Entrevistas

Daniel Bernabé: «Juan Carlos I es una patata caliente que nadie quiere, ni su hijo»

Tras el éxito de su anterior ensayo, ‘La trampa de la diversidad’, el periodista regresa con ‘La distancia del presente’, en el que narra, entre la historia y el periodismo, los 10 últimos años de España

Daniel Bernabé (Madrid, 1980) es uno de esos personajes extraños de nuestro ecosistema mediático-político que se atreve a pensar en voz alta, argumenta con profundidad y analiza la realidad con una admirable honestidad intelectual en diversos medios de comunicación de nuestro país. En 2018 su nombre saltó al gran público tras la publicación de La trampa de la diversidad, el ensayo político-sociológico más influyente y vendido de los últimos años en España. Editado por Akal y con más de 15.000 ejemplares vendidos, Bernabé puso negro sobre blanco cómo los activismos se han convertido en un mercado de consumo identitario donde las causas emancipatorias de las minorías luchan entre ellas y hacen imposible la construcción de un gran sujeto político que defienda a la mayoría de los abusos del capitalismo.

En La distancia del presente, su nuevo libro, este periodista de barrio obrero de Fuenlabrada traza una crónica, con sabor literario y brío narrativo, sobre los acontecimientos políticos ocurridos en la última década que han sacudido a la sociedad española, derribando todas las certezas y cambiado las preguntas sobre el futuro más inmediato. 

Pregunta.- ¿No es demasiado pronto para escribir un libro de balance histórico sobre un tiempo que todavía es presente?
Respuesta.- El periodismo es el primer borrador de la historia. En este sentido, el libro pretende ser un repaso a una década que nos toca muy directamente porque todos los acontecimientos que se han dado en ella tienen una relación directa con los cambios que se van a producir en el futuro inmediato.

P.- Uno tiene la sensación de que estos diez años han pasado muy deprisa.
R.- Muchísimo, incluso hasta en lo personal. Han sido diez años trepidantes, sobre todo para los que seguimos la política de cerca, pero es que para el resto de personas los acontecimientos han tenido una influencia muy importante en su vida. Todo lo que ha ocurrido ha afectado a la vida cotidiana de la gente. 

P.- ¿Por qué defines a esta época como sainete trágico?
R.- Me gusta mucho el costumbrismo, soy un enamorado del cine de Berlanga y de los guiones de Azcona, y resulta que me encuentro con que hay una serie de acontecimientos que sólo son accesibles desde el humor, lo que pasa es que tuvieron unos hechos trágicos. Me parecía una forma simpática de llamarlo, de darle un nombre a esta serie de sucesos que parecen anecdóticos pero que esconden una forma estructural de cómo se dan las cosas en este país.

P.- Por ejemplo.
R.- Se me ocurre la anécdota de cuando al suegro de Ignacio González, el expresidente de la Comunidad de Madrid que acabó en la cárcel, le preguntan en el juicio de quién es un maletín de un millón de euros que encontraron en su casa. Ni corto ni perezoso respondió que quizás era del tipo que había montado el armario del Ikea. Esto nos lleva a la risa, pero esconde detrás lo seguro que estaban de hacer lo que les diera la gana sin que nadie les dijera nada.

P.- ¿Cuál es el hecho central que marca la última década?
R.- Sin duda, los acontecimientos de Ferraz que se producen en el otoño de 2016. Creo que ese acontecimiento encierra casi todo lo que se cuenta en este libro. Se da un golpe de Estado dentro del PSOE, acompañado de un movimiento mediático y político muy fuerte, para simple y llanamente que Mariano Rajoy vuelva a ser presidente del Gobierno, que lo podría haber sido sólo con sus propios votos, sumando los del PNV y los de Ciudadanos. 

P.- ¿Con qué objetivo?
R.-
Se quiso importar la Gran Coalición alemana. Justo en ese momento, Pedro Sánchez ve la realidad, ve que Unidas Podemos ha vuelto a sacar un muy buen resultado y que no hay más remedio que pactar con ellos, que la realidad electoral del país ha cambiado y que la fuerza del bipartidismo ya no es la que era. Ante esta situación, se cargan a Pedro Sánchez y el PSOE se ve en el momento más difícil desde el año 1978. Esto nos resume el terror tremendo que tenían a que Podemos llegara al Gobierno. Se ha hecho todo lo posible, desde lo legal y desde lo ilegal, desde las tribunas mediáticas hasta las agitaciones más oscuras, para conseguir que el pacto fuera imposible.

P.- Pedro Sánchez en 2014 se presentó como el candidato socioliberal, cuando le ganó las primarias a Eduardo Madina con el apoyo de Felipe González y del viejo aparato del PSOE. ¿Es sincero su cambio de posicionamiento o se debe únicamente a un método para llegar al poder?
R.- Pedro Sánchez es un tipo muy particular, una gran representación de nuestro momento. Es decir, un político vacío, sin demasiados anclajes ideológicos, parece hasta un buen producto de marketing, un hombre atractivo, buen comunicador televisivo. Resulta que por el devenir de los acontecimientos, Pedro Sánchez se emancipa de sus tutores, del ala felipista del PSOE, porque lo matan los poderes mediáticos y económicos, que él mismo describe en horario de máxima audiencia en aquella entrevista histórica con Jordi Évole, donde cuenta cómo funciona la trastienda del poder en España y cuáles han sido las presiones para quitarlo de en medio. Los poderes económicos preferían poner a alguien como Rajoy, que estaba acosado por los casos de corrupción, antes que dejar a Pedro Sánchez en su nuevo camino.

P.- ¿Seguirá Pedro Sánchez transitando el nuevo camino o cambiará de ruta?
R.- Las intenciones de Pedro Sánchez son una verdadera incógnita. De momento, el año que lleva de presidente, ha demostrado fortaleza y convicción para mantener sus posturas en contra de la ultraderecha. Por otro lado, tiene un compromiso claro con Nadia Calviño.

P.- ¿Qué papel juega Nadia Calviño en el Gobierno?
R.- Es una alta funcionaria que ha pasado por todas las instituciones financieras que hay en el mundo. Es el seguro de vida del Gobierno para ganar credibilidad en los grandes foros económicos del mundo y en el Ecofin, pero es también la enviada de esos foros al Gobierno español para tenerlo controlado. Es más importante saber quién es Nadia Calviño que Pedro Sánchez. La democracia liberal, que ahora es un proyecto político amenazado por la ultraderecha, ha dejado fuera de la política a la economía. Con lo cual pasamos por un momento en el que votamos, pero no votamos la economía. Esta es una de las claves del libro. El poder económico se ha emancipado del control democrático.

P.- Entonces, ¿quién manda en el Gobierno de coalición?
R.- El Gobierno está conformado por tres partidos: Unidas Podemos; PSOE, que a su vez está dividido en dos partes, uno que no quiere ser el antiguo y el antiguo, y luego está Nadia Calviño, que es de un partido diferente. El Gobierno es una complicada suma de equilibrios

«A la derecha le interesa fingir que manda totalmente Pablo Iglesias en beneficio de sus estrategias agitativas»

P.- La derecha dice que Pedro Sánchez es rehén de Pablo Iglesias.
R.- A la derecha le interesa fingir que manda totalmente Pablo Iglesias en beneficio de sus estrategias agitativas. Lo cierto es que al final Podemos tiene los diputados que tiene. Están sacando el máximo de lo que pueden sacar, pero no se conoce hacia fuera las enormes presiones y encontronazos que se dan cuando hay que negociar algo.

P.- La imagen que se traslada es que el Gobierno de coalición es sólido. ¿No es real esta imagen?
R.- No creo que haya habido ni una sola ley que no haya sufrido múltiples vaivenes y unos encontronazos enormes. Hay ministros que son enormemente populares que más de una vez han sido amenazados con ser retirados del Gobierno. Y eso Unidas Podemos no lo cuenta porque tiene una enorme responsabilidad con que el Gobierno sobreviva.

P.- ¿Qué futuro le auguras al noviazgo gubernamental de PSOE y Unidas Podemos?
R.- Estamos en un momento de enorme volatilidad. Lo único que sí parece es que, los que daban por frágil a este Gobierno, se han equivocado estrepitosamente. Ahí están los Presupuestos Generales del Estado aprobados con 190 votos, es la mayoría más abultada en muchos años. Mucha gente se esperaba que Unidas Podemos iba a romper la baraja y está sabiendo jugar sus cartas. El PSOE tiene retos importantes por delante. El Gobierno durará por el contexto internacional. España no se puede permitir unas nuevas elecciones.

P.- ¿Volverá el PSOE a una posición más derechista como defienden Felipe González y otros viejos barones?
R.- El PSOE ha cambiado muchísimo. Los votantes del PSOE hoy en día no votan a Unidas Podemos pero no lo ven con antipatía. Algunos dirigentes del PSOE no pueden creer que van a volver a un estado de las cosas en el que el perdedor de las elecciones sacaba 120 diputados y el ganador, unos 180. Y el resto de partidos, los pocos escaños que quedaban. Es muy complicado que eso vuelva. Serán necesarios gobiernos con mayorías que requieran de otros partidos. El PSOE debe saber que pasó en la década pasada una situación de extrema fragilidad y, si no quiere volver ahí, debe adaptarse a los tiempos que corren.

P.- Uno de los episodios de estos años ha sido la corrupción.
R.- La corrupción en España es una transposición de las formas del proceder franquista al momento democrático. Si tú ves la película ‘La escopeta nacional’, básicamente lo que propicia aquella cacería es una serie de apaños, en los que los empresarios intentan sacar a la administración pública una serie de prebendas a través de sobornos. Esto en nuestra época se transformó en un afinado sistema, donde lo único que tenemos en cuenta es que el PP se ha financiado ilegalmente y que sus dirigentes cobraron sueldos en B, pero esto sólo es el resultado de una de las operaciones.

«La corrupción en España es una transposición de las formas del proceder franquista al momento democrático»

P.- Apenas hemos visto entrar a empresarios en prisión, a pesar de que han financiado de forma irregular al PP a cambio de licitaciones públicas.
R.- La estructura de esa maquinaria era la extracción de dinero del sector público hacia el sector privado mediante la licitación de obras públicas, muchas de ellas inútiles, otras con dimensionados sobrecostes, para que los empresarios tuvieran negocio. Es que gran parte de las empresas del IBEX-35 viven del dinero público, gran parte de los ejecutivos del IBEX-35, de una u otra forma, son funcionarios. Por esto no aparece la estructura en su totalidad, sería exponer de forma muy clara la forma en que el capitalismo ha actuado en España.

P.- Con los años, Mariano Rajoy parece un derechista moderado a pesar de que llevó al límite el dogma neoliberal y de toda la corrupción. ¿Por qué su imagen siendo amable a pesar de todo lo que pasó en sus años de gobierno?
R.- En el libro digo que Rajoy cultivó una imagen de ensimismamiento vigilante, alguien que parecía que pasaba por allí, que no tenía culpa de nada, que poco más que era un señor al que le surgían unos líos, mientras que a él lo que le hubiese gustado es estar en su casa viendo el ciclismo por televisión. A Rajoy hay que reconocerle su enorme capacidad para escurrir el bulto. Después, tenemos que Rajoy, en comparación con Aznar, resultaba más moderado, en sus formas, y eso también le ayudó a parecer que era una persona moderada.

P.- Un moderado muy raro.
R.- La realidad es que Rajoy tuvo un gobierno enormemente radical, radical en la represión de la protesta y en su programa económico. Rajoy ha aplicado el programa económico más radical de derechas que se ha aplicado en España. Pasará sin duda como un presidente salpicado por la corrupción, pero parece que nadie se acuerda de cuál fue el verdadero contenido de los gobiernos de Rajoy. Hay que recordar que en este país se ha sufrido mucho y se han recortado muchos derechos y servicios públicos durante los gobiernos de Mariano Rajoy que ahora estamos pagando. 

«A Rajoy hay que reconocerle su enorme capacidad para escurrir el bulto»

P.- A Zapatero le pasa algo similar, a pesar de que su política económica siguió a pies juntillas el dogma neoliberal, hasta dirigentes de Podemos dicen de él que ha sido el mejor presidente que ha tenido España.
R.- Como presidente, su papel estuvo protagonizado por la retirada de las tropas de Irak, donde decidió ejercer la soberanía de España, algo que le trajo muchas complicaciones en la escena internacional. Por otro lado, los recortes, donde básicamente a Zapatero le doblan el brazo los poderes financieros una semana de mayo. Es alguien que resume muy bien el momento del antes y del después. Hay que reconocerle también los enormes esfuerzos que llevó a cabo para acabar con ETA y su talante dialogante. Su política económica quedó eclipsada, al igual que la de Mariano Rajoy.

P.- ¿Hubiese sido posible el surgimiento de una fuerza política parecida a Podemos sin una figura tan carismática y televisiva como Pablo Iglesias?
R.- Comento en el libro que hay varias iniciativas de antes de Podemos, en el fondo muy parecidas. Ellos estuvieron en el lugar adecuado y dieron con la tecla correcta. Lo que consiguen es llenar el vacío de legitimidad a través de las televisiones. Los espectadores pedían más, pedían sentirse representados en las tertulias televisivas, y Pablo Iglesias  supo captar muy bien ese momento. Tenía capacidad intelectual y cercanía muy diferente a la del tertuliano habitual.

«Hay varias iniciativas de antes de Podemos, en el fondo muy parecidas. Ellos estuvieron en el lugar adecuado y dieron con la tecla correcta»

P.- A pesar de que a los medios les aporta unas audiencias increíbles para formatos de política, estos mismos medios lo terminan convirtiendo en un diablo cuando las encuestas dicen que puede ganar las elecciones.
R.- Los medios de comunicación son negocios y necesitan sus audiencias. Lo que ocurría es que Iglesias exponía una serie de cuestiones que no eran habituales en los medios. La duda es por qué había ese freno de mano echado, por qué todo lo que sonaba a política en aquel momento tan político daba miedo, por qué hubo gente que pensó que la gente no era capaz de asumir determinadas cuestiones de más calado. Podemos consiguió movilizar las ilusiones, pero dejó un campo poco sembrado para el futuro. Y eso lo pagó.

P.- ¿Por qué implosiona el interior de Podemos?
R.- Estalló porque había una enorme discrepancia entre el partido, a nivel estructural, y sus bases. Las bases de Podemos eran personas bastante normales, muchos de ellos antiguos votantes socialistas, no demasiados politizadas, que veían en Iglesias lo que el PSOE había dejado de ser. Aunque Podemos dijera que no era ni de izquierdas ni de derechas, la gente los veía claramente como de izquierdas. 

«Podemos consiguió movilizar las ilusiones, pero dejó un campo poco sembrado para el futuro. Y eso lo pagó»

P.- La tan nombrada transversalidad, una de las palabras más usadas en esta década que abandonamos.
R.- A Podemos nunca lo votó gente de centro ni de derechas. Todo aquello fue una fascinación del aparato, lo que se llamó luego errejonismo, por una serie de formas que contradice el espíritu de mi libro. Ellos tenían la fantasía de que modulaban la sociedad y de que si no hubiera sido por sus consignas, sus formas de hablar, eso nunca hubiese dado lugar a nada. No es así. Al final, las cosas hubiesen ocurrido de una u otra forma. Eso dio lugar a una serie de discrepancias en el interior de Podemos. El errejonismo perdía cada vez que se presentaba a un congreso. Lejos de asumir ese resultado, trazaron una serie de estrategias no para salirse de Podemos, sino para que implosionara.

P.- ¿Qué explicación política tiene el errejonismo?
R.- Errejón es de los últimos que llega a Podemos. Estaba en Latinoamérica haciendo sus cosas de comunicación política y, digamos, fundamentalmente lo que ocurre es que hay fuerzas que se van agrupando en torno a esta persona pero sin una coherencia ideológica. Muchos de los choques que había eran por el poder interno de la organización, que luego a Errejón le encantaba teorizar abiertamente sobre ello en los periódicos. Aquello producía una especulación gigantesca en torno a la estrategia. Creo que el 15M sí tiene un componente muy variado y popular, el grueso de aquellas asambleas era gente joven de una cierta clase media formada que vio truncadas sus aspiraciones, pero luego estaba la dirigencia. Y ahí está lo importante. Había personas previamente organizadas que les venía muy bien esto de lo asambleario, porque era en lo que siempre habían creído, por lo que siempre habían luchado contra los partidos y la vieja izquierda que tenían identificado con el Partido Comunista.

P.- ¿Qué aporte político ha hecho el 15M?
R.- No se puede olvidar que, a pesar del 15M, el PP ganó las elecciones en 2011 con una abrumadora mayoría absoluta. El 15M en su momento no tuvo ninguna importancia electoral. Nos encanta revestir de mito cualquier hecho fundacional.

«El 15M en su momento no tuvo ninguna importancia electoral. Nos encanta revestir de mito cualquier hecho fundacional»

P.- ¿Cómo se explica el fenómeno Ciudadanos?
R.- Era un partido que ya existía en Cataluña, pero pasa al resto de España porque se mete dinero a espuertas para que pase a ser un partido de ámbito estatal. Los medios de comunicación arropan a Ciudadanos como si fuera un niño pequeñito al que hay que cuidar. A Albert Rivera no se le hace una mala entrevista en cuatro años, se le coloca en todos los informativos, se crea un personaje y el proyecto toma una potencia enorme.

P.- ¿De quién es hijo Ciudadanos?
R.- De cierto ambiente político que había en el 15M, que decía no ser ni de izquierdas ni de derechas, interclasista y que tenía lazos políticos con la economía californiana. En el 15M había personajes de cierto estatus empresarial que tenían relación con el activismo en contra de la Ley Sinde o las creative commons y ese tipo de cosas que, entre los años 2000 y 2010, tuvieron cierto eco entre el progresimo de clase media que se interesaba por aquello de la cultura libre y ese tipo de gilipolleces. Que nadie nos venga a recontar la historia como si el 15M fuera algo esencialmente popular porque en muchos casos no lo fue.

P.- ¿Por qué dejan caer con tanta velocidad a Ciudadanos y a Albert Rivera?
R.- No lo dejan caer caer. Albert Rivera se suicida porque se emancipó de la función que le habían encomendado. Ciudadanos fue creado como una bisagra para pactar con el PSOE y con el PP, que recoge a una nueva generación de españoles que era clase media aspiracional cuando su vida era la misma que la de la clase obrera. Ese sector enlaza muy bien con Ciudadanos, el partido del quiero y no puedo. Si se hubieran quedado ahí, ahora mismo tendríamos un gobierno PSOE con Ciudadanos, pero Albert Rivera creyó de repente que podía ser el líder de la derecha en España. Albert Rivera llega un punto que quiere competir a todas luces con la derecha y, cuando se da cuenta, se ha quedado sin espacio político. Albert Rivera educa a sus votantes para que acaben siendo votantes de Vox.

P.- ¿Y Vox de quién es hijo?
R.- Vox podría haber nacido después de un atentado yihadista o después de una quiebra territorial entre la España agraria y metropolitana. Los acontecimientos estaban ahí. La cuestión nacional tiene una importancia enorme. Detrás del otoño independentista catalán llega el otoño rojigualdo. Es el momento clave en que la derecha social se encuentra en la calle. El otoño rojigualdo es el 15M de la derecha. Gente que ha estado años rumiando en las tertulias, que lleva años viviendo con una enorme frustración, se da cuenta de que no están solos y toman sentido de comunidad, que es el sustrato para que Vox nazca.

«Vox podría haber nacido después de un atentado yihadista o después de una quiebra territorial entre la España agraria y metropolitana»

P.- ¿Cuándo se jodió la monarquía?
R.- Fundamentalmente durante la crisis de Botswana. Lo que ocurre hasta ese momento es que la figura de Juan Carlos I es incontrolable. Lo lleva siendo mucho tiempo, desaparecía y el Gobierno no sabía dónde estaba. Hay un momento en que, pese a que se nos cuenta que la sucesión fue algo pautado, El País y El Mundo ponen a caer de un burro al rey. A partir de ese momento lo que se le hace es una invitación a marcharse. La Corona es un parapeto de clase, una institución que ostenta la representación de los intereses de la alta burguesía en España. Así, cuando los intereses de la alta burguesía se ven perjudicados, por el mal funcionamiento de la institución monárquica, se preocupa y promocionan a su hijo: joven, preparado y sin hipotecas. La entronización de Felipe VI fue un auténtico fracaso, las calles de Madrid estaban vacías.

P.- Y en esto llega la declaración de independencia unilateral de Cataluña y el artículo 155 que suprime la autonomía.
R.- Hay sectores que apuestan porque el momento catalán sea el 23F de Felipe VI. Le sale bien a medias, porque el mensaje que lanza es tan frentista que sólo se consagra entre un sector de la sociedad española situado a la derecha. A esto le añadimos la corrupción, que la Corona en el fondo se ha comportado presuntamente como la Gürtel, como conseguidores que actuaban en determinados proyectos de empresas españolas con capital extranjero y se llevaban una serie de comisiones.

P.- ¿Tiene arreglo la monarquía?
R.- Podría tenerlo si Felipe VI hiciera un acto de contrición por los asuntos de la corrupción, pusiera en marcha una serie de medidas en las que la monarquía estuviera atada a una serie de reglas para evitar este tipo de desmanes, si parara los movimientos golpistas que ha habido en los últimos meses de las fuerzas de la ultraderecha y reafirmara su compromiso con la democracia.

«La monarquía tendría arreglo si Felipe VI hiciera un acto de contrición por los asuntos de la corrupción»

P.- ¿Cómo surge la operación huida del rey emérito a Arabia Saudí?
R.- Surge a pachas entre la Casa Real y el Gobierno porque Juan Carlos I es una patata caliente que nadie quiere, ni su hijo. La derecha, en vez de verlo como una maniobra de distracción para que Felipe VI pueda tener futuro como monarca, lo que ve es una conspiración republicana.

P.- ¿Hay ganas de república en la ciudadanía?
R.-
Hay una desafección a la monarquía, pero ya está. Que haya una desafección a la Corona no quiere decir que haya una simpatía por la república. Estamos más cerca de la dictadura de 1920 que de la República del 31.

P.- PSOE, PP, Ciudadanos y Vox se unen para votar conjuntamente en contra de investigar los escándalos del rey emérito. ¿Es posible avanzar hacia un horizonte republicano sin el PSOE?
R.- Claramente, no. El PSOE tiene una doble naturaleza. Una es la base de la arquitectura institucional. El Régimen del 78 puede ser posible sin el PP, pero no sin el PSOE. Es más, el PP podría haber caído y Ciudadanos hubiese ocupado su lugar, pero no es posible que el PSOE caiga y todo siga como si no hubiese pasado nada. Por otro lado, el PSOE también es el partido al que vota la clase trabajadora en España

P.- ¿Cómo se explica políticamente a Pedro Sánchez y el acuerdo de gobierno con Unidas Podemos?
R.- Porque hay un momento en el que la propia militancia del PSOE no puede aguantar que le digan que es lo mismo que el PP. Y eligen a lo que en ese momento les parece lo más opuesto a sus líderes tradicionales. En ese sentido, creo que la izquierda inteligente no es la que lee a los actores políticos por su trayecto histórico, sino por sus potencialidades. El PSOE es un partido que, como organización histórica, tiene 100 años y ha sobrevivido a multitud de adversidades. El PSOE se parece a la Iglesia Católica por su capacidad de adaptación. 

P.- Una de las sorpresas del Gobierno de coalición es Yolanda Díaz.
R.- Es uno de los personajes políticos más interesantes de nuestro panorama actual. Se la coloca en Trabajo porque piensan que ella iba a ser una sirviente de la ministra de Economía, Nadia Calviño, y resulta que Díaz llega con un equipo muy potente que hace política de Trabajo propia, después de que, en los últimos 25 años, a ese Ministerio las leyes llegaran redactadas directamente por consultoras privadas y los ministros las firmaban casi sin leer.

«Yolanda Díaz es uno de los personajes políticos más interesantes de nuestro panorama actual»

P.- ¿Se han independizado los empresarios de la derecha?
R.-
Hay una parte del empresariado español que sabe que vamos a vivir cambios dramáticos en el contexto nacional e internacional, que la digitalización y la economía verde van a transformar nuestras sociedades, que esta crisis del coronavirus ha llegado para cambiar muchas cosas, y no quieren quedarse atrás, entre otras cosas, porque necesitan ayuda del Estado para sobrevivir. Por eso tienen una cierta cercanía con el Ministerio de Trabajo.

P.- ¿Cómo se ha transformado nuestra sociedad en estos diez años?
R.- Si antes teníamos certezas, ahora vivimos en un mundo que carece de ellas. Cada vez tenemos más difícil saber qué va a ser de nosotros dentro de seis meses. Eso es una situación que se va cronificando con el paso del tiempo y va creando una serie de problemas bastante potentes. Han cambiado también cosas para bien. La sociedad española en estos diez últimos años ha experimentado fuertes latigazos de indignación, hemos visto manifestaciones inmensas. Estamos viviendo una situación de impás en la que es muy difícil analizar cuánto hemos cambiado como sociedad.

 

3 Comments

  1. Óscar Segura

    Qué claridad la de este joven ciudadano, me siento totalmente identificado. Ojalá que muchos jóvenes lo lean, así se sentirán vivos. Gracias.

  2. Sólo le ha faltado decir al al final, «Vota PSOE».

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