Cultura ambulante

Agnieszka Polska: irreversibilidad del desastre

Detalle de «Starry sky» (2019), de Agnieszka Polska.

No sabemos lo que nos va a durar esta idea, pero 2020 —por encima de otras grandes crisis anteriores— parece haber marcado un punto de inflexión, o de no retorno, para nuestra civilización; si es que tal cosa existe. Y una de las enseñanzas que más a las claras ha arrojado la pandemia es la importancia de trabajar en cuestiones esenciales para el rescate del planeta, por ponerlo en términos económicos, haciendo justo lo opuesto a lo que ha sido habitual: pensando a largo plazo. La Casa Encendida, cuya programación siempre ha seguido una estrategia que responde a ese objetivo, pretende comenzar este 2021 con un nuevo proyecto que la vinculará aún más al suelo que pisamos, el momento al que asistimos, por difícil que sea de interpretar. Para ello, cada año se designará a una persona o un colectivo para que se encargue de comisariar un ciclo de exposiciones muy ligado al presente. En palabras de su directora, Lucía Casani, la Sala A que acogerá esta propuesta se convierte así en «un lugar dinámico, un espacio de experimentación para artistas y comisarios».

En consonancia con esa idea, abrirá esta temporada curatorial This is Jackalope, plataforma dirigida por Cristina Anglada y Gema Melgar que nació en 2016 con la intención de producir iniciativas artísticas contemporáneas que juegan con los formatos y los discursos. Ellas han ideado Un rastro involuntario, ciclo narrativo de cinco episodios que situará bajo el foco de La Casa Encendida durante este año la compleja y multiforme actualidad, sin dejar de lado la vida en los márgenes y los elementos irreflexivos que también, y de forma decisiva, nos ayudan a entenderla. La encargada de inaugurar esta serie de muestras es la artista polaca Agnieszka Polska (1985, Lublin), que ha expuesto en los museos y eventos más prestigiosos del circuito internacional —del MoMA a la Tate Modern, pasando por la Bienal de Venecia—, y que recibió en 2018 el Preis der Nationalgalerie de Alemania.

La artista polaca Agnieszka Polska (1985, Lublin).

Justo después de recibir el galardón, publicó una carta abierta junto con las otras nominadas en la que cuestionaban la política del concurso por su escasa compensación económica y por centrarse demasiado en el género de las candidatas, en una muestra de progresismo fingido. «La marginación de las mujeres en el mundo del arte es en efecto un problema. Sin embargo, no lo resolveremos etiquetando estos eventos aislados con participantes exclusivamente femeninas como exposición de mujeres», decía en una entrevista. Sirva esta anécdota para presentar a una creadora habituada a explorar las relaciones entre arte y activismo. Sus obras de animación digital combinan reflexiones sobre el lenguaje y la ciencia, textos líricos e imágenes manipuladas, para hablar sobre la responsabilidad individual y social así como las contradicciones éticas en la era de discursos nacionalistas y los desastres ecológicos. Si bien en sus piezas más recientes dice haber «renunciado a las historias basadas en la realidad», inclinándose más hacia la ficción —e incluso la ciencia ficción—, Polska cifra su potencial político en el carácter inmersivo de las mismas, que nos sitúa como sujetos en el centro del dilema, ante un espejo.

Las obras de Polska reflexionan sobre la responsabilidad y las contradicciones éticas en la era de discursos nacionalistas y los desastres ecológicos

Todos estos elementos están en la primera de las obras expuestas en La Casa Encendida, la videoinstalación El pensamiento más feliz | The Happiest Thought (2019), título que alude a la idea que inspiró en Einstein su teoría de la relatividad y que aquí se visualiza, entre lo onírico y lo alucinado, en una escena inicial en la que vemos a un trabajador cayendo desde un tejado… ¿o quizá esté flotando en las inmensidades del espacio? El texto del célebre físico alemán, que oímos recitado por la artista norteamericana Geo Wyeth, dará paso a unas hipnóticas imágenes con las que Polska nos traslada a la Tierra en el momento anterior a la gran extinción prehistórica, posiblemente vinculada —según las investigaciones más recientes— a una suerte de cambio climático como el que ahora experimentamos. Un perturbador ensayo visual que nos plantea si no estaremos ante la segunda extinción masiva de la Historia.

La otra obra exhibida en el centro cultural madrileño, El nuevo sol | The New Sun (2017), es un monólogo —cantado, más que leído— en el que un sol antropomórfico habla con su amante mientras presencia el colapso ambiental de la Tierra. Le sirve de inspiración un poema de la poeta polaca Maria Konopnicka (1842-1910), titulado Lo que el sol ha visto, en el que las rutinas cotidianas de la vida rural aparecen descritas desde las alturas por el astro rey: «Todo el sol, el sol cruzaba el cielo; / ¡Lo que no vio! / ¡Qué no estaba mirando!», escribió Konopnicka. La obra de Polska ironiza con esa idea para retratar un panorama desolado donde reina la infoxicación y el consumo adictivo de estímulos, como en el marketing o la religión. Una atmósfera que apuntala con técnicas como la mímica emocional y el ASMR —Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma—, y con una locución que viene a hacer crónica de una emergencia que no tiene ya vuelta atrás. Dice el sol: «He visto una belleza de tal magnitud que no podía encontrar un lenguaje lo suficientemente hermoso para describirlo. Mi mirada se movía a una velocidad constante, y todo se volvía irreversible a medida que lo observaba». Irreversible, como el año 2020.

«Perfect Lives» (2019), de Agnieszka Polska.

¿Dónde has estado todo este tiempo? | Where have you been so long?
Agnieszka Polska
Comisariada por This is Jackalope
La Casa Encendida, Madrid
Hasta el 4 de abril

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