UN GITANO DE LEY

José Heredia Maya construyó con su propia voz la mitología literaria de su raza.

ÁLVARO SALVADOR

En la renovación de la literatura neopopularista que se produce en la segunda mitad del siglo XX, es sin duda José Heredia Maya (1947-2010) una figura fundamental. A finales de los años sesenta, en los círculos poéticos de Granada comenzó a sonar el nombre de un jovencísimo poeta “gitano” que escribía cosas como: “Ah tierra tierra pon tu cuerpo a tierra / tierra tierra gitano tierra comba...”. Las revistas y los programas radiofónicos Poesía 7o y Tragaluz acogen sus poemas y, poco a poco, se va creando una leyenda en torno al nuevo poeta. José Heredia Maya era efectivamente un gitano alpujarreño, hijo de un tratante de telas, que al destacar extraodinariamente en los estudios primarios y, gracias al esfuerzo de su familia, continuó su educación en la capital hasta llegar a ser uno de los primeros gitanos licenciados y el primer profesor universitario de su etnia.Su primer libro Penar Ocono (1973), publicado en Málaga por Ángel Caffarena, muy pronto recibe críticas entusiastas y obtiene una repercusión nacional e internacional. El libro, cuyo título en caló significa “Hablar algo”, “Decir esto”, supuso una verdadera revolución en la que se mezclaba la tradición culta de la poesía hispánica con la tradición popular de la poesía del flamenco y el cante jondo. Por fin, un gitano construía con su propia voz la mitología literaria de su raza. El poema coral que cerraba la segunda edición, “Ronda de arcángeles morenos” preanunciaba un proyecto artístico más ambicioso que se concreta en 1976 con el estreno de su primer espectáculo teatral, Camelamos naquerar (“Queremos hablar”). El espectáculo, que obtiene un éxito inmediato y rotundo, represetándose en medio mundo y traduciéndose a varias lenguas, supuso el comienzo de una fórmula teatral en la que se mezclaban las últimas aportaciones del teatro experimental con los hallazgos e innovaciones del baile flamenco y el cante jondo. Todo ello tejido con los textos que José Heredia, escribió para la ocasión, recuperó o utilizó, como las pragmáticas históricas, para ir trazando la historia reivindicativa y artísticamente brillante del pueblo gitano. Heredia inauguró con este espectáculo un modo teatral que más tarde se identificaría con “lo andaluz” en general y que ha tenido un cultivo exitoso hasta nuestros días. Siguieron a este otros espectáculos como Macama Jonda (1983), en la que investigaba sobre los orígenes de la cultura gitana, relacionándola con la árabe mediterraéna e incluso con la indostánica, ejecutando un original experimento de “fusión” musical. Y más tarde Sueño terral (1990), centrado en las relaciones de la cultura gitana y la tauromaquia. Su última incursión fue el oratorio Un gitano de ley, dedicado a Ceferino Giménez Malla, víctima de los excesos de la guerra civil española y canonizado como beato en 1997, año del estreno en el Vaticano.Como poeta, Heredia Maya continuó su trayectoria en libros como Poemas indefensos (1976) o Charol (1983), libro brillante en el que se exploran las zonas marginales en las que también se desarrolla muy frecuentemente la cultura gitana y que abre una línea de poesía “sucia” que, más tarde, tendría algún cultivo en las letras españolas: “Asusta ver cómo crecen las ciudades / del lado del suburbio...”. Su último libro Experiencia y juicio (1999), su libro más maduro, es un texto en el que, con una voz ya plenamente personal, perfectamente arraigada en sus tradiciones más queridas, desarrolla sus temas obsesivos con brillantez y hondura.

Pepe Heredia ha sido uno de los escritores contemporáneos que más han contribuido a la recuperación de una tradición cultural rica y brillante, fundamental para el desarrollo de la mejor poesía española del pasado siglo.