Cultura ambulante

Nocturno de Antonio Saura

Los 41 dibujos de ‘Mentira y sueño de Franco’ que se exponen en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes de Madrid reflejan el grito, el desahogo, la rabia clandestina pero sorda de Saura en pleno franquismo. Nocturno sobre nocturno.
‘Manchado deseo de otoño: volverá de nuevo a reír la primavera’, de Antonio Saura.

En estos dibujos del pintor Antonio Saura (aguadas, tinta china, mina de plomo) entrevemos al otro Antonio Saura. Esto es, el Saura ensayista, el lector acumulativo y autodidacta que fue. Aquí, en la serie Mentira y sueño de Franco, el referente es el tiempo y su circunstancia (Franco y su larga noche), aunque el arte, para Saura, debía ser intemporal y reflejar “por igual plasticidad y fantasma a través de una técnica”. Sólo así el arte da lugar a “la aparición de una belleza monstruosa y fatal bien alejada de todo condicionamiento circunstancial”. He aquí el Saura contradictorio o, por mejor decir, el Saura demediado, anudado también, entre el pintor y el escritor.

Realizados entre 1958 y 1962 (bajo la mole ambiental del nacionalcatolicismo), los 41 dibujos de la serie conforman una parábola o alegoría moderna. Nunca antes se habían expuesto conjuntamente (sólo de forma parcial en 2005, en el Musée d’art moderne de Toulouse). Su hija Marina Saura ha comentado lo que el espectador puede deducir. En los dibujos de su padre se contiene y explota a la vez la rabia, el desahogo de quien vive los largos años de Franco en doble régimen: bajo el régimen franquista propiamente y, peor aún, bajo el régimen de la autocensura. 

«Mentira y sueño de Franco muestra el Saura surrealista, goyesco, clandestino y un tanto afantasmado, pero que alza el grito y lo llena de tinta nocturna»

‘Campos de soledad, mustio collado n°1’, Antonio Saura.

Obviamente estos dibujos permanecieron ocultos en España por motivos obvios. Mentira y sueño de Franco muestra el Saura surrealista, goyesco, clandestino y un tanto afantasmado, pero que alza el grito y lo llena de tinta nocturna. En aquellas circunstancias sus desahogos fueron inútiles al no poder ver la luz sus trabajos. Pero escribió Saura: “Un consuelo: ni los Desastres de la guerra de Goya ni el Sueño y mentira de Franco de Picasso ayudaron efectivamente a la caída del despotismo. No me enorgullezco, pues, de su destino y menos aún de su origen, quedando al menos, frente a su presencia, la certeza de todo aquello que no se hace en el momento preciso nunca más se hará”. 

De nuevo, pues, el Saura doble, el ensayista y el pintor. Y una curiosidad: el casi idéntico nombre que recibe su serie ahora expuesta con la citada obra Sueño y mentira de Franco que pintara Picasso (el orden de los factores no altera el producto).

El espectador se topará con dibujos con títulos de una gran carga irónica (están firmados por detrás). ¡A ti la Legión!, Bodas místicas o el azar objetivo de la pureza, Bésame mucho o Viva la Muerte (tan de Millán Astray, a quien dibuja con el ojo tuerto, sus medallas y su matonismo presencial), son, entre otras, algunas de las 41 obras expuestas en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

‘Temblor del instante: Capa viendo al miliciano de la camisa blanca’, Antonio Saura.

Se hablaba antes del Saura del dibujo y la parábola moderna. Y es bajo este arcano como hay que descifrar el apoteósico mejunje de blancos, negros y grises de Volverá a reír la primavera, manchado deseo de verano (alusivo a la sublevación del 18 de julio), o del machadiano Campos de soledad, mustio collado nº 1 (donde yacen cadáveres bajo la paramera castellana).

La muestra del Círculo de Bellas Artes se completa también con la exposición FOTO-GRAFÍA abierta en La Caja China de Madrid (serie de superposiciones sobre fotografías intervenidas que muestran el Antonio Saura más experimental), así como  con el libro homónimo a Mentira y sueño de Franco (Georg Editeur y Archives Antonio Saura) y otro volumen más, Sobre Picasso (Abada Editores), que el pintor escribió como relectura de la obra picassiana.

Mentira y Sueño de Franco
Carlos Saura
Círculo de Bellas Artes de Madrid (Sala Goya)
Hasta el 17 de mayo
De martes a domingo de 11:00 a 14:00 y de 17.00 a 21:00

VISITA APTA PARA: Defensores de la verdadera memoria histórica (y plástica).
VISITA NO APTA PARA: Neofranquistas y otras subespecies irritadas.

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