Cultura ambulante

Balenciaga: el prestigio empieza por la cabeza

Una visitante de la exposición «Balenciaga. La elegancia del sombrero». / Foto: Museu del Disseny

«Es más importante el prestigio que la fama. El prestigio queda, la fama es efímera». Son palabras de Cristóbal Balenciaga (1895-1972), uno de los más grandes diseñadores de moda de la historia, reverenciado por otros genios del sector, tanto coetáneos como sucesores, que van de Coco Chanel a Christian Dior, pasando por Hubert de Givenchy. Se llegó a decir, por lo visionario y revolucionario de sus propuestas, que la historia de la moda recomenzaba con cada una de sus nuevas colecciones. Su vida fue un misterio difícil de desentrañar, pero —aunque hay quien dice que no concedía entrevistas por la imposibilidad de explicar su arte— nos queda su asombrosa obra, cuyos procesos abarcaba casi por completo, desde los primeros esbozos hasta su confección final.

Acogida estos días por el Musseu del Disseny de Barcelona, Balenciaga. La elegancia del sombrero es la primera muestra internacional dedicada a sus diseños de esta prenda de vestir que, en aquella época y lejos de su concepción actual como mero complemento, suponía un auténtico símbolo de eso que tanto defendía: el prestigio. Los tocados y sombreros han representado históricamente y desde tiempos remotos una cierta autoridad, estatus o distinción jerárquica. Con la explosión de la alta costura, se convirtieron en elementos esenciales a la hora de equilibrar y enriquecer la imagen de quienes los portan, llegando a constituir una señal de distinción que a veces compite con todo lo demás por sus llamativas formas o dimensiones.

Vista de uno de los ámbitos de la exposición dedicada a Balenciaga. / Foto: Museu del Disseny

Pese a que hoy en día sean vistos como un accesorio más bien exótico y ocasional, cualquiera que admire el arte del diseño apreciará en las más de ochenta piezas seleccionadas para esta exposición monográfica la visión privilegiada de Balenciaga: su pasión por los volúmenes casi escultóricos, sus formas tendentes a la abstracción, su atemporal elegancia o su esplendor cromático hacen de ellas obras irrepetibles. Infatigable investigador y experimentador, supo trasladar la sabiduría de la confección y los materiales tradicionales o populares, incluso procedentes de otras latitudes, a una serie de arriesgados sombreros que ni siquiera con el paso de las décadas han perdido su potencia estética.

Con piezas elaboradas en sus maisons de haute couture de París y Madrid, entre finales de los años 30 hasta el cierre de estos templos de la moda en torno a 1968, la muestra (que reúne los fondos del Museu del Disseny y del Museo Cristóbal Balenciaga, inaugurado hace una década en su villa natal de Getaria) supone también, de algún modo, una reivindicación de la labor de aquellas mujeres que integraron todos sus departamentos para acabar de dar forma y difusión a sus creaciones. Junto a ellas, conocemos aquí la trascendental figura de las llamadas balenciagas, clientas de todos los puntos del globo que acudían al maestro diseñador de forma expresa para que obrase el milagro sobre sus cabezas.

Uno de los sombreros de Balenciaga exhibidos en la muestra. / Foto: Museu del Disseny

La exposición se complementa además, el próximo 21 de septiembre en el Auditorio Disseny Hub barcelonés, con una mesa redonda titulada —como la famosa canción de Randy NewmanYou Can Leave Your Hat On, que versará sobre la importancia de los sombreros en el mundo contemporáneo y en relación con la sostenibilidad, la perspectiva de género y la artesanía. Silvia Ventosa, conservadora de tejidos e indumentaria del Museu del Disseny y comisaria de la muestra junto a Igor Uría (del Museo Cristóbal Balenciaga), presentará esta actividad de inscripción gratuita en la que intervendrán la creadora Gema Galdón, la modista Charo Iglesias, las diseñadoras Sol Pardo y Nina Pawlowsky, y los estilistas Fermin + Gilles. Un evento con la colaboración de la Asociación para el Fomento de la Moda (MODA-FAD) y la Asociación Española de Sombrerería.

Lo que puede dar de sí un simple sombrero, pensará algún despistado hasta que repare en las cualidades que el propio Balenciaga definía para cualquiera que se diga diseñador de moda: «Un buen couturier debe ser arquitecto de la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida». Un verdadero talento polímata, como lo fue el genio vasco.


Balenciaga. La elegancia del sombrero
Comisariada por Igor Uría (Museo Cristóbal Balenciaga) y Silvia Ventosa (Museu del Disseny)
Con el impulso del Disseny Hub Barcelona
Museu del Disseny de Barcelona
Hasta el 3 de octubre de 2021

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