mascota acabaría siendo un gato parlante?

—Que yo acabaría siendo la mascota de un gato parlante.

10 Comentarios

  1. No se me ocurre mejor aspiración en la vida que ser la mascota de un gato parlante.

  2. Me encanta encontrar en una lectura la palabra «ensimismada». Después de verla aplicada sobre otra palabra, como por ejemplo una pausa o el silencio, la suelo aplicar sobre mí mismo, quizá buscando en ella la autorreferencia.

    Por cierto, cada vez es más habitual ver cómo se escuchan conversaciones y se ven vídeos a velocidad 2, lo que, desde mi punto de vista, implica una pérdida muy importante de detalles. No sé si se trata de un avance o de un retroceso.

    • Creo que escuchar y ver X2 puede tener un impacto en las funciones ejecutivas y la atención sostenida. También en los mecanismos de recompensa del cerebro. Lo mismo sucede con los productos audiovisuales predominantes con desarrollo rápido y lleno de golpes de efecto. Obteniendo conclusiones rápidas y sin tener que esperar o pensar para obtener estimulación pasiva y gratificación. De manera que tenemos menos oportunidades de entrenamiento cognitivo de esas funciones que he mencionado.
      De alguna forma este tema me conecta con la hiperrealidad. Consumimos con tanta frecuencia colores, olores, sabores tan exagerados que quizás la realidad nos puede acabar pareciendo insípida o descolorida…

      • Coincido en lo que comentas. Respecto a recibir estímulos exagerados de manera frecuente, supongo que aumentará el umbral a partir del cual se produce algún efecto, aunque tú lo has explicado de manera mas precisa. Muy interesante esa conexión con la hiperrealidad. Da que pensar.

    • Es el principio de acción y reacción: todo avance puede ser convertido en retroceso por los reaccionarios.
      Con respecto a ensimismada/o, habría que personalizarlo: estoy enmimismado, estás entimismado…

  3. Lo que me enmimisma a mí es lo poco que habláis de la posibilidad de dormir en el vientre peludo de un robot. Esa es la única realidad que yo quiero conocer.

  4. Cierto, en los días calurosos mejor un buen bañito en el mar.

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