En verso

Apuntes del natural

Un hombre pasa con un pan al hombro
César Vallejo

Un hombre llora en el supermercado.
Una mujer rebusca en la basura.
Un niño se desmaya en el juzgado.
Un concejal falsea una factura.

Un albañil insulta a un camarero.
Un jubilado escribe al presidente.
Un inmigrante duerme en un cajero.
Un dios bosteza. Un sacerdote miente.

Tu banco dice que otra vez será.
Tu exjefe jura que te llamará.
Tu hijo se despierta dando gritos.

Tu padre te presenta a su mujer.
Tu madre ha decidido no comer.

¿Con qué cara ponerte a hacer versitos?

 

MALA HIERBA

Tiene el mirar arisco y sin color;
como la cara, el corazón de palo,
sucios los pensamientos y el amor,
gruesa la parla, el vino pronto y malo.
 

Viene de vuelta de cualquier lugar,
siempre camino de ninguna parte,
rumiando por lo bajo algún cantar
en rimas tartamudas y sin arte.
 

Y en tanto que la rabia aún le alcanza
para otro día desvivido al raso,
planea oscuramente su fracaso
 

como una rara suerte de verganza;
con más ganas de bronca que esperanza,
y la navaja a mano, por si acaso.
 

PROPUESTA PARA UN OBITUARIO

Nació poeta raso a su pesar,
flamenco juntamente y conceptista,
con algo de voyant sin debastar
y más de cagarripios que de artista;
 

nada tuvo, ni dios ni paz ni nombre;
nada hubo en su vida por las buenas;
nada más que el vulgar trajín del hombre
con su implacable etcétera de penas;
 

amó, en fin, y odió de corazón,
bebió sus días con la obstinación
serana y calculada del suicida,
 

y se marchó sin más, tal como vino,
por la puerta trasera del destino
ahorrándose una torpe despedida.
 

ANALGESIA

Si hoy escribo con menos convicción,
como quien improvisa una coartada,
silabeando a la desesperada
y rimando sin red ni ton ni son;
 

si hoy escribo al albur, como quien reza,
como quien va de putas o al trabajo;
si hoy escribo esquinado y cabizbajo
y para qué —perdonen la franqueza—;
 

no ganará sin duda la poesía
ni un nuevo Garcilaso ni un Quevedo,
siqueira un desmañado Campoamor;
 

pero al menos le habré robado al día
una excusa para burlar el miedo
y algún verso sin arte y sin dolor.

 


Por qué cortarse una oreja
Juan Álvarez
VALPARAÍSO EDICIONES
(Granada, 2018)
100 páginas
12 €

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