Cultura ambulante

Pintar el misterio de la sal

Una exposición en el CAAC presenta los últimos cuadros de la sevillana Carmen Laffón en torno al paisaje que la vio nacer al arte y a los sueños, espejo de una trayectoria calma y perserverante en pos de un lenguaje pictórico único
«La sal. Salinas de Bonanza, Sanlúcar de Barrameda. Caño 1-2-3», 2017–2019 (foto: Mercurio).

La exposición comienza con el cuadro homónimo, fechado en este aciago 2020, cubriendo tres metros de pared: un gran monte de sal y su reflejo en el agua. Lo que retrata Carmen Laffón (Sevilla, 1934) con témpera, óleo y carbón son las salinas de Sanlúcar de Barrameda, escenario y templo de su actividad artística –donde comenzó «a pintar y a soñar»– desde aquellos veraneos en la casa familiar de La Jara, frente al Coto de Doñana. Un paisaje, el de la desembocadura del Guadalquivir, que ha sido testigo de sus obras más expeditas, más abarcadoras de su lenguaje pictórico.

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) acoge, en colaboración con el Museo Patio Herreriano de Valladolid, esta muestra de sencillo título, La sal, en la que comparecen 37 obras nuevas concebidas entre 2017 y el presente año, así como una serie de dibujos alumbrados durante el vírico confinamiento. Un material no abundante en cantidad, pero que sorprende por sus ingentes dimensiones. A veces necesitaremos distanciarnos lo suficiente del lienzo para deambular con la vista por los paisajes que la pintora nos pone delante.

«Hay algo de documental en el acercamiento de Carmen Laffón al terreno salinero, pero las texturas de sus cuadros los sitúan también en el terreno de lo espiritual»

«La sal. Salinas de Bonanza, Sanlúcar de Barrameda. Relieve (I-VIII)», 2019 (foto: Mercurio).

Hay algo de documental en su acercamiento al terreno salinero, pero las texturas de sus cuadros los sitúan también en el terreno de lo espiritual. Como si el alma de Laffón se transmigrara a la del panorama que plasma: ese imponente horizonte en el tríptico Caño 1-2-3; el leve asome del color en Las salinas de la Algaida frente al minimalismo cromático de sus relieves en escayola; el trazo del carbón en La noche, donde el misterio de la salina deviene aún mayor; los matices diversos de sus dibujos, cuyos blancos y negros se funden lejos de hacer monótona la serie; la limpidez, en fin, de El Día.

Se inscribe esta exposición fundamental en el llamado Semestre Laffón, una iniciativa conjunta del CAAC y el Museo de Bellas Artes de Sevilla (que estos días acoge El estudio de la calle Bolsa de Sanlúcar de Barrameda) para hacer justicia y rendir tributo a la artista, al que se une la Fundación Cajasol exhibiendo las obras de sus fondos y publicando un catálogo integral de su producción. Carmen, que no por casualidad es Premio Nacional de Artes Plásticas y Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes, no se deja llevar por los halagos y mantiene su vida apartada y su actividad inagotable, con los pies en la tierra y los ojos en el paisaje que ve su arte expandirse hasta donde los sueños del alma alcanzan. El infinito, eso es.

«La sal», 16 dibujos de carbón sobre papel, 2020 (foto: Mercurio).

 


La sal
Carmen Laffón
Comisariada por Juan Antonio Álvarez Reyes (CAAC) y Javier Hontoria (Museo Patio Herreriano)
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla
Hasta el 28 de febrero de 2021

VISITA APTA PARA: Admiradores de la luz salinera de Sanlúcar de Barrameda y de los panoramas interiores de la pintura.
VISITA NO APTA PARA: Los que no distinguen un día del otro, los desalmados visuales.

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