Cultura ambulante

La desorientación de Occidente

Dos exposiciones que reabren estos días en el IVAM y el CAAC indagan y reflexionan sobre la mirada occidental a la noción de Oriente, más un constructo que una realidad, un espejo en el que reflejarse y encumbrarse antes que una ventana abierta con auténtica curiosidad

Cuesta reparar en la etimología del verbo orientar(se), que señala con nitidez el punto cardinal donde nace el sol. No menos que deshacer los prejuicios y los estereotipos culturales asentados durante siglos. Oriente ha sido para Occidente una referencia continua desde que se empezó a mirar hacia él, siempre con más interés propio que genuina curiosidad. La historia de esa idea y su deconstrucción conforman el eje de dos exposiciones, con enfoques distintos pero nacidas de una iniciativa conjunta, que se pueden volver a visitar estos días –tras el cierre obligado por el virus– en el IVAM de Valencia y en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, respectivamente.

«Odalisca» (1912), de Francisco Iturrino González. Colección Zorrilla Lequerica.

Ambas tienen su origen en el influyente ensayo Orientalismo (1978), de Edward Said, en el que este teórico y activista palestino escribió: “Desde el comienzo de la especulación occidental sobre Oriente, una de las cosas que Oriente no podía hacer era representarse a sí mismo. El testimonio de Oriente solo era creíble después de haber pasado por la labor de refinamiento de los orientalistas”. La idea de Oriente, sugiere este clásico, existe en primer lugar por contraposición a Occidente, como una forma de definir lo que somos. Para Said, ese narcisismo del mundo occidental no es una manifestación espontánea de ego, sino un medio persuasivo para otorgarse –otorgarnos– autoridad. Una convención que no emana de la voluntad de entender otras culturas, sino de imponerse. La extensión de una mentalidad imperialista, colonialista y eventualmente racista (de la que seguimos siendo testigos estos días).

Esa fabricación de dispositivo ideológico, en este caso a través de la cultura y las artes, es lo que interesa a los comisarios de la exposición del IVAM Orientalismos, Sergio Rubira y Rogelio López Cuenca. Para evidenciarla han reunido obras que contribuyeron a construir un imaginario en torno a Oriente Próximo y el norte de África, desde las campañas napoléonicas en Egipto y Siria a finales del siglo XVIII hasta la independencia de Marruecos y Túnez a mitad del XX. Una fabulosa colección de 600 piezas que incluye desde obras de grandes artistas como Goya, Picasso, Matisse, Paul Klee, Auguste Macke o Joaquín Sorolla, por citar algunos, hasta carteles, postales, fotografías y vídeos. Todos ellos cómplices materiales de la consolidación de una cierta visión de aquellos países según los intereses políticos y económicos de la época, y que en muchos casos llegan hasta nuestros días en forma de las imágenes tópicas de los medios de comunicación, el cine o la publicidad.

La idea de Oriente, sugiere Edward Said en su ensayo, existe por contraposición a Occidente. No emana de la voluntad de entender otras culturas, sino de imponerse

Lo exótico, la idealización de lo lejano (en el espacio y en el tiempo) se demuestran también como una forma de canalizar el miedo a lo desconocido, a lo diferente, al otro. El temor de tenerlos cerca, o incluso entre nosotros, nos ha hecho representarlos a menudo como primitivos y salvajes, fanáticos, irracionales, infantiles, pasivos… atributos que con frecuencia brotan de los deseos reprimidos de Occidente; de ahí la fascinación que despiertan. Como la figura de las odaliscas, esclavas –también sexuales– de los harenes turcos, regalo para sultanes y para la imaginación occidental que podrían simbolizar la posesión de los cuerpos, como territorios, propia del poder colonial.

Vista del cartel «Andalucía en tiempos de los moros» (circa 1900), de Ulpiano Fernández-Checa, en el IVAM

Un tema recurrente en la obra de algunos de los genios de la pintura citados que, según comprobamos en la muestra del IVAM, también caían en los clichés constantemente, aunque lo que buscasen en el fondo fuese una ruptura con las formas y los motivos clásicos. De ahí procede también una estética orientalista desplegada en un mar de imágenes falsas y romantizadas, pero no por ello menos consistentes. Como la del cartel titulado Andalucía en tiempo de los moros, diseñado para la Exposición Universal de París, en 1900, con el fin de resarcir la desilusión que supuso el pabellón de España a sus organizadores, quienes echaron en falta más “toros, gitanería y moros”.

Arte descolonizado

Justamente en Andalucía, que como territorio del sur también está habituada a la imposición histórica de estereotipos de dominación, se ubica la exposición Desorientalismos, comisariada por Juan Antonio Álvarez Reyes para el CAAC. “Parece un error frecuente preferir la autoridad esquemática de un texto a los contactos humanos que entrañan el riesgo de resultar desconcertantes”, argumenta Edward Said en las páginas de su obra. Es decir, lo que leemos sobre un país lejano (o lo que vemos en una serie de Netflix, pongamos por caso) predetermina nuestra idea de aquel, cosa que ni la globalización ni la experiencia turística –que casi siempre se alimenta de tópicos para complacer al visitante– han cambiado. En Andalucía y el resto de la península, la cercanía y convivencia histórica con el Islam tampoco han generado un mayor conocimiento real del mundo árabe. Si acaso, nos ha provisto de una mínima tolerancia; al menos, hasta hace poco.

Obras de la serie «Incarner le visible, acter l’invisible» (2019), de Amina Agueznay (foto: Bruno Padilla)

La muestra del CAAC aborda idéntica cuestión que la del IVAM, con la diferencia de que aquí las obras más antiguas datan de 1977. Es, por tanto, una selección de ocho artistas plásticos de países diversos que, en las últimas décadas, han explorado los efectos del colonialismo y de las expresiones culturales que buscaban “orientalizar lo oriental”. En este sentido, todas las piezas nacen de la conciencia de ese hecho y de un cierto compromiso con la desorientalización de la visión proyectada por Occidente. También demuestra la coherencia de este centro situado en la Isla de La Cartuja, que continúa así el proceso de investigación que comenzara con las exposiciones dedicadas a Ala Younis (Kuwait) y Bouchra Khalili (Marruecos). Por cierto, que siete de las artistas seleccionadas en Desorientalismos son mujeres, quizá por la importancia que tiene el hecho de quién mira y porque la mirada colonial ha sido, por definición del poder hegemónico, masculina.

Destaca de forma especial la brillante vuelta de tuerca que Amina Agueznay y Kamrooz Aram dan al concepto de arabesco. Se trata de un término que se aplica a ciertas figuras de diseño geométrico que recuerdan a formas vegetales, presentes en algunas obras de arte islámico. Lo curioso es que este tipo de recurso era frecuente también en las culturas griega y romana, pilares de lo que se considera la civilización occidental. Dice Aram en el texto que acompaña a sus obras: “Se me pasa por la cabeza que soy arabesco. Se me pasa por la cabeza que no hay tal cosa como el arabesco”. Está hablando por tanto de una cuestión de identidad, pero son occidentales quienes la han fijado.

Son occidentales quienes han fijado el sentido del término arabesco, sobre el que reflexionan las obras de Amina Agueznay y Kamrooz Aram

Vista de las obras «Nocturne 1» (2019) y «Nocturne 2» (2019), de Kamrooz Aram, en el CAAC (foto: Bruno Padilla)

En castellano, arabesco también se refiere a algo sinuoso, que en su segunda acepción la RAE define como “que trata de ocultar el propósito o fin a que se dirige”. Las palabras, como las expresiones culturales y artísticas, no son inocentes. Cuando nombramos algo, le damos forma, y de ese modo podemos llegar a saber que nosotros no somos eso. Entonces, ¿qué es Occidente en relación a Oriente? Somos quienes lo hemos inventado. Qué gran idea. Por algo nos está durando siglos.


Orientalismos. La construcción del imaginario de Oriente Próximo y el norte de África (1800-1956)
Obras de Goya, Picasso, Matisse, Paul Klee, Auguste Macke, Joaquín Sorolla, Antonio Muñoz Degrain, Yto Barrada, Read Yassin o Antoni Muntadas, entre otros
Comisariada por Sergio Rubira y Rogelio López Cuenca
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Hasta el 27 de septiembre de 2020
Desorientalismos
Obras de Amina Agueznay, Kamrooz Aram, Ariella Aïsha Azoulay, Asli Çavusoglu, Gülsün Karamustafa, Jumana Manna, Asunción Molinos Gordo y Teresa Solar
Comisariada por Juan Antonio Álvarez Reyes
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC)
Hasta el 5 de julio de 2020

VISITAS APTAS PARA: Disidentes de retratos oficiales y quienes escuchan más que hablan.
VISITAS NO APTAS PARA: Intolerantes al arte no eurocentrista y partidarios de reconquistas.

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