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El soldaten Recuero Pérez

El libro de memorias de Teodoro Recuero Pérez, que recoge su avatar en el frente ruso con la División Azul, tendrá nueva versión en otoño en forma de cómic, a través de Norma Editorial

Se dice –y lo escribe de hecho Pérez Galdós– que “por doquiera que el hombre vaya lleva consigo su novela”. Teodoro Recuero Pérez fue una novela portátil. De las faenas campesinas en Serradilla (Cáceres), bajo la solana extremeña, acabó combatiendo en la Segunda Guerra Mundial, en la vasta estepa nevada del frente ruso. Se había enrolado, como otros muchos temporeros de la guerra, en la División Azul.

Despedida a la División Azul en la Estación del Norte

Entre medias se halla el aguafuerte de un español de época: huérfano, padre de familia, peón de campo, de ideas comunistas, pero que acaba enrolado en Falange y luego en la Legión. El salto sin red no lo dio la ideología, sino el hambre. Los terratenientes no daban trabajo a los jornaleros como castigo. Pero los partidos de izquierda le resultaron un engaño. Ni siquiera se podía andar tranquilo por un pueblecillo como Serradilla. El hambre apretaba. Había que elegir. Y Teodoro Recuero hizo la Guerra Civil con el bando nacional.

Lo inaudito es que, acabada aquella, volvió por voluntad a otra guerra aún peor. No tenía donde caerse muerto. De ahí su viaje a la Rusia de Pepe Stalin con la División Azul, organizada por Franco como ayuda a Alemania. Lo cuenta Recuero Pérez en su libro de memorias Hasta Nóvgorod. Crónica de un viaje, publicado hace un par de años por West Indies (sello editorial de la revista Jot Down). El relato de Recuero (sucinto, frío, claro, sin almíbar alguno) repasa su vida desde Serradilla hasta su vuelta de Rusia (el reúma contraído en la guerra le había torcido los dedos, pero pudo conseguir trabajo como cobrador en los autobuses municipales de Madrid). El libro se vendió bastante. Este otoño, Norma Editorial ofrecerá una nueva versión en cómic realizado por Víctor Barba. Teodoro Recuero Pérez en viñetas: de labriego del hambre a soldaten condecorado con la Cruz de Hierro.

Páginas del cómic que editará Norma, realizado por Víctor Barba, donde se refleja la infancia de Teodoro Recuero en Serradilla, Cáceres

El interés por la División Azul ha suscitado casi un género histórico en sí mismo. Ahí están los libros de especialistas como Xavier Moreno Juliá y Xosé M. Núñez Seixas (ambos publicados en la fiable editorial Crítica), y también los trabajos de Carlos Caballero Jurado. Pero, más allá de estos sesudos estudios doctos, abunda también la bibliografía menor, los libros de memorias personales, muchos de ellos publicados en modestas ediciones de autor, y en muchos casos rescatados por el azar familiar o por la conjunción de las estrellas.

«El testimonio de Recuero sobre la División Azul en el frente ruso no da pie a nada que destile heroísmo. Allí muchos estaban para matar el hambre con un oficio»

Las memorias de Hasta Nóvgorod relatan el citado viaje a través del hambre, la aventura y la guerra. El título hace referencia a esta ciudad rusa, situada a 190 kilómetros al sudeste de Leningrado (que sufrirá uno de los más terribles cercos de la Historia). Escribe Recuero, sin florituras, que en el sector de Nitlikino, en la cabeza de puente del río Volvoj, las pasaron “canutas”. Fue en plena invernada, entre noviembre y diciembre de 1941, durante aquella colosal y atronadora ópera bajo el frío que recibió el nombre de Operación Barbarroja por parte del ejército alemán.

Portada del libro publicado en 2017 por West Indies

Los libros citados hablan del valor de los soldados españoles de la División Azul. La terrible batalla de Possad, en torno al avance hacia Leningrado, involucró a regimientos como el 263 (integrado en su mayoría por catalanes) o el 269, en el que destacaron especialmente los andaluces. No obstante, el testimonio de Recuero no da pie a nada que destile heroísmo. Allí muchos estaban para matar el hambre con un oficio. Los habría anticomunistas y aventureros del ideal. Pero el tipo de divisionario respondía también a aquel que tenía algo que purgar en la España de Franco y, sobre todo, a aquel que respondía al traje: el que andaba muerto de hambre.

El cómic que publicará Norma Editorial dará, pues, nueva vida a uno de estos testimonios que también forman parte de lo que, mal que bien, se conoce como memoria histórica. Hasta Nóvgorod es el reflejo personal de aquella hora de España y de aquella hora del mundo de entonces. Los libros sobre la División Azul pueden considerarse un fenómeno editorial y un filón en redes sociales.

Hoy, en nuestra hora actual, en esta especie de chotis grotesco entre el luto nacional por la pandemia y el cainismo partidista, por una vez el interés por la División nos une.

Un comentario

  1. Deseando leerlo

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