Horas críticas

El Vaticano monta su película

Roman Gubern nos cuenta sus avatares como peculiar asistente de la Filmoteca papal para celebrar todo un siglo de cine

Un agnóstico y cinéfilo en territorio ignoto. O lo que es lo mismo: Román Gubern intramuros del Vaticano. Podría ser una película basada en hechos… irreales. Pero ocurrió de verdad, como ahora contamos. El reputado historiador del cine recibió en 1995 un encargo un tanto insólito (los caminos del Señor son verdaderamente insondables).

La autoridad pontificia, al mando del cardenal Foley (ya fallecido), invitó a Gubern a formar parte de una comisión de expertos para celebrar el primer centenario del celuloide a través de la Filmoteca Vaticana. Desde un año antes el invitado andaba ya por Roma como director del Instituto Cervantes. De ahí que los purpurados se fijasen en él y lo llamaran para tan magno cometido.

«Se agradece el tono burlón y distanciado, elíptico y sano, con el que la memoria del protagonista registra todo aquel periodo por muchos motivos inolvidable»

Lo que aquí se destapa no es lo que todo lector ansioso quisiera: conocer los secretos del Vaticano a través de los ojos de un mirón. Pero no se lamente nadie. Entre la memoria, la anécdota y el chascarrillo fino, Gubern hace repaso de aquella peripecia en casa del vicario de Cristo. El historiador propuso una serie de películas indispensables en atención a sus doctorales criterios. Pero la curia puso sus reparos casi siempre. De entre el canon que la comisión estipuló (en atención a criterios religiosos, morales y artísticos), la aportación de Gubern casi se limitó a La strada de Fellini.

No obstante, lo que aquí se agradece es el tono burlón y distanciado, elíptico y sano, con el que la memoria del protagonista registra todo aquel periodo por muchos motivos inolvidable.

Escena de ‘El Evangelio según san Mateo ‘, con el actor catalán Enrique Irazoqui en el papel de Jesús.

No hay que ser un lince para deducir que de entre el canon figuró, por supuesto, El evangelio según san Mateo de Pasolini. En su día L’Osservatore Romano, heraldo informativo del Vaticano, echó su hisopo sobre la obra del ateo y “hereje intelectual” Pasolini: “Es la mejor obra sobre Jesucristo en la historia del cine”. Amén. Nosotros, con terrenal afirmación, decimos que estamos de acuerdo.

Un cinéfilo en el Vaticano
Román Gubern
Anagrama, 2020
144 páginas
9,90€

APTO PARA: Cinéfilos y no cinéfilos, píos y ateos.
NO APTO PARA: Prejuiciosos e inquisidores laicos

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