Crónicas Crónicas en órbita

Renacer en el bosque de Sevilla

A miles de kilómetros de la ciudad, un acontecimiento marca el renacer de Sevilla, el regreso a la celebración de la vida en sus calles, a los eventos lúdicos y culturales al aire libre. A esa forma de vivir que solo permite esta latitud, y este clima. Ese acontecimiento ocurre en la mesa del desayuno de la casa real británica. Justo ahora, cuando finaliza marzo, en esa mesa se sirve la Sevilla Orange Marmalade, elaborada por el embajador del Reino Unido en España exclusivamente con los ejemplares seleccionados y recolectados en los jardines del Real Alcázar sevillano.

Mientras aquí, en la capital del sur, se retiran de las calles las últimas naranjas de sus árboles, para facilitar el florecimiento primaveral de su bosque. El formado por esos cuarenta mil naranjos, repartidos por toda la ciudad, que van a inundar en breve el aire con el olor de la flor del azahar. Pocas cosas resumen tan bien como ese aroma lo que se ve y lo que no se ve, lo muy conocido y lo muy desconocido, y por tanto ese alma que solo tiene Sevilla.

Hay naranjos muy conocidos, que conectan con su patrimonio milenario. Como los del Patio de los Naranjos en la Catedral, que plantaron en el siglo XII los almohades, cuando aún era mezquita, y como parte de una tradición que identificaba a este árbol con la felicidad y la suerte para quienes los sembraban. Y naranjos muy desconocidos, como los del Parque de los Príncipes, en el Barrio de los Remedios, un lugar único en el mundo para hacer running, y destino preferido por los aficionados a este deporte. Solo aquí puede correrse alternando el aroma de los naranjos, las rosas, y las jacarandas.

Y es que mientras el resto de la península espera aún el sol y el calor, aquí la temperatura es perfecta, la luz clara, y los jardines sevillanos explotan inaugurando la primavera. Contagiando hasta al viajero menos sociable de este estilo de vida único, donde el espacio público es lugar de encuentro, reunión y celebración vital. Para lo que quieras, para el día o la noche, el deporte o el paseo, el ocio en todas sus dimensiones, cultural, social, musical, lo que imagines. Y siempre, siempre, fusionado de manera exquisita los opuestos, como la Sevilla Orange Marmalade reúne lo amargo y lo dulce  en la mesa real británica.

Running o skating y gastro

Bienestar, deporte y reequilibrio interior. Es lo que vienen buscando casi el diez por ciento de los visitantes de Sevilla. Y algo que no suelen perderse ninguno de los demás, como parte de su visita. Desde una simple carrera mañanera a remar en el Guadalquivir. Sevilla alterna la práctica y el disfrute del aficionado, especialmente durante este 2022, cuando albergará la final de la UEFA Europa League, el Congreso Europeo de Ciencias del Deporte, y la World Football Summit Europe, que convierte a las ciudades sede en epicentro de la industrial del fútbol.

Los parques de skating se han asentado como parte de la cultura local, fusionada con la música y el arte callejeros, como ocurre en el Skate Park de la Plaza de Armas, el del Parque de Miraflores en el área norte, y la multitud de spots donde practicarlo. Las Setas, el Parque de María Luisa, la Cartuja.

Para los que prefieren correr hay circuitos señalizados de running, pruebas populares épicas como el Maratón de Sevilla que este año tiene su medalla conmemorativa de los 170 años del Puente de María Luisa, reservada a los finishers que consigan terminarlo. El apoyo de la marca Asics, reservado a los maratones más célebres a nivel mundial, como el de Tokio, París, Florencia o Los Ángeles, entre otros, corrobora la consolidación de esta carrera. Que no es la única, hay pruebas más asequibles, como la carrera nocturna por el Guadalquivir, donde no sabe uno si correr o pararse a hacer selfies.

Todo eso, unidas a las numerosas actividades deportivas que organiza, durante todo el año, el Instituto Municipal de Deportes —campus deportivos, marchas en bici, actividades de senderismo y multiaventura, actividades en el río…— pueden hacer olvidar que no todo es esfuerzo, sudor y marcas personales. Porque si en el deporte tan importante como el esfuerzo es la descanso, Sevilla es sin duda el mayor centro de recuperación deportiva del mundo. Los métodos empleados, gastronómicos y climáticos. El tapeo es lo más conocido, pero no lo único. Las delicias para el paladar al aire libre, entre jardines, o rodeados de una arquitectura única, alternan una oferta tan diversa, tan alternada entre lo clásico y los nuevos chefs, que permite escoger entre establecimientos con música, teatro y performances; mercados de abastos; chefs en directo; tabernas centenarias de churros y pescaíto frito.

Bicicleta, jardines y brunch

Que el picoteo de mañana se lleve practicando en Sevilla de siempre no quita para que ahora lo llamemos con el término más internacional, brunch. Algo a medio camino entre el desayuno y el almuerzo, y que ahora se ofrece de forma natural en la mayoría de sus locales, por su directa conexión con el tapeo. El mejor plan de primavera es alternar, cualquier domingo, los cuatro itinerarios temáticos pensados para la bici con un picoteo que sacie sin llenarnos y nos deje seguir pedaleando.

La ciudad es llana, y tiene el mejor clima del mundo para las dos ruedas, además de haber desarrollado una convivencia natural y tranquila con este vehículo. Hay más de 250 estaciones de Sevici, abiertos las 24 horas, donde alquilarlas o dejarla, a placer, con 2.600 bicicletas disponibles. Un secreto: recibimos más erasmus que muchas otras sedes universitarias europeas por la facilidad de moverse de un lado a otro, en recorridos cortos o largos, en este medio de transporte.

Y si hay lugares perfectos donde disfrutar del pedaleo, especialmente ahora, en esta época, a solas o con amigos, en familia o en pareja, es en los jardines. El Parque de María Luisa para amantes del Romanticismo, está concebido con pequeños monumentos alternados entre una naturaleza desbordante, la Glorieta de Bécquer, la Isleta de los Pájaros, o la Fuente de las Ranas. Cuyo diseño, por cierto, copiaron muchos sevillanos para sus casas.

Tardeo, patrimonio romano, y noche

La Alameda de Hércules, el primer jardín urbano de Europa, inaugurado en 1574, flanqueado en sus extremos por las dos columnas romanas del antiguo templo, y en el otro por una nuevas puestas allí en el siglo XVIII. Además de eso, el lugar sin horarios donde las veinticuatro horas del día encuentran gente disfrutando. Desde los que se sientan a primera hora a disfrutar sus churros, a los que tapean, o vienen de noche a sus emblemáticos locales. Aquí se siente a la luz del Sol, y a la de la Luna, esa energía especial que la ciudad transmite.

Y todo eso es imposible desvincularlo de su patrimonio milenario, Sevilla fue fundada a siete kilómetros de Itálica, ciudad de nacimiento de los emperadores Trajano y Adriano. En una de sus casas palacio, que constituyen una ruta única en el mundo, se alberga uno de los mosaicos romanos mejor conservados y dedicados al dios del tapeo. Queremos decir, Baco. Concretamente en la Casa Palacio de Salinas, que junto a Casa Palacio de las Dueñas, la Casa Pilatos, o el Palacio de la Condesa de Lebrija constituyen algunos de los mayores hitos del recorrido. Un paseo por los jardines, salones, restos arqueológicos y obras de arte que disfrutaron, en todas las época, los que por su fortuna vivieron como reyes.

Y tú, ¿qué fusión imaginas hacer en el renacer sevillano?

Nota. La fruta de los naranjos de las calles sevillanas es amarga, y no se emplea para el consumo humano, salvo esos pocos ejemplares del Real Alcázar dedicados al Palacio de Buckingham. Las que el ayuntamiento retira van destinadas al ganado, a la elaboración de abono, y ahora también a un proyecto piloto de generación de energías limpias que genera biogás a partir de su zumo. El naranjo, que es un híbrido creado por el hombre a partir del limonzón (pomelo chino) y el mandarino, tiene variedades amargas de cultivo que sí se emplean para elaborar la mermelada de naranjas amargas, tradicional sevillana.

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