Entrevistas

Califato ¾: «La apropiación cultural es como el humor; de abajo arriba sí, de arriba abajo no»

Dicho por ellos mismos, Califato ¾ es una reunión de amigos en una casa que no acaba nunca. Heterogéneamente andaluz, el colectivo explora la electrónica con músicas enraizadas en la tradición popular. Una oda a la cultura escondida y al underground, una ensoñación bañada por el flamenco en clave de encuentro entre pasado y futuro.

¿Y quién si no iba a ser el valiente de componer una neo-sevillana y, además, hacerle un videoclip? Con Raúl Rosillo como director creativo y artístico, la iconografía sevillana, su idiosincrasia y el lenguaje dotado con alta carga cultural han sido el punto de encuentro. Una oda a la ciudad con sello andaluz: desde la música a la estética, pasando por los protagonistas y el vestuario. Unas puertas abiertas a un imaginario en su versión punk donde conviven el Giraldillo, la Duquesa de Alba y Curro, mascota de la Expo ’92.

Contra aquellos prejuiciosos que aún creen que en Andalucía solo se hace flamenco, Califato ¾ desmitifican la escena utilizando los propios tópicos populares y rancios como arma para crear maravillas. Prueba de ello es Pascual Márquez 33, el nombre del tema de su último vídeo, que —casual e irónicamente— coincide con la caseta de la Policía Nacional en la feria sevillana .

Gran parte de vuestro trabajo consiste en explorar el cante andaluz y la música andalusí desde una doble óptica, la respetuosa y la irreverente. ¿Dónde habéis encontrado el punto maestro de esa contradicción?

Es posible que la clave esté en el humor. Abordamos la música desde la diversión y el disfrute, y de alguna manera se condensa en nuestros trabajos.

Hay mucho prejuicio de que en Andalucía solo se hace flamenco. Formáis parte de esa Andalucía que fusiona la tradición con la vanguardia, que se sale del tiesto. ¿Cuál es vuestro papel en la escena y cómo desmontáis ese prejuicio?

Nuestro papel es el no papel, hacemos música para nosotros mismos. Aquí en Andalucía hay una larga tradición de experimentación y vanguardia en muchísimas disciplinas y somos uno más. Ahora hay más atención a lo que se hace aquí simplemente por moda, pero siempre ha habido una vasta y continua muestra de arte underground. Mucho arte y pocos medios, desde siempre.

Nuestra música mira hacia atrás para buscar la tierra y elementos autóctonos de inspiración, pero en la creación es completamente libre y visceral, lo que la hace bastante experimental y futurista. Somos muchos, de generaciones y bagajes distintos, y lo que nos sale no suele responder a un cliché.

Una manera de desmontar el prejuicio es usando los propios tópicos o elementos populares, rancios, trillados o denostados como materia prima. Como ejemplo, nuestra revisita a la rumba ochentera en Ruina o a las sevillanas en Pascual Márquez 33 y Puerta de la Cânne.

Si salimos de España, la cosa cambia. En el extranjero sí que gusta todo lo andaluz. Vosotros sois pura reivindicación, desde la forma de escribir de la mano de la fonética andaluza hasta la predilección por los palos del flamenco. ¿Gusta más Califato ¾ en España o fuera de ella?

No hemos tocado en el extranjero todavía, pero sí fuera de Andalucía, y gusta mucho. Sí que recibimos mensajes cariñosos de gente que vive en el extranjero y que dice que nuestra música les lleva a casa, y esto es algo maravilloso. Nos llena de orgullo mandar nuestros vinilos o camisetas a Australia, California, Japón… todos esos exiliados por trabajo o amor aprecian el carácter de nuestra música.

En general, conecta con el espíritu de calle, extrarradio y barrio que hay en todas las ciudades. Y es increíble la variedad de público que viene a vernos, de todas las edades y clases. Hemos vivido experiencias muy bonitas en cada sitio que hemos visitado, de Lugo a Barcelona, de Cantabria a Alicante pasando por Burgos. Cuando salimos de Andalucía, lo que hacemos gusta y conecta mucho. Andalucía es un estado mental, diría nuestro amigo Antonio Manuel.

Andalucía en España va por separado, pero si cruzamos la frontera, la cultura andaluza representa muchas veces a la española. C. Tangana incluso defiende la postura de sus referencias españolas, cuando habéis tenido en alguna ocasión coincidencias musicales. ¿Estamos mezclando churras con merinas?

También la verdad se inventa, decía Machado. La apropiación cultural es como el humor: de abajo arriba sí, de arriba abajo no.

La marca España que construye el marketing es como un souvenir: construye fachadas. Hay excepciones, claro, pero entiéndase que Andalucía puede presumir —y no presume— de tener identidad propia, universal e inclusiva.

He leído en una entrevista que alguno de vosotros dice que Andalucía es una madre. ¿De esas que te quieren con rabia?

Quizá lo dijo Chaparro. Entiéndase la metáfora-titular de Andalucía como madre desde la comprensión del papel de las madres en términos de orgullo y dignidad en los andaluces. Esa vitalidad y fuerza para dar a los hijos herramientas para hacerse a sí mismos, aun viviendo adversidades constantes, que han sido la tónica general en la historia de Andalucía.

Los valores en los que te reconoces en la madurez son negados cuando eres niño y en la adolescencia. La rabia del niño es pasajera, la de la madre es simplemente amor. Esta toma de conciencia pasa en todas partes y en todas las familias, pero en Andalucía se ha sufrido de especial manera, pues hasta nos avergonzábamos, hasta hace muy, muy poco, de nuestra forma de hablar.

Ahora las cosas están cambiando, incluso en los anuncios. Igual que el mainstream bebe del underground, el marketing lo hace de la realidad. Menos mal que no se usa el andaluz solo para anunciar productos de limpieza como pasaba hace nada.

Las escenas taurina y religiosa también forman parte del imaginario de Andalucía. ¿Cómo os sentís con eso?

Quizá forma parte del imaginario andaluz por el expolio desde los instrumentos de poder que pueden acarrear ambas escenas. Lo que se puede hacer para quitar el tufillo del pasado y evolucionar es hackear estos iconos y transformarlos en nuevos lenguajes.

En nuestro último videoclip, Pascual Márquez 33 de Raúl Rosillo, aparece un toro metálico de la Expo ’92 que formó parte de la cabalgata de La Fura dels Baus, ironizando como venimos haciendo en el plano musical con ese toro neo-rancio.

Y en Te quiero y lo çabes, dirigido por el estudio Criocrea, se cuenta la historia de un camarista gay que está enamorado de la Virgen y acaba vistiéndose de ella.

Nuestra lucha de los tópicos es musical principalmente y nos divierte hacerlo con respeto y guasa.

En Andalucía la religión es el folklore de las estaciones y calendario de la vida de los pueblos. La gente vive la religión de una forma más estética y vitalista que fervorosa realmente. Y hay humor y guasa para hacerlo todo más liviano, pero sin restarle profundidad al asunto.

Rock electrónico, folklore futurista,… ¡incluso os han llegado a llamar «Califato de tres al cuarto»! ¿En qué género os veis y en cuál no?

Todos los estilos e inspiraciones entran en nuestra batidora, lo que pida cada canción sin cerrarnos a absolutamente nada.  La única premisa —de otra forma no sería Califato ¾— es que tiene que haber algo de folklore andaluz, ya sea por los sonidos elegidos, un sample, la letra o la cadencia. Tiene que haber algo en algún plano de la canción que de alguna manera represente el carácter de aquí, pero el resto de posibilidades son infinitas.

El grupo está compuesto por malagueños y sevillanos, ¡qué peligro! Pero vuestro núcleo está en Sevilla. ¿Habéis planteado probar vida fuera?

Somos panandaluces, ¡no hay peligro ninguno! Y el proyecto se hace desde Andalucía, por supuesto. En los valores del grupo está hacerlo desde aquí con gente de aquí. Nos encanta hacer trabajos homenajeando distintos lugares y rasgos de Andalucía en el plano musical o audiovisual.

Sois un grupo de familia numerosa. ¿Vais todos a todos los sitios?

Cuando vamos de bolo lo hacemos siempre juntos, como con una cuerda para no perdernos. Y luego en nuestro día a día estamos recuperando las calles, ahora que el covid está amainando. No vamos juntos, pero siempre nos encontramos.

Breaking Bass es vuestro sello discográfico. ¿Qué hay que hacer o tener para poder grabar un disco con vosotros? ¿Os ha ayudado tener un sello a potenciar vuestra marca?

Breaking Bass es un colectivo que lleva 10 años creando comunidad en torno a la escena electrónica underground en Sevilla, en Andalucía, en la península y en las islas. Tenemos colegas en todas partes. Empezó con las fiestas, poniendo una música que entonces no era muy conocida en Andalucía y fue desarrollando su propia identidad. Si escuchas las referencias en el bandcamp puedes hacerte una idea del sonido del sello, que tiene gran influencia en la escena UK Bass pero con un filtro de aquí. Son casi todas producciones realizadas por los propios artistas, que entran en contacto con nosotros y hacen música en estudios caseros afín al rollo del sello, que va en la línea de la Bass Music y la música de club underground.

Breaking Bass no produce o graba discos como tal, simplemente recoge el talento de amigos y productores que se ponen en contacto con el sello, o al revés, para sacar su música.

El primer EP que salió en físico fue el casete de L’ambôccá, y de ahí nuestro primer vinilo, etc. Tanto Breaking Bass como Califato ¾ son proyectos que han crecido muy despacio y en paralelo a las necesidades e inquietudes del grupo. Es un gustazo que ahora desde el sello se saquen casetes, cedés, vinilos, camisetas, merchan y se apoye y se edite buena música de una comunidad underground.

Que saquemos por Breaking Bass nuestros trabajos y el de nuestros colegas es un gustazo, porque estamos pendientes de todo el proceso creativo de principio a fin, y es algo hecho con mucho cariño y cocinado a fuego lento.

De la unión de los colectivos Breaking Bass, LIE RADIO e Industrias94 surgió el proyecto de Califato ¾, una reunión de amigos en una casa que no se acaba nunca.

Para quien no conozca Sevilla, vuestro último videoclip puede servir de buen resumen, pues condensa buena parte de la iconografía. Además, hacerle un videoclip a una sevillana es todo un reto. ¿Quién ha sido el valiente y cómo os lo planteó?   

Raúl Rosillo es el culpable. Nos escribió por las redes, quedamos, le pusimos el tema en un buen equipo de sonido, en dos meses o menos nos planteó el guion y otro mes después se hizo real con un equipazo brutal que montamos entre su gente y nuestra gente.

Siempre tiramos de amigos profesionales para nuestros vídeos y en este vídeo se creó un ambiente buenísimo porque, a pesar de la envergadura, fue todo muy fluido.

Raúl vivió en Sevilla y quería homenajear a la ciudad, por eso cogió elementos de la cultura popular sevillana de ayer y de hoy: Curro de la Expo ’92, la Duquesa, El Giraldillo y Santa Rufina y Santa Justa, las patronas de Sevilla. Nos pilló el rollo a tope, hizo su estilo y nuestro estilo casándolos perfectamente. Hace muy poco sacamos el making of explicando esto.

El tema se llama Pascual Márquez 33, que es el nombre de una calle y de una caseta de la Feria de Sevilla. ¿Por qué ese nombre?

Curro escribió la letra viajando entre bolo y bolo, y su caseta está en la calle Pascual Márquez pero en otro número, y por la rima, el número bueno era el 33.

La historia es que una vez terminado el disco, nos dio por mirar de quién era la caseta del número 33, y fue buenísimo saber que era de los capos de la Policía Nacional. La letra cobra otra dimensión con esto.

Es la primera vez que se concede la autorización para utilizar el traje original de Curro de la Expo ‘92 y, además, lo lleva la misma persona que lo llevó entonces. ¿Cómo se consigue eso?

Somos muchos y al final siempre alguien conoce al primo de la prima de la vecina de la madre del sobrino de quien sea. Daniel Espada, el hermano de Esteban, era vecino de Lucía Tejero, la verdadera Curro de la Expo, así que se hizo real una flipada del guion de Rosillo.

También os recibe la Duquesa de Alba en su palacio. ¿Habéis fantaseado por cómo hubiese sido ese encuentro en realidad?

La Duquesa era muy disfrutona, se lo pasaría como nosotros o mejor.

También hay un fuerte apoyo al diseño andaluz en todo el vestuario del videoclip. Habéis trabajado con piezas de Ernesto Naranjo, Cherri Massia, Reveligion,… También el director es andaluz. Os habéis tomado en serio la oda a Andalucía. Para que luego digan que no hacemos nada.

Es increíble el talento que hay en nuestra tierra. Muchísimas gracias a todos los que hacéis lo que os gusta desde el corazón, es una pena que muchos hayáis que tenido que salir fuera de Andalucía para desarrollar vuestro talento o simplemente ganaros la vida.

De junio a octubre habéis estado de gira, ¿cómo ha sido la vuelta al escenario? ¿Tenemos ganas de jaleo?

Con todo el respeto al covid, ha estado muy bien, es lo que había, pero ya vamos a quemar las sillas. Deseando un concierto con muchos vatios y mucho jaleo.

¿Cómo es compartir escenario con Derby Motoreta’s Burrito Kachimba? Por separado sois dos bombas.

Somos muy colegas, fue una noche de verano brutal la de Lucena (Córdoba) porque se creó un ambiente muy especial. Tanto ellos como nosotros tenemos la suerte de tener un público de lo que no hay: que venga una abuela con el sobrino o una sobrina con dos abuelos.

¿Llegará a hacerse mainstream en algún momento el rock andaluz de los 70?

Hace falta mucho LED para eso.

¿Os dedicáis solo a la música? ¿Se puede vivir de la música en España?

Sobrevivimos de la música. Es difícil que a alguien le vaya bien después de este destrozo de la covid, pero no podemos quejarnos; tras muchos años de trabajo y dedicación hemos encontrado una pseudo-estabilidad, pero currando muchísimas horas. Ahora mismo nos dedicamos al 100% al proyecto. Somos cinco en el núcleo del grupo y de nueve personas a once en los directos, y nos va bien para la que está cayendo. La fuente de ingresos de un grupo son los conciertos al 90%, y hemos tenido la suerte de poder hacerlos en la era covid gracias a la gente y a nuestro equipo. Hay que poner facilidades a los conciertos y a la vida en general. No hay clase media en la música, están los currelas de la música y los que se lo llevan calentito sin currar. Y el dinero no se reparte justamente en la era digital. También hemos de decir que los artistas no tienen oportunidades porque el Estado no ofrece mecanismos de apoyo lógicos a nuestra actividad, ni a casi ninguna forma de trabajo autónomo.

En España se puede sobrevivir de la música, pero solo si no sabes hacer otra cosa.

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