Culture Club

De Eric Clapton (o Plancton) al insolente Peter Sloterdijk

Eric Clapton, Barcelona, 1974. Fotografía: F. Antolín Hernández (CC).

¿Qué te ocurre, Mano Lenta?

A veces imaginamos el cerebro de un negacionista como si una especie de plancton hubiese aflorado sobre el enigmático músculo y lo recubriera de una película bacteriana o vayan ustedes a saber de qué. Últimamente parece ser que Eric Clapton se ha convertido en el negacionista «Eric Plancton». Sus fans se hallan desorientados por la deriva que el segundo mejor guitarrista de la historia (el primero es Jimmy Heindrix) ha tomado en relación con la pandemia. Sus últimas canciones apuntan a distopía sobre el control de la humanidad que estarían llevando a cabo fuerzas oscuras desde un ignoto algoritmo con aspecto humanoide. «Heart of Child», «Stand and Deliver» o «This Hatt Gotta Stop» (las dos últimas compuestas con Van Morrison, otro que tal) son las últimas canciones que sugieren el viraje mental y creativo que está experimentando Mano Lenta. Según él mismo contó, la segunda vacuna le afectó de tal modo que agravó su enfermedad muscular conocida como neuropatía periférica. De ahí que Eric Plancton concluya que tal vez tengan razón los cacúmenes que, como el psicólogo belga Mattias Desmet, arguyen que toda la pandemia obedece a un aterrador proceso de hipnosis colectiva y borreguera para mantenernos vigilados por el ojo de cíclope de un nuevo Gran Hermano. Por otra parte, como confesaba en su Autobiografía, Eric Clapton-Plancton no oculta que es un vago, alérgico al ejercicio, lo que le ha convertido en un cascarrabias. Cada vez lo llaman menos amigos y conocidos. Le sugerimos por ello que mantenga hilo directo con sus colegas de música y pensamiento en España, como Miguel Bosé (de momento, José Manuel Soto se mantiene en su formato clásico de negacionista climático). ¿Qué te está pasando, Eric? La estupidez corroe a los ídolos. Tal vez es que nunca lo fueron.

El europeo Sloterdijk.

Peter Sloterdijk, 2009. Fotografía: Rainer Lück (CC).

Invitado por el Foro de la Cultura organizado en Madrid y Valladolid, hace unos días nos visitó el filósofo alemán, quien junto con Habermas tal vez sea el pensador vivo más importante de nuestra hora. Hemos leído las entrevistas que ha concedido a algunos medios, lo que no hace sino aventar cierto aroma provocador sin el que uno no puede dárselas de filósofo cabal (no sólo del cargante Slavoj Zizek vive el hombre). Porque resulta provocador decir que el modelo de Rusia y de China es feo y aburrido, nadie lo quiere, frente al modelo de Estados Unidos (pese a sus muchas deshonras) o el de la propia Europa. Ambos ofrecen modelos de vida más sutiles y encantadores. ¿No es una provocación darle aire a esta Europa muerta, egoísta y agotada de sí misma contra la que arremete tanto renegado? Dice Sloterdijk que la UE es débil, sólo tiene 400 millones de habitantes, sigue viciada por el consumismo, no es diestra en el combate y carece de pegada militar. Pero, aun así y todo, sigue siendo reina y reinona en estilo de vida. Quiere decirse que el arco de civilización que va de Jerusalén a Grecia y Roma, de la Ilustración a la democracia liberal, de las populares plazas de abastos a Zara y al orbe Inditex, aún ofrece un inigualable way of life. Defender hoy el modelo de vida de Europa se ajusta al oficio de ser un filósofo según lo veía Nietzsche: la filosofía sirve para dañar la estupidez.

2 Comentarios

  1. Pues si. No importa ser el primero, USA, China, que compitan ellos. Lo que importa es pasarlo bien,limpiamente y fuera del sofá.

  2. Este artículo es una muestra clara de que Desmet no puede estar lejos de la realidad. El nivel de desfachatez, falta de argumento frente a artistas y pensadores reconocidos denotan una falta de apertura mental y soberbia dignas de un adolescente que escribe en su diario personal, pero hacerlo en público no tiene nombre. Horror de artículo.

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