ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT
"Los maquis fueron una figura marginal, la última reminiscencia romántica"
GUILLERMO BUSUTIL
Alicia Giménez Bartlett (Almansa, 1951) creó en los años noventa el celebre personaje de Petra Delicado, la inspectora de policía protagonista de Ritos de Muerte, Días de perros y Serpientes en el Paraíso entre otros títulos por los que ha obtenido el Premio Grinzanne Cavour Noir en 2006 y el Premio Raymond Chandler 2008. También es autora de las novelas Secreta Penélope, Una Habitación ajena y Donde nadie te encuentre con la que ha obtenido el Premio Nadal 2011, de la editorial Destino.
Usted conoce el personaje de Teresa Pla Meseguer a través del libro de José Calvo, La Pastora. Del monte al mito. ¿Qué le empuja a profundizar en la historia de este maquis hermafrodita?
Siempre me fascinó este personaje. De niña cuando cantábamos una canción alusiva a ella y escuchábamos decir “como te portes mal vendrá la Pastora y te llevará al monte”. Más adelante descubrí el libro de Calvo con tantos testimonios recogidos y con los que se podía escribir un ensayo o una novela. Eso fue lo que me decidió a escribir ésta historia humana que tiene todos los elementos románticos externos, circunstanciales. Al mismo tiempo resultaba un reto psicológico intentar recrear la personalidad de aquella mujer en una naturaleza tan escarpada, casi inaccesible, que he recorrido a pie y en la que me he preguntado cómo podía vivir la gente. Desentrañar qué esconden los mitos es una buena opción literaria.
Así es. Había gente que denostaba a La Pastora, otras que exageraban sus acciones criminales y algunos que las ponían en entredicho. Pero en cierto modo todos la consideraban una especie de ser superior, una mujer inalcanzable y misteriosa, a la que dotaron incluso de características que quizás nunca tuvo. Creo que todos tenemos una parte domesticada que nos empuja a admirar a quienes escapan a las normas establecidas, a nuestros propios miedos, y convertirlos en leyendas.
Usted narra una investigación que avanza con las pistas compradas a veces con dinero y engaños, con suspense y una atmósfera de claroscuros. ¿Un guiño a su dominio de la novela negra?
Es verdad. Supongo que tengo cierta “deformación negra” después de tantas novelas. En la historia hay una investigación, un objetivo final, pistas que se van intercalando, el ambiente de la época que se prestaba a la ocultación y al misterio. Pero al estar estos elementos vinculados a una realidad tan terrible no podía narrarla como una novela negra.
El drama sexual del personaje de Teresa es sobre todo una dramática historia sobre la elección de quién se quiere ser.
Teresa no lo tuvo muy difícil en una época de miseria económica y moral, y de analfabetismo. Sus hermanas le pegaban, sus padres ocultaron su atrofiada masculinidad, la gente se reía de ella, un guardia civil la viola y por otra parte no quería renunciar a ser el hombre que era. Poco se puede escoger en un ambiente semejante. La Pastora vence obstáculos y logra estar acorde con su identidad. Una pequeña compensación entre tanta amargura.
Sin embargo, llora cuando los maquis le cortan el pelo para transformarla en hombre y en los dos años que está solo en el monte y habla consigo mismo como si fuese una mujer.
Es cierto. Llora cuando le cortan el pelo porque es un momento de intensa emoción y porque le da miedo ser hombre y la elección que conlleva. Cuando está solo, alejado de la violencia, sin la compañía de los maquis, vuelve a ser mujer. Es la voz de su intimidad, de la capacidad de supervivencia y de la fuerza que las mujeres tienen más que lo hombres.
También los otros dos protagonistas, el médico francés y el periodista español, terminan haciendo una elección que determina sus vidas.
La experiencia del viaje les resulta tan extrema y la amistad que surge entre ambos, es tan profunda, que sus vidas sufren una conmoción. También ellos hacen otra elección pero la suya está vinculada a saber a qué mundo a pertenecen y cuales son las ideas por las que luchan de verdad.
Donde nadie te encuentre muestra el miedo de los habitantes del Maestrazgo, víctimas de la represión de la guardia civil y de los maquis a los que no querían prestar apoyo. ¿Cree que su rechazo se debía a un intento de olvidar la guerra?
Los pageses fueron las grandes víctimas. Acosados por maquis y guardias civiles a menudo se convirtieron en personas sacrificadas por las circunstancias. Sin contar con la dureza propia de ese tipo de vida en aquel lugar. En aquella época los campesinos eran los que siempre pagaban los platos rotos. Para ellos los maquis eran la memoria de la guerra civil, de la derrota y de la extrema crueldad. En cierto modo representaban la animalización de la conducta humana, una mera reacción del instinto de supervivencia, sin ningún atisbo de ideología o de justicia social.
¿Cree que a pesar de que últimamente han aparecido varias novelas sobre los maquis, es un movimiento poco estudiado?
Hace falta un ensayo que profundice en este fenómeno enlazado con las diferentes zonas. El maquis no era el mismo en Cataluña, en Cantabria o en Andalucía. Los maquis fueron una figura marginal, la última reminiscencia romántica.
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