Horas críticas

La melancolía, ese lobo

Reseña de «La felicidad del lobo», de Paolo Cognetti

¿Habéis cultivado alguna vez la fantasía de un retiro en una austera cabaña en la montaña donde el paisaje imponente, el aislamiento, el hermoso sucederse de las estaciones y el sano ejercicio para cortar leña, procurarse el alimento –algo de caza, algo de pesca, un descenso semanal al ultramarinos del pueblo y al bar— limpien de neurosis vuestra mente urbanícola y realimenten vuestro espíritu y vuestra inspiración –poética, narrativa, fotográfica o quizá pictórica— de forma que al cabo de no demasiado tiempo habréis hallado vuestra propia voz y estéis en condiciones de entregar al mundo una obra maestra? Yo tampoco.

Sin embargo, cierta admiración por la búsqueda de la autosuficiencia a través del perfeccionamiento de destrezas físicas y manuales varias y del desapego al sistema consumista, y cierta nostalgia de valores y habilidades naturalmente masculinos, explican el atractivo y el éxito internacional de obras como El libro de la madera, del noruego Lars Mytting, o la fascinación que ejercen autores como Sam Shepard y la incombustible influencia de Jack Kerouac y de Ernest Hemingway en novelistas actuales, incluido el italiano Paolo Cognetti.

El perfil del escritor Cognetti (Milán, 1978) corresponde en buena parte a esos rasgos que se resumen comercialmente como el elogio de la vida lenta y neo-ruralismo (el montañismo en su caso), del outsider que encuentra su propia senda. Su confesada admiración por la literatura norteamericana queda tan de relieve en La felicidad del lobo como ya era patente en Las ocho montañas, su novela más traducida. El Kerouac de Paolo Cognetti es el de la comunión con la naturaleza y la búsqueda trascendental que relató en Los vagabundos del Dharma, y su Hemingway el de la prosa depurada de ornamentos del joven veterano de guerra y primera madurez.

En La felicidad del lobo tenemos a Fausto, un escritor de cuarenta años que, «buscando un lugar donde empezar de nuevo» tras separarse de su mujer, halla refugio en la localidad alpina de Fontana Fredda y en concreto en el restaurante de Babette, mujer de amable y atractiva madurez, que tiene de camarera de temporada a Silvia, de veintisiete años, de personalidad relajada y en busca de sus propias cumbres. Entre los habituales del local, además de los operarios de las pisanieves y los turistas, está el cincuentón Santorso, exguarda forestal y cazador, aficionado a la bebida. Fausto, nuevo cocinero y pronto amante de Silvia, se instala más que en el pueblo propiamente dicho en la montaña como forma de vida. La vida en la zona está descrita por ciertas rutinas y por el ritmo que imponen las estaciones y por las relaciones, sobre todo sentimentales, entre los personajes; al igual que en Las ocho montañas, la descripción de la naturaleza, nombrar los diferentes fenómenos estacionales, conocer y moverse en el entorno helado o florido, hacerse fuerte mental y físicamente, son los ejes del relato sin ocultar la voluntad de hallar un sentido trascendente que se opone a la vida carente de él de la ciudad, Milán, a mayor distancia en términos de desgaste mental que de kilómetros.

Los personajes y conflictos de Las ocho montañas estaban más elaborados psicológicamente que los de La felicidad del lobo. En ambas novelas parece fácil reconocer al escritor Cognetti tras los avatares del escritor y documentalista de la primera y del escritor y cocinero de montaña de la segunda. El éxito de la primera se explica, más allá de su mayor complejidad y las resonancias literarias que encierra, en cómo responde a una crisis que no solo es generacional: hay una búsqueda de sentido de la propia vida allá donde los padres –padres de la Italia de la posguerra que callan sus frustraciones y amarguras, intoxicando a menudo las vidas de mujer e hijos— no pueden darlo, como tampoco lo ofrecen los proyectos que hasta hace no tanto tiempo parecían viables para la gente de 30 años. La vida de la montaña y el aprendizaje de la dureza del trabajo no intelectual es para Cagnetti, y para los protagonistas de estas dos novelas, una forma de resistencia destinada a alimentar su literatura. Las ocho montañas, porque explora la relación entre los personajes masculinos protagonistas, los dos amigos desde la niñez, y la de ambos con el padre del narrador, tiene más interés y un alcance filosófico más hondo, capaz de encontrar eco en más lectores mientras La felicidad del lobo opta por un despojamiento narrativo, en la búsqueda de un estilo de poético minimalismo, con alusiones a artistas ligados temáticamente al argumento o al perfil de Fausto –Karen Blixen, Chatwin, Hemingway, Jack London, la pintura japonesa– que deja a los personajes transformados en siluetas, más que el tipo de personalidades singulares que nos impresionan.

En la búsqueda de esa estilización para abordar los grandes temas de la vida, es decir, el sentido de lo que hacemos, el apego o el amor, alienación y crisis, economía personal y economía capitalista, pareja o soledad, muerte accidental o natural, tales asuntos se diluyen en el corsé de una estructura preelegida en forma de viñetas –cada capítulo es una breve secuencia que relata un aspecto de los protagonistas y de sus relaciones— y de una forma que solo es voluptuosa cuando habla del paisaje, pero anodina y átona cuando se ocupa de los personajes.

Sin embargo, a estas alturas de la trayectoria de Cognetti cuesta no darle un sentido a ese despojamiento, más allá de la búsqueda de un esencialismo que imite las sensaciones de una experiencia zen. A fin de cuentas, el personaje no deja de tropezar con sus inercias, por más contenidas que parezcan tras su aparente resignación a la necesidad de empezar de nuevo; siguiendo la metáfora del iceberg sumergido en el relato de apariencia simple, a la manera de Hemingway, Cognetti consigue esconder y sugerir la melancolía, ese lobo desorientado que es el hombre en el vértice de la madurez frente a la puesta en crisis de prácticamente todo lo que era o parecía firme hace apenas unos lustros.


La felicidad del lobo
Paolo Cognetti
Traducción de César Palma
LITERATURA RANDOM HOUSE
(Barcelona, 2021)
159 páginas
17€

2 Comentarios

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