EL ÚLTIMO DESAFÍO EDITORIAL
Escritores, libreros y distribuidores señalan ventajas e inconvenientes del libro electrónico.
JAVIER ORS
Lo podemos encontrar en cualquier hemeroteca. Maquetación antigua, titular a cuatro columnas, subtítulo a una línea y entradilla. “El libro electrónico se venderá más que el de papel en Estados Unidos dentro de diez años”. Fecha: agosto de 2000. En 2018 el libro digital superará en ventas al papel. Las editoriales digitalizan los fondos y las librerías y centros comerciales ofrecen a los clientes los modelos existentes en el mercado: Kindle, de Amazon; eReader, de Sony; iRex Iliad o el Papyre, que es la apuesta española. A estos soportes se ha sumado ahora el Ipad, de Apple, una tablet que aspira a repetir el éxito conseguido con el Ipod y el Iphone.
¿Qué ha cambiado desde ese principio de siglo hasta ahora? La idea ha dejado de ser un prototipo al alcance de unos pocos elegidos. Su diseño ha mejorado de una manera sustancial y su portabilidad también. Pesa entre 300 y 400 gramos, tiene una capacidad de almacenaje capaz de convencer al más escéptico y una interactividad con el texto impensable hasta ahora (como adecuar el tamaño de la letra). Además, el soporte está conectado a internet, puede descargarse de manera inmediata una obra desde cualquier punto del mundo y, sobre todo, se ha descubierto la tinta electrónica, que simula una página tradicional y permite leer en la pantalla sin que la vista se fatigue.A pesar de la repercusión mediática, su utilización no se ha generalizado todavía entre los lectores. Ni siquiera en Japón y Estados Unidos, países pioneros en este negocio y donde las principales marcas han volcado sus esfuerzos y han invertido altos presupuestos. Juan González de la Cámara, de Grammata, la empresa distribuidora de Papyre en nuestro país, no obstante, asegura: “Nosotros hemos vendido 50.000 e-readers (soportes). Para 2011 se espera alcanzar en todo el mundo los cincuenta millones. Cuando se alcanza el umbral de esa cifra, se considera que una tecnología ya se ha implantado en la sociedad. En 2008, vendimos 4.500 unidades, sobre todo lo adquirieron los locos de las tecnologías; en 2009, 32.000, que creemos que eran ya principalmente lectores”. Su optimismo contrasta con los números provenientes de Norteamérica. Jorge Herralde, editor de Anagrama, recuerda esos datos: “En 2008, el porcentaje que ocupa en este mercado era tan solo un 0,6 por ciento. El año pasado ha habido un incremento entre el dos y el tres por ciento. En la fotografía de hoy, todavía no es tan importante para prever ese salto”. Estos porcentajes de ventas del libro electrónico pueden traducirse en valores económicos: alrededor de 14 millones de dólares en junio de 2009. Aldo García, de Antonio Machado, una de las librerías que vende estos dispositivos, cuenta una anécdota paradójica: “nosotros vendemos de media un libro electrónico al mes. Pero hay un hecho curioso. En Japón se ofrecieron a los usuarios de esta tecnología, de una manera totalmente gratuita, los dos primeros capítulos de la novela nueva de Murakami. Si les gustaba podían adquirir el resto comprándolo. Lo interesante es que la promoción reforzó la tirada tradicional. La gente leía esos fragmentos y después iba a las librerías para comprar el libro en papel. Esto ya ha ocurrido con otros títulos”.¿CUÁLES SON LOS INCONVENIENTES DE TANTAS VENTAJAS?
El escritor Lorenzo Silva, esclarece la cuestión: “A largo plazo no digo nada. Pero, por hoy, no va a desplazar al papel. Es preferible el libro tradicional. Con el e-book hay que estar pendiente de la batería y el refresco de las páginas es desagradable. Es un artilugio que se quedará obsoleto pronto. Mi ordenador, que no pesa, me ofrece más posibilidades. Uno de los e-readers, además, está vinculado a una única tienda, que es algo del Medievo, y he tenido problemas de compatibilidad con un programa corriente de mi portátil”. Julián Rodríguez, escritor y editor de Periférica, tiene un punto de vista diferente: “las tecnologías envejecen rápidamente. Contra eso están los libros tradicionales. Detrás de todo no existe una industria cultural. Una industria interesada en la cultura como los editores y libreros. Hoy hacen un e-book y mañana pueden estar haciendo un robot”. Aldo García opina que “en algunas lecturas que ahora mismo te puedes bajar gratuitamente, si amplias la letra, se desmorona el texto. El interlineado se vuelve irregular, las palabras cortan por donde quieren, no se ajustan a la página”. En el polo opuesto, con un talante más positivo, está Clara Sánchez, ganadora del Premio Nadal: “no tengo necesidad de un libro electrónico, pero me gusta su capacidad de almacenar libros. Creo que se impondrá de alguna manera, pero también que cohabitará con el papel”. Jorge Herralde, con distancia y humor, responde con una anécdota divertida: “Hanif Kureishi tenía uno. Decía que podía jugar con él, cambiar el interlineado... cuando le pregunté si podría leer ahí En busca del tiempo perdido, soltó una carcajada”.La industria recibe estas objeciones iniciales con tranquilidad. Su propósito es el perfeccionamiento. Juan González de la Cámara pronostica mejoras sustanciales sobre los modelos: “tienen que ser más ligeros, las baterías durarán más, como mínimo tienen que ser 24 horas, tendrán wifi y bluetooth. También serán libretas en las que se podrá escribir, se podrá reproducir sonido, el tiempo de refresco de las páginas será más alto, en el futuro serán táctiles y se incorporarán pantallas en las que se pueda leer, pero que también aceptarán el color y en los que el propietario verá vídeos. Eso se logrará integrando dos pantallas distintas en el mismo dispositivo. Un mundo que cuenta ya con seductoras aportaciones como La muerte de Bunny Munro de Nick Cave, disponible para los Iphone. El usuario puede escoger entre leer la novela o escuchar el relato a través de la voz del propio cantante”.
Mientras llegan estos avances y se rompe la barrera del precio (cuestan entre 200 y 300 euros), Grammata anuncia dos iniciativas que esbozan lo que podría ser el futuro dentro de muy poco: “Se empleará sobre todo en educación y en empresas. Este mes comenzará el primer curso en una clase cuyo contenido educativo estará en formato e-book. Los profesores dejarán en una web el material de clase y los alumnos sólo tendrán que bajárselo al soporte”. Esto plantea una cuestión ¿para qué se utilizará el libro electrónico próximamente? Aldo García reconoce el valor de esta herramienta en la labor editorial: “Yo lo uso como editor. Me puedo llevar un montón de manuscritos para hacer las correcciones, aunque esté en un avión. En ese sentido es muy práctico. También servirá para apoyar con imágenes y gráficos los ensayos de los autores, y para que los niños interactúen, como si fuera un juego, con los libros infantiles. Habrá libros, de hecho, que sólo tendrán interés en e-book. Se crearán obras exclusivamente para este medio”.EL RETO EDITORIAL
La irrupción de los libros electrónicos ha obligado a los grupos editoriales a reaccionar y organizarse para afrontar este desafío. Se han creado diversas plataformas. La principal es la formada por Planeta, Randon House Mondadori y Santillana (que se estima saldrán con 5.000 y 7.000 títulos). A esta terna se han sumado otros dos sellos de prestigio: Anagrama y Tusquets. Todos ellos esperan cumplir las expectativas de los lectores: “Participamos, inicialmente, con cincuenta títulos variados y de gran calidad –explica Herralde–, entre los que están Paul Auster, José Antonio Marina y Alberto Méndez. El motivo por el que nos hemos unido a esta plataforma es porque no venderá a particulares, sino a través de librerías. Y no se salta ese escalón porque los libreros son fundamentales para los editores y los escritores”. En esta partida tampoco conviene olvidarse de Edhasa y Castalia, que irrumpen con su propio espacio, Zona e-books. Su director, el editor Daniel Fernández, comenta el proyecto: “tendremos entre 400 y 500 volúmenes al comenzar y pronto habrá disponibles unos mil”. Si él confía en la expansión de los contenidos digitales, sin embargo, muestra un evidente recelo respecto al futuro del soporte “creo muy poco en él. Es poco ágil, poco práctico. El mercado se va a dirigir al texto en pantalla. Los e-readers son dispositivos pasajeros. Se avanzará hacia el modelo del Ipad”.Enfrente de ellos han surgido dos distribuidores importantes de libros electrónicos: 36L y Leer-e. Su director, Ignacio Latasa, despeja algunas dudas: “Salimos con unos 3.000 títulos. ¿Cómo crecerá en el futuro este mercado? No soy adivino, pero influirá cómo se organicen autores y editores. Repercutirán también factores externos, como las ideas de Apple. No sabemos cuál será su impacto y luego están pendientes temas legales y de regulación para evitar el pirateo”. En este primer peldaño del debate, Aldo García expone una primera queja por la manera en que se están ofertando los títulos a los libreros: “Vienen en paquetes. Los distribuidores te venden 2.000 títulos. No puedes escoger entre ellos”. ¿Qué libros serán los más beneficiados por la difusión del e-book? Para Julián Rodríguez apenas hay dudas: “el best seller. Los usuarios potenciales del libro electrónico son estos lectores, los que no dan demasiada importancia al libro en sí. A quien le guste Cernuda, querrá tener su libro de papel de Cernuda”. Daniel Fernández está de acuerdo: “repercutirá sobre todo en libros de actualidad, manuales y enciclopedias”. Casi todos, salvo una excepción, creen en la coexistencia del papel y lo digital. Al menos de momento, porque si algo hay claro sobre el libro electrónico es que las predicciones jamás han servido para mucho.
GLOSARIO
E-reader: soporte tecnológico de lectura que permite leer textos digitalizados en una pantalla.
E-book o libro electrónico: son los contenidos textuales, tanto literarios o científicos que pueden consultarse en los e-readers.
E-paper: Dispositivo que imita el papel tradicional, aunque su funcionamiento es como una pantalla digital. Tiene un grosor parecido al papel y también es flexible. De hecho, casi se puede enrrollar. Permite acceder a la información en blanco y negro, y color.Tablet: Es un soporte ligero que se encuentra entre los ordenadores y las PDA. El usuario puede moverse de manera táctil por la pantalla y puede escribir en ella.
Tinta electrónica: tecnología que permite crear pantallas delgadas, planas y sin reflejos que permite leer textos digitales sin fatigar la vista.
Ipad: Es un tablet desarrollado por Apple. Se presentó en enero de 2010. Incluye Wi-fi, Bluetooth, conexión de datos 3G. No es un teléfono, pero incluye la posibilidad de hablar a través de un programa. También se perfila como uno de los competidores directos de los e-readers.
Iphone: Un teléfono de la compañía Apple. Es multimedia, tiene conexión a internet, cámara de fotos, reproductor de música y pantalla táctil.
Ipod Touch: Es un reproductor de carácter multimedia.
E-reader: soporte tecnológico de lectura que permite leer textos digitalizados en una pantalla.



