Entrevistas

Dave Rowntree: «El Brexit será un desastre para la música»

Animador, locutor de radio, parlamentario del Partido Laboralista y, sobre todo, batería de Blur. El miembro de uno de los grupos clave del britpop pasó por Sevilla para hablar de la oscuridad que se cierne sobre la industria cultural de su país a las puertas del divorcio con la UE

En el ecuador del último Monkey Week, cuando parecía que la lluvia iba a dejar a Sevilla sin su mejor festival de música, el batería de Blur se paseaba por el Espacio Santa Clara, una de las sedes de la cita, como si tal cosa. Una cortina de agua separaba el claustro de las galerías, donde se agolpaba el público de las conferencias de la mañana. Sin impermeable, echando la mirada al cielo, feliz de estar en una ciudad del sur de España para departir sobre política, su otra pasión, el artista pronuncia: «Qué más da el agua, esto es como estar en casa. Yo estoy aquí encantado».

Hijo de músicos, Dave Rowntree nació en Essex en 1964. Militó en varias bandas hasta que se topó con Damon Albarn, que en los últimos 80 era un miura a la búsqueda de cómplices para montar un grupo en Londres. Enseguida se les unió Alex James y formaron Blur. Lo que vino después, es historia de la música. Llegaron los 90 y el britpop se instaló por la vía de esta y otras bandas como Oasis y Suede en los walkmans de toda la adolescencia de Occidente. Su fórmula se reducía a un sonido simple, acelerado y melódico a la vez, y a la reivindicación -y actualización- de clásicos del pasado como The Who, The Kinks y The Beatles. El género musical y la corriente cultural generada a su alrededor se vincularon también rápidamente a una postura radicalmente inglesa, en reacción a la americana.

Hoy, hay quien relaciona estos posicionamientos del britpop con el inminente Brexit. Al tranquilo Rowntree se le encienden los ojos: «Mira, me río, ¿qué voy a hacer?». El caso es que es precisamente para hablar de lo que está a punto de suceder por lo que vino a Sevilla, donde participó en una conferencia relacionada con lo que la escisión de la Unión Europea supondrá para la industria musical de su país. Además de baterista, animador y locutor de radio, el músico ha pasado su vida en la militancia, vinculado al Partido Laboralista.

Pregunta.- Ha venido a España para hablar del desastre que supondrá el Brexit para la música británica. ¿De qué nivel de oscuridad hablamos?
Respuesta.- Es difícil medirlo, desgraciadamente, nadie tiene ni  idea de lo que va a ocurrir. Pero te puedo asegurar que será el caos. Vivimos y vamos a vivir en una ansiedad permanente, porque eso es lo que produce la incertidumbre. Si dejamos la Unión Europea sin promover antes algún tipo de acuerdo para mantener las fronteras abiertas, te garantizo que va a ser un hecho increíblemente destructivo para la industria musical británica.

P.- Habrá quien piense que, en plena era de internet, este será un mal menor para la música, que viene padeciendo su propia crisis desde hace casi dos décadas.
R.- Te pongo un ejemplo: las propias bandas. La oportunidad de tener una carrera profesional se va a volatilizar. Claro que nuestra industria musical no es la única que va a verse resentida. Hablo también de los granjeros que van a perder a un billón de clientes. El caso es que, ante todo problema doméstico que tenemos, la sanidad, la educación, etcétera, nuestros políticos culpan a Europa. Así que cuando todo esto suceda y nos vayamos a la mierda dirán: «¡Hey! No soy yo, ha sido la Unión Europea».  Se avecina un crack económico y mi teoría es que esto va a ser la caja de Pandora. La hemos abierto y van a salir terrores mucho peores de ahí dentro.

«Mi teoría es que esto va a ser la caja de Pandora. La hemos abierto y van a salir terrores mucho más feos de ahí dentro»
P.- Hay varios colectivos de la cultura de su país que se han movilizado contra el Brexit. ¿Existe un activismo dentro de la música en particular, una melodía anti Brexit?
R.- Me apena decirlo pero diría que no hay aún una movilización organizada. Estos días uno escucha a montones de expertos hablando de la sombra que se cierne sobre nosotros, de modo que la gente joven es ya consciente de ello, pero aún no veo una militancia real. Hablamos de una generación que ni siquiera vota. Y no lo hace porque todas las campañas se centran en cuestiones que afectan a la gente mayor. La salud, los autobuses, las pensiones… ¿Qué chaval va a interesarse por este tipo de políticas? En cualquier caso, si los jóvenes tomasen más partido, si ahora se unieran y de verdad protestaran por lo que va a suceder, las cosas no cambiarían demasiado. Eso sí, al menos muchos de nosotros nos sentiríamos bastante mejor.

P.- La suya tampoco fue una generación especialmente activista. ¿Tiene nostalgia de aquellos días? ¿Se empadronaría en los 90?
R.- Claro que la tengo, éramos unos críos y estábamos dando conciertos por todo el mundo. ¿Cómo no añorarlo? De todas formas, no somos personas muy nostálgicas. La nostalgia es un coñazo, ¿no te parece?

P.- Decía antes que le hacía gracia que se asociase el britpop con el Brexit. Estoy de acuerdo en que la idea es estúpida. Pero alzaron mucho la bandera británica en su día. ¿Le parece hoy un elemento peligroso?
R.- Sí. Probablemente.

P.- Se avecina un regreso de Oasis. ¿Qué pasa con sus rivales?
R.- Hay aspiraciones que los miembros de Blur volvamos a hacer algo. Algo. El caso es cuándo encontrar el momento de materializarlas. No hay fechas en la agenda, esa es la verdad. Cuando terminamos el tour de 2016, vimos que nos habíamos excedido, así que decidimos que, en el caso de volver, sería pasa pasarlo bien, con unas buenas razones de por medio y una gira limitada. No tenemos mucho más que demostrarnos. Quiero decir que ya lo hemos hecho todo: hemos actuado en estadios para miles de personas. Después de eso, ¿qué te queda?

«Blur no va a producir un disco para seguir exprimiendo el limón»
P.- No lo sé. ¿Piedad con sus fans?
R.- Es que si no volvemos es también pensando en ellos. Blur no va a producir un disco para seguir exprimiendo el limón. Lo tenemos clarísimo, el público nos mataría si volviésemos con un álbum malo. En serio, si no hay una razón de peso, ¿para qué hacerlo? Somos unos cincuentones, a esta edad uno está más a gusto en su casa con su perro. No es como a los 20, cuando tu objetivo en la vida es que todo el mundo vea de lo que eres capaz. No queremos correr el riesgo de hacer las cosas por las razones equivocadas. Pero, insisto, las aspiraciones están ahí. Ya se verá.

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