Cultura ambulante

Antton Elizegi: Euskadi negro sobre blanco

El Museo San Telmo de San Sebastián permite una visita virtual a la amplia retrospectiva que dedica a uno de los fotógrafos que mejor ha retratado el alma de Gipuzkoa

Cuenta Antton Elizegi (Lasarte, 1938) que aunque la vida le colocase en el epicentro de un mundo industrial, el de Gipuzkoa, él perteneció siempre a otro próximo, el de los caseríos. Un paisaje rural habitado por las almas de mil ancianos que le otorgaban un estado de paz, una compañía ancestral que sentía cada vez que se colaba con su cámara en las viejas casas deshabitadas.

Ambos universos conviven en su poética y rotunda obra fotográfica, la historia de un Euskadi negro sobre blanco que, desde el pasado febrero, podía contemplarse en la el museo San Telmo de San Sebastián; y, desde que el planeta ha cerrado sus puertas, en internet, gracias a la esmerada visita virtual por sus salas que ofrece el centro.

Además del recorrido por estas 150 fotografías, entre las que figura abundante material inédito, los espectadores confinados pueden también contemplar un documental en el que este genio que se construyó a sí mismo observando el mundo que le rodeaba va narrando sus razones.

«Un álbum familiar que rodaba por casa fue lo que le despertó el instinto de mirar y archivar fotografías en la infancia»

Un álbum familiar que rodaba por casa fue lo que le despertó el instinto de mirar y archivar fotografías en la infancia. El primer retrato se lo hace a su hermana en 1954. Tenía 15 años. Su ojo privilegiado pasa pronto del mundo doméstico al de las fábricas, que le ponen por delante el hallazgo que marcará su carrera, un laboratorio fotográfico en la empresa de Laborde Hermanos en Andoain en el que empiezan sus prodigios y cobra alas una producción que se nutre del paisaje, la etnografía y momentos concretos de la realidad de aquellos días. Todo, en un uso único del blanco y negro, que es el atributo que recorre toda su fotografía y el que la hace rápidamente reconocible. Al respecto, confiesa: «Me interesó siempre el negro, aunque se perdieran otros tonos. Ahí es donde está la fuerza».

«Siempre me interesó el negro. No me importaba que se perdieran otros tonos. Quería que la fotografía sea fuerte y expresiva»

Obreros trabajando, la desmantelación de una fábrica, la remodelación de otra; los restos de un barco antiguo, muñecas perdidas, pintores de la tierra, fiestas populares, disfraces, habitantes de las aldeas… que se van sucediendo en en cinco décadas marcadas por la experimentación y la búsqueda siempre alrededor un mismo objetivo: «que la fotografía sea fuerte y expresiva».

Poética retrospectiva. Fondo fotográfico Antton Elizegi. 
Museo San Telmo de San Sebastián
Comisaria: María José Aranzasti

APTO PARA: Arqueólogos del pasado industrial, buscadores de Comalas, viajeros que no podrán escaparse en los próximos meses.
NO APTO PARA: Fotógrafos de lo cuqui y otros amigos de las bajas resoluciones.

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