Analógica

MERCURIO en papel (no higiénico) 

AVISO A LOS LECTORES

 

Portada del próximo número de ‘Mercurio’. Ilustraciones: Sofía Fernández Cabrera.

Con motivo de las circunstancias que vivimos (y padecemos), el Nº 212 de MERCURIO. Cultura Desorbitada en edición impresa (marzo-abril 2020), se pospone hasta que pueda distribuirse GRATUITAMENTE en librerías, centros culturales y museos de España (ver distribución en nuestra web).

Sin saberlo, nos anticipamos al coronavirus preparando desde meses atrás este número dedicado a la fealdad. Lo titulamos Feo Asunto. Y, ya puestos, pues lo dedicamos a este feo, feísimo asunto: Covid-19. Pero MERCURIO en papel saldrá a la calle sin mascarilla, cuando el virus se haya propagado sobre sí mismo.

No obstante, adelantamos algunos de los contenidos dedicados a la estética de la fealdad y sus derivados.

Luna Miguel reflexiona sobre la belleza como mecanismo de opresión en las mujeres.

Jacobo Siruela se pregunta acerca del porqué de la epidemia anterior al coronavirus que invade al mundo. Esto es: la fealdad (incluidos los grafitis).

José Joaquín Parra Bañón explora el reverso de la fealdad. ¿Y si la fealdad fuera provocativa? ¿Y si resulta ser hasta creativa?

Juan Antonio Rodríguez Tous lamenta que la cultura occidental se haya olvidado de Platón: la belleza ya no es una vía de acceso a la verdad.

Carla Carmona analiza el trasfondo del ensayo Fealdad (Turner Libros) de Gretchen E. Henderson y del clásico de 1853 de Karl Rosenkranz, Estética de lo feo (Athenaica Ediciones).

Fernando San Basilio describe el canon de la fealdad urbanística española a partir de un particular catedrático de Teología y de una no menos particular investigadora oceanográfica.

Monográfico aparte (que cuenta con sus fotografías e ilustraciones), el resto de la revista incluye reseñas de libros y exposiciones de arte.

El colofón corre a cargo de Charo Lagares, que nos habla del tonto fenómeno de lo cuqui.

Pero, repitiendo que es gerundio: todos estos contenidos verán la luz cuando Covid-19 se haya disuelto, por fortuna, como lágrimas en la lluvia. No importa si es lluvia ácida.

 

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