Cultura ambulante

Quimigramas: la magia de hacer fotos sin cámara

Hay vida (confinada) más allá de las recetas de cocina. Para hacer más llevadera la desescalada y no quitarnos de golpe los pasatiempos y la renovada voluntad de aprender, La Casa Encendida ofrece un taller sobre esta rara técnica entre la fotografía y la pintura abstracta

A estas alturas del aislamiento social, podemos constatar que el coronavirus está haciendo que toda una generación descubra al repostero que llevaba dentro. Pero, como no solo de dulces se vive y no sabemos con certeza lo que va a terminar durando este –bendito, para según qué cuestiones– confinamiento, proponemos una actividad formativa-artística de La Casa Encendida. En concreto, de su laboratorio de fotografía (dirigido tanto a amateurs como profesionales) nos llega un taller virtual en torno al quimigrama, una técnica de foto analógica casera para la que no hace falta cámara.

«Chemigram 8/2/61 I» (1961), de Pierre Cordier.

¿Magia? Esté tranquilo el lector; tampoco se trata de quedarnos en el reino de la imaginación a través del enésimo suplantador del mundo físico. Antes bien, en estos días en que todo parece girar en torno a las tecnologías, se vuelve aquí al material fotosensible y a pringarnos las manos (enguantadas, eso sí). La práctica en cuestión se activa con luz, a diferencia del revelado tradicional, e hibrida la fotografía y la pintura menos figurativa, tanto en el empleo de materiales como en sus resultados. El artista belga Pierre Cordier, inspirándose en las creaciones de maestros de las vanguardias como Moholy-Nagy (luminogramas) o Man Ray (rayogramas), le puso el nombre de quimigrama en 1958.

En estos días en que todo parece girar en torno a las tecnologías, se vuelve en este taller al material fotosensible y a pringarnos las manos

El curso planteado por La Casa Encendida se desarrolla en tres vídeos-tutoriales. El de introducción presenta los materiales básicos: los propios de un laboratorio fotográfico en blanco y negro, a los que se pueden añadir otros como aceite, barniz y jabón. A continuación se plantean una serie de ejercicios para componer diferentes tipos de paisaje. Por último, asistimos a tres experimentos de abstracción que dan idea de las posibilidades de esta técnica, a la que se podría considerar un género en sí misma. Su carácter orgánico y aleatorio, la incidencia de factores ambientales y contaminantes, hacen de ella un arte vivo, como demuestra la alucinante obra de artistas actuales como Alison Rossiter, Patricia Ziad y Fanny Béguély.

«Revive» (2007), de Alison Rossiter (imagen: Light Work Lab).

Esta actividad forma parte de la interesante iniciativa El Labo en Casa, que La Casa Encendida ha puesto en marcha para “mantener el tono creativo” de quienes no se contentan con cuidar el físico. Arte doméstico para aprender y experimentar, que se complementa con otras píldoras formativas nacidas como parte del programa virtual La Casa On del centro cultural madrileño. Ideas para que, incluso en estos tiempos de saturación visual, no desistamos de jugar con la imagen hasta que la magia ocurra ante nuestros ojos.


Quimigramas
La Casa Encendida:
https://www.lacasaencendida.es/la-casa-on/quimigramas-11295
Hasta el 31 de diciembre de 2020

TALLER APTO PARA: Fotosensibles, nostálgicos de la cubeta y quienes necesiten un respiro del mundo digital.
TALLER NO APTO PARA: Impacientes y fans del Photoshop.

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