Cultura ambulante

Retratos de una humanidad a la deriva

La Colección Roberto Polo anticipa la inauguración de su nueva sede en Cuenca con una muestra que reúne 252 dibujos del pionero de las vanguardias Pierre-Louis Flouquet. Obras con las que el autor belga le era fiel a la realidad imaginando el rostro deformado de los hombres de su tiempo

El arte ha sido, en más de una ocasión, la única vía para exorcizar los demonios interiores y también los monstruos de una sociedad que amenazaba las libertades. A finales de la década de 1920, en pleno ascenso del nacionalsocialismo obrero alemán y en la antesala de la llegada al poder del Führer, Pierre-Louis Flouquet (1900-1967) comenzó a gestar una serie de retratos imaginarios que en su tremebunda expresión parecían fruto de la peor pesadilla concebible. Pocos podían figurarse entonces que aquellas obras de apariencia deforme estaban anticipando el horror que, en los años sucesivos, sometería al continente y a quienes desde la cultura pretendían aportar su personal visión del mundo.

Una selección de estos dibujos llegan ahora a la Casa Zavala en Cuenca, en una exposición que podrá visitarse hasta final de año. Vienen con el indiscutible sello de calidad de la Colección Roberto Polo, que hasta este momento se localizaba de forma exclusiva en el Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (CORPO) y que, con esta muestra, aterriza en su nueva sede museística conquense como avance de su inauguración definitiva –y con todos los honores– en el próximo otoño. Una magnífica noticia para todos aquellos que bienqueremos esta colección, especialmente rica en el arte de las vanguardias históricas europeas.

A finales de la década de 1920, Flouquet comenzó a gestar una serie de retratos imaginarios de apariencia grotesca, tan ridícula como aterradora

Entre los pioneros de aquel movimiento se halló justamente Pierre-Louis Flouquet, quien no en vano figura como uno de los autores emblemáticos de CORPO. Nacido en París, la Gran Guerra lo sorprendió estudiando bellas artes en Bruselas, donde coincidió con René Magritte. También junto a él fundaría 7 arts, la más longeva de las provocadoras publicaciones belgas de vanguardia en aquellos años 20. Fue antes de convertirse en uno de los habituales de la legendaria Galerie Der Sturm berlinesa (creadores tan influyentes como Ernst, Moholy-Nagy, Klee o Kandinsky se verían las caras allí), para cuya revista realizó numerosas portadas.

Artistas belgas vinculados a la revista «7 arts», con Pierre-Louis Flouquet de pie al fondo (segundo por la derecha).

Esa vinculación al periodismo de la época podría estar en el origen de sus dibujos en tinta china. Como los reunidos en esta exposición, un total de 252 (elegidos entre los setecientos de la Colección Roberto Polo), a los que dio forma entre los años 1927 y 1931. Los retratos de Flouquet, cuya hondura psicológica los sitúa en la tradición de Fragonard o Picasso, se asoman a lo que subyace en el rostro humano y lo convierten en desfiguración o máscara como expresión de sus defectos y ruindades. Figuras grotescas, a veces de apariencia marciana, frankesteiniana o hitleriana –o al menos esos personajes nos traen a la mente–, que pueden resultar tan ridículas como aterradoras.

Muchos de ellos son los rasgos físicos que el nazismo catalogaba de impuros, de ahí que no sorprenda el hecho de que Flouquet y muchos otros vanguardistas fueran metidos en el saco del arte degenerado con la instauración del Tercer Reich. Al fin y al cabo, de alguna forma sus dibujos caricaturizaban aquel rictus de la época en que los fascismos se hicieron fuertes. Ganaron estos, y el franco-belga, que antes había sido fiel exponente del arte plástico puro, tuvo que dedicarse a la poesía y la edición de libros. Sabía que en el arte estaba la única salvación, y que a la humanidad solo puede mirársela con imaginación para dar con algo parecido a la verdad. Aunque el resultado no sea bonito para todos.

Dos de los «Retratos imaginarios» de Pierre-Louis Flouquet que incluye la exposición.

 


Pierre-Louis Flouquet. Retratos imaginarios
Colección Roberto Polo
Casa Zavala de Cuenca
Hasta el 31 de diciembre de 2020
De martes a sábado (11-14h y 17-20h) y domingos (10-15h)

VISITA APTA PARA: Apasionados de los estudios de caracteres y las impurezas humanas.
VISITA NO APTA PARA: Dogmáticos del naturalismo.

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