Crónicas desorbitadas

Alice in Borderland

Un encuentro entre Cube y Battle Royale

En materia de datos de búsquedas -y en líneas muy generales-, Google estima que un valor de 100 indica la popularidad máxima de un término. Cuando googleas una palabra en busca de tendencias y ves que hay una progresión brutal que catapulta este valor del 0 al 100, hay dos escenarios posibles: que hayamos sufrido una pandemia y nos estemos volviendo locos buscando desinformación, o que estemos en pleno boom de El Juego del Calamar. Estamos en ese segundo punto en el que tenemos calamar hasta en la sopa. Y si bien es verdad que todo hay que verlo y entenderlo en su contexto, recupero unas líneas de un artículo de Emilio de Gorgot que se refiere a la serie coreana:

«Si usted busca un drama realmente bien construido, no lo encontrará aquí, pese al espejismo del primer par de episodios. No se engañe: esto es comida rápida. Que a veces viene bien, tampoco lo vamos a negar».

Sublime descripción. Pero siempre estarán los fanáticos que se rasguen las vestiduras por esta obra maestra, dicen; y niños en los recreos jugando al pollito inglés, y simulando matar de un disparo al que se mueve. Bienvenidos al universo de Tik Tok.

Los surcoreanos lo han hecho, sí. No ha sido otro ejemplo de batacazo en la gran pantalla de otras adaptaciones del manga que hemos podido ver en Netflix, como Death Note o Full Metal. Pero en diciembre de 2020 apareció de manera mucho más tímida también en Netflix, una serie japonesa que jugaba con poner al límite el carácter de supervivencia a un elenco asiático. Alice in Borderland postula a ser un encuentro entre Cube y Battle Royale, una de las consentidas de Tarantino y otros muchos, que han tomado esta historia de un Japón fascista totalitario como referencia. No esperéis rastro de Lewis Carrol, ni Gato de Cheshire, ni Sombrerero Loco. Esto es ficción gore en un escenario postapocalíptico.

Escrita y dirigida por Shinsuke Sato (I am a Hero), está inspirada en el manga ilustrado y escrito por Haro Aso, que ha coescrito el guion a cuatro manos con Yasuko Kuramitsu y Yoshike Watabe.

Si bien Battle Royale se desarrolla en 1997 en una línea de tiempo alterna donde Japón es un estado fascista totalitario, los personajes de Alice in Wonderland podrían estar hoy en el cruce de Shibuya. El barullo del famoso cruce abruma a tres adolescentes que, tras esconderse de la policía por hacer alguna gamberrada en la calle, salen de su escondite y encuentran Shibuya vacío. Ni una persona, ni un coche. Del todo a la nada. Orgasmo visual ver las escenas de esas calles desiertas.

Pronto Tokio se convierte en un escenario que bien podría ser una «escape room» gigante, donde una serie de juegos macabros con la baraja de cartas francesas como hilo conductor. ¿Objetivo? Conservar tu vida. Un tiempo mínimo de resolución aventura con las ansiedades de los espectadores, combinando juego psicológico y físico.

Alice in Borderland presume de complejidad en los juegos. Una mezcla de tecnología, psicología y escenarios únicos, descubre los talentos a nivel individual de los personajes y cómo se complementan para poder preservar su vida. Arisu es «gamer» y apático, un personaje fiel a los protagonistas de manga que, a pesar de ser un personaje plano, utiliza su lógica labrada en los videojuegos para encontrar soluciones acertadas. Muy fino. Pero en absoluto es un punto débil para la serie. Los personajes secundarios aparecen conforme van avanzando los capítulos, generando gratas sorpresas. De estética totalmente Tekken, y con pasados traumáticos, e incluso oscuros, el descubrimiento de cada uno de ellos y su evolución hasta lo que son en el presente, potencian el conjunto. Mucha presencia de poder femenino, una oda a la fuerza psíquica y física. Mentiría si no dijera que una de las mejores escenas de la primera temporada está protagonizada por una chica desprovista de armas que se enfrenta a un loco, calvo, con la cara tatuada, armado con una katana.

Cada juego de pulso por la vida tiene un aire de sadismo en su justa medida, que no convierte a la serie en un puñado de anécdotas sangrientas y casualidades. En el subtexto, Alice in Borderland es una reflexión sobre temas de identidad, puro existencialismo. Con el objetivo de la supervivencia, los personajes se plantean quiénes son en situaciones límite. Puede que la premisa de la serie sea la posibilidad de vencer lo imposible, porque no se desvela en ningún momento cuál será la recompensa de lograr sobrevivir a todos los retos. ¿Va a volver el cruce de Shibuya a ser un mar de personas? ¿Volverá Arisu a su habitación a jugar a los videojuegos y a no hacer nada más?

Ya ha pasado prácticamente un año desde que Alice in Borderland está entre las opciones de nuestra home de Netflix. Y fue solo dos semanas después de su estreno cuando se produjo la renovación para la segunda temporada. Pobre de aquellos que la vieron entonces y se quedaron con ganas de más… Para los que estamos descubriendo ahora este primer acierto de la plataforma por adaptar el manga a la pequeña pantalla, hay buenas noticias. Aunque de momento no hay fechas exactas, las conjeturas están servidas. La productora hizo recientemente una convocatoria para un casting de extras, y afirmaron que no terminarán de filmar hasta finales de 2021. Si echamos números, teniendo en cuenta que la postproducción de la serie parece ser bastante entretenida, no creo que podamos seguir jugando a los naipes hasta finales de 2022.

De momento, el debate en redes está servido: ¿El Juego del Calamar o Alice in Borderland? Volviendo a la referencia de Emilio de Gorgot, esta cuestión sería bastante similar a preguntarle a alguien si le gusta más Burger King o Mc Donalds. Y la mayoría dirán: pues me gustan las patatas de una y la carne de la otra. Pues igual.

 

 

4 Comentarios

  1. La serie no es surcoreans sino Japonesa

  2. ♡໒꒰ྀི´͈ ᵕ  `͈ ꒱ྀི১

    Arisu, por siempre. Me hizo sentir miedo, ansiedad, pena, etc. El calamar fue demasiado obvia y vacía en ese sentido, entonces no producía verdadera emoción.
    Me gustaron ambas, pero Arisu ♡

  3. Alice es mejor que el calamar. Sin duda

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