SANTOS PALAZZI

"El cambio nos obligará a dejar de pensar sólo en el papel y a editar específicamente para los nuevos soportes"

HÉCTOR MÁRQUEZ

Santos Palazzi (Barcelona, 1963) es desde hace año y medio, responsable de Desarrollo Digital, que compagina con las funciones de dirección de las áreas Cultural y Mass Market del grupo editorial. Entre sus nuevas responsabilidades se incluye el desarrollo de la plataforma compuesta por varias editoriales que va a dar el primer paso para el comienzo de la Era del libro electrónico en España, digitalizando miles de títulos que podrán adquirirse sólo a través de librerías especializadas en Internet. Pausado al hablar, dice no sentir vértigo ante lo que se avecina. Su única pesadilla es la piratería. De algo está seguro: libreros, editores y autores deberán reciclarse rápidamente y estar cada vez más cerca de los lectores.

¿No siente vértigo ante el cambio digital?

No. Hay ilusión. Esto es un reto. En realidad la plataforma no es más que aunar fuerzas y títulos para suministrar de manera conjunta contenidos a las nuevas librerías digitales. Esto no ha hecho más que comenzar. Seguramente se sumarán nuevas editoriales. Aparte, el cambio a digital es mucho más lento de lo que los medios de comunicación pretenden mostrar. En EEUU la venta de libros digitales representa sólo el 3% del total de las ventas de la industria editorial a pesar de que nos llevan 2 años de ventaja.

¿Cree que desaparecerá la imprenta a medio plazo?

La lectura digital convivirá con la lectura en soporte de papel y por ello, seguiremos necesitando las imprentas para producir los libros. Sobre todo libros infantiles ilustrados, de arte, fotografía, cómic, novelas… Yo no soy nada apocalíptico y estoy convencido de que van a convivir durante mucho tiempo la edición digital y la edición en papel.

¿Por dónde pasa el futuro del negocio editorial?

Desde luego no por acumular más títulos en un disco duro. La conectividad y el acceso permanente serán clave en el futuro. Como la televisión de pago. Tengo mi biblioteca en un servidor y pago una cantidad para poder disfrutarla. Como Spotify en música. Es el símil más cercano, aunque cada mes surgen nuevos modelos de negocio y fórmulas de distribución de contenidos.

Habrá una nueva generación de creadores y lectores en función de los hábitos y posibilidades creativas que generan estas nuevas tecnologías.

Efectivamente. Observe el éxito que están teniendo en Japón novelas románticas para móviles. El editor digital pensará y desarrollará contenidos para ser leídas exclusivamente en teléfonos móviles. No creo que una pantalla de teléfono móvil sea adecuada para leer la trilogía de Larsson pero sí para otro tipo de contenidos más breves y posiblemente multimedia. Las nuevas generaciones son más anárquicas, les cuesta más concentrarse. Pero son capaces de leer pequeñas piezas en su móvil como si fuese una novela por entregas. El cambio nos obligará a dejar de pensar sólo en el papel y a editar específicamente para los nuevos soportes.

Y los autores… Parece que el que no atienda a sus lectores se quedará atrás…

La labor del editor va a ser cuidar y fomentar la presencia en la Red de los autores y su obra. Aunque eso les suponga una pérdida de intimidad, será necesario. Y el editor va a ser una especie de asesor capaz de convencer a un autor de que debe tener una presencia relevante en Internet, fomentando el diálogo con sus lectores. El editor deberá poner las herramientas y el conocimiento para facilitar este “contacto digital”. Habrá autores hoy minoritarios que tendrán muchísimo éxito por su capacidad de conectar directamente con los lectores y ofrecerles aquello que desean leer.

Hay tres sectores que van a verse muy afectados: las imprentas, las distribuidoras y, sobre todo, las librerías. Se habla de que se convertirán en centros de descarga, pero no parece atractivo ir con un pendrive a un local a descargarse libros.
Evidentemente va a darse una “reconversión digital” de las librerías. La fórmula no pasa por desplazarse a un lugar físico con un pendrive y descargarse una obra sino acceder a la página web de la librería desde tu propio dispositivo de lectura. El papel fundamental del librero seguirá siendo la prescripción y por ello deberá favorecer el acceso de sus clientes a su librería virtual y facilitar en ella conversaciones y recomendaciones sobre los títulos que ofrecen. Además, debe jugar un papel importante en la educación de los lectores tradicionales que deseen iniciarse en la lectura digital, ofreciendo en su página web dispositivos de lectura (eReaders) así como una gran oferta de eBooks.

¿Será el librero del futuro como un librero “de viejo” experto en Facebook?

Algo así. Ya hay blogs anónimos que tienen tanta audiencia e influencia como un medio de comunicación tradicional. Estar absolutamente alerta con lo que sucede en Internet, especializarse, fomentar conversaciones entre críticos, autores y lectores será básico para el librero del futuro. Es un cambio fundamental. Sabemos que nuestros lectores tienen voz y hay que escucharlos y satisfacerlos. Los clubes de lectura por Internet y las redes sociales especializadas en literatura serán focos de información básicos para libreros y editores.

El eBook abre posibilidades para que el autor pueda intercalar sonidos, imágenes y vídeos en sus creaciones, de igual manera que la fotografía permitió incluir imágenes de calidad en los libros. ¿Está el sector editorial preparado para este cambio?

Sí, los dispositivos electrónicos van a permitir combinar lectura digital con audio y video. Ni el sector editorial ni la industria electrónica están hoy preparados para ello al no existir unos formatos estandarizados y unos lectores digitales con capacidad multimedia y color, con la salvedad del recién estrenado iPad. Va a ser un proceso de experimentación, donde autor y editor decidirán la conveniencia de incluir algunos “extras” multimedia en las obras. Antes de 2011 veremos las primeras muestras de eBooks “enriquecidos” en títulos de no ficción.

¿Cuánto va a llevarse el autor por un libro electrónico de media si se eliminan tantos gastos e intermediarios?

Los autores son, junto con los lectores, editores y libreros, los principales actores de la cadena editorial. En la edición digital, el autor seguirá cobrando un porcentaje de cada transacción realizada, independientemente del precio de ella. Habrá que contemplar nuevas formas de remuneración a autores derivadas de nuevos modelos de negocio que hoy no son posibles en el libro tradicional, tales como la descarga de capítulos de un libro, el préstamo digital, la suscripción o el acceso a la lectura sin que sea precisa la adquisición de la obra digital.

¿Hablamos de piratería?

Es un serio problema y sería ingenuo afirmar que se evitará mediante soluciones tecnológicas tales como el famoso DRM (sistema de seguridad que impide la copia y transmisión a otros usuarios). El combate a la piratería de contenidos es un debate moral donde el internauta debe comprender que los creadores y las industrias de contenidos tienen derecho a ser remunerados por su trabajo. También las compañías de telecomunicaciones deben dar un paso adelante en esta lucha y facilitar el bloqueo a páginas web y servidores que distribuyan contenidos sin la debida autorización legal.

¿No teme que el público del ebook sea muy reacio a gastarse el dinero en eReaders con capacidad de almacenamiento limitada toda vez que ya tiene experiencia previa en los abusos de la industria tecnológica con otros soportes y hardware?

La capacidad de almacenamiento de los actuales eReaders es prácticamente infinita ya que se les puede añadir una tarjeta de memoria –hasta 16 Gigas–, pudiendo almacenar miles de títulos. El problema hoy no es la capacidad de almacenaje sino las prestaciones y precio de los actuales dispositivos de lectura: no tienen color ni video y su precio es superior a los 200 €. En 2011 veremos nuevas pantallas de tinta electrónica con estas prestaciones a precios muy competitivos.