Culture Club

Ansiedades (no es un grupo de música) y la petromasculinidad

 

Adiós ansiedad 2021, hola ansiedad 2022

En las postrimerías de diciembre los suplementos culturales se dedican a hacer balance de todo lo mejor que ha dado el año que ahora dobla la servilleta. A saber: los mejores libros, las mejores exposiciones, los mejores discos, las mejores series, lo mejor en danza, las mejores películas, lo mejor en teatro, lo mejor en diseño y arquitectura, etc. Quiere decirse que lo que se nos hace saber es todo, absolutamente todo, lo que en oferta cultural nos hemos perdido irremediablemente en 2021. Estas listas no hacen sino señalar la desidia cultural en la que uno vive. Toda la literatura que no ha leído. Todas las películas que no ha visto. Toda la música que no ha escuchado. Todo el teatro al que no ha asistido. Todas las exposiciones que se ha perdido… Los suplementos culturales nos provocan una ansiedad como en diferido. El año que acaba nos retrata culturalmente tal cual somos: unos adoquines. Daríamos por buena esta vergonzante ansiedad si al menos sus efectos lograran disiparse con decoro y delicadeza a partir del 1 de enero de 2022. Pero lo terrible, lo angustioso, lo aterrador, es que los mismos suplementos culturales que desnudaron nuestro brutalismo anuncian ahora, en plena moribundia de 2021, lo mejor que se aviene para 2022 en libros, exposiciones, discos y música, series, artes escénicas, películas, teatro, diseño, arquitectura… Aún no nos ha abandonado la ansiedad en retrospectiva de 2021, cuando nos entra ansiedad a crédito por todo lo que en cultura se nos anuncia como imprescindible para 2022. Damos por seguro que no progresaremos adecuadamente cuando 2022 haya acabado y los suplementos culturales nos recuerden con tradicional saña lo que nos hemos vuelto a perder otra vez.

La petromasculinidad

¿Qué tienen que ver el pene patriarcal, la humilladora raza blanca y el consumo machirulo de combustibles fósiles? Si usted desea saberlo tendrá que visitar la exposición Petromasculinidades del inefable dúo de artistas cabosanroque y que se halla abierta ahora en la Capilla Románica de San Nicolás de Gerona. Las naves del templo apestan a gasolina, a negacionismo climático y a varonil destrucción del planeta. Cada una de las piezas escultóricas del dúo cabosanroque, llamadas Petrotouning, ahondan en la idea de la violencia del hombre-pene o macho alfa respecto a la perforación de la tierra y al regodeo que este hace de ello a través de deportivos de lujo o de utilitarios de gasofa pura y dura con los que darse el gustazo de contaminar y de arrojar humo negro a los blandengues que conducen vehículos híbridos y a los cantamañanas que van en bici haciendo uso débil del asfalto. Las delirantes creaciones de cabosanroque ahondan en la relación entre erección y conducción contaminante. Del Manifiesto Futurista de Marinetti (su alabanza al automóvil y al volante varonil) al hip hop o la llamada petroerótica de C. Tangana, en Petromasculinidades, término acuñado por Cara New Daggett, se nos ofrece un recorrido performativo en el que el olor a semen se confunde con el de la gasolina patriarcal de toda la vida. «No me gusta el olor a semen que no es mío», escribió Cesare Pavese. Normal si por entonces ya apestaba a combustible fósil de otro.

2 Comentarios

  1. Orgulloso de ser un hombre blanco heterocis. Mientras más ladren las feminazis, más nos reiremos. Al final no dejáis de ser cuatro desequilibradas que no catáis pinga ni por casualidad.

  2. Gracias al capitalismo.podeis perder el tiempo en todas estas chorradas y no tener que ir a cortar leña al monte

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