ENSAYO

Ramón Tamames, Vicente Verdú, George A. Akerlof, Santiago Niño Becerra, Agustín Fernández Mallo, Joseph Conrad.

 

LECTURAS ENSAYO

LA TORMENTA PERFECTA

JAVIER ORS

Para salir de la crisis global. Análisis y soluciones
Ramón Tanames
Edaf
Precio: 14 €
Páginas: 256

En el auge de los libros de divulgación económica y empresarial hay obras rigurosas, meditadas, que explican con seriedad y a la luz de los hechos la actual crisis económica. Uno de esos volúmenes es Para salir de la crisis global. Análisis y soluciones (Edaf) del catedrático Ramón Tamames. Un repaso exhaustivo de lo que ha sucedido desde el verano 2007, cuando la expansión económica que el mundo vivió desde 1990 se truncó de manera definitiva. El autor no tarda en enmarcar esta “rama descendente de un ciclo más”. Y en los primeros renglones de la presentación asegura que se desencadena “en el contexto de una gran abundancia internacional de dinero, que se combinó con una codicia desmesurada por “mover” esos recursos ideando nuevos y tortuosos instrumentos de ingeniería financiera, a fin de ganar más y más. Se desarrolló así el sistema de las hipotecas “subprime””.
Tamames comienza con un rápido recorrido por los acontecimientos que han jalonado la crisis para, luego, desgranar los principales puntos a través de los capítulos de su monografía, que se dividen en el ámbito internacional, con énfasis en los orígenes y en EE UU y las consecuencias posteriores generadas por las decisiones políticas adoptadas por George W. Bush y Barack Obama; en la repercusión en los nuevos países emergentes; en el efecto que ha causado en las naciones iberoamericanas (un capítulo que se agradece especialmente si se pretende conocer cómo ha impactado este ciclo en Centroamérica y Sudamérica) y, por último, un amplio epígrafe, que engloba la segunda parte del libro, titulado “El ruedo ibérico”, y que está dedicado a la deriva española durante estos dos años. El profesor Tamames es directo, reconoce las dificultades existentes para salir de esta coyuntura y medita sobre los acontecimientos, explicando los términos más confusos para las personas menos relacionadas con la disciplina de la economía y apoyándose, para aclarar la evolución de los acontecimientos, en noticias de diarios. También se plantea preguntas interesantes como “la imprevisión en ver llegar la crisis” o “¿cómo es posible que bancos industriales tan poderosos no fueran controlados por nadie?”. Y señala puntos muy interesantes, como la turbulencia que han sufrido grandes empresas como General Motors, Ford y Chrysler. Mencionando a Paul Krugman, indica que “su crisis no sólo está motivada por la actual recesión, sino que es fruto además de un cambio de tendencias en los mercados. “Al final es probable que estas compañías desaparezcan””.
El autor enumera los ingredientes de esta “tormenta perfecta” que ha sacudido los mercados: “burbuja inmobiliaria, dificultades financieras, altos precios del crudo, inflación y, en el caso de Europa, la relación euro/dólar muy desfavorable para las exportaciones”. Y adelanta que “para hacer una cierta previsión sobre cuánto durará la crisis será precisa una mayor transparencia sobre la verdadera situación de las entidades financieras, que no dan facilidades para que se conozca la auténtica dimensión de sus desfases.”.
Tamames aporta ideas y soluciones que, para él, en el caso español (que analiza de forma secuencial deteniéndose en las medidas tomadas por el Gobierno) son evidentes si intentamos salir de la recesión cuanto antes y evitar el pozo de la depresión. “En España, a la altura de marzo de 2009, ni el problema está planteado para resolverlo como tampoco el diagnóstico está hecho para sanar. Una situación en la cual no cabe dar solución”. ¿Qué hacer?, se dice. Para el autor está claro: “Hay que cambiar el modelo productivo y transformar la mentalidad de una sociedad que tiene que pensar de otra manera para conseguir mayores productividad y competitividad”.

ESTACIÓN TÉRMINO

JUAN GAITÁN

El capitalismo funeral
Vicente Verdú.
Anagrama
Precio: 14 €Páginas: 256

La dificultad del ensayo radica, fundamentalmente, no ya tanto en conocer profundamente la materia elegida (que también, aunque eso, al ensayista, se le supone), sino en tener la capacidad de abordarlo desde la claridad de ideas y la claridad expositiva. No todos lo consiguen, no todos logran hacer de sus ensayos productos literarios capaces de alcanzar más allá de un grupo de iniciados y expertos en la materia en cuestión. De ahí la escasa difusión del género, salvo muy honrosas ex cepciones.
Una de ellas es, sin duda, El capitalismo funeral, el último libro del escritor y periodista Vicente Verdú, en el que aborda la tan traída y llevada crisis desde un aspecto global, pues tal es para él, una crisis total de profundidad aún incalculable, pero que afecta a todos los órdenes sociales con unas consecuencias irreversibles.
Ya desde el principio Verdú deja claro que “la pérdida del valor del esfuerzo, el deterioro de la educación, la corrupción de los políticos, los deportistas y los banqueros, la trivialización de la moral, el aumento de la injusticia y la desigualdad, el menosprecio de los maestros y la insatisfacción laboral, la congelación salarial y la superexplotación de los más débiles, la destrucción del planeta, el camelo del arte, el regular apaleamiento de las focas” han venido a traer el fin de una era, la llegada a la estación término de un modo de vida basado en esos modelos, un modo de vida en el que la economía se muestra como “una ciencia atrasada” y el periodismo ha hecho “sustitución de lo real por lo efectista, de los hechos por el espectáculo”.
Vicente Verdú, en su meditado diagnóstico de la situación, nos advierte de que no estamos ante una de las cíclicas fluctuaciones del capitalismo, sino que esta crisis es una guerra (con total convencimiento la llama “la Tercera Guerra Mundial”) y, aunque al menos de momento, no se trata de una confrontación física, cruenta, una guerra contra la vida, sí lo es contra un estilo de vida ya insostenible y de todo punto caducado.
Con un brillante e inteligente planteamiento, Vicente Verdú señala que la crisis, cuya duración le resulta imposible de determinar, es similar a un virus hospitalario, nacido dentro del sistema y al mismo tiempo incurable, y su dimensión es tal que abarca cuanto de ella se dice y se teme e, incluso, se cree. La crisis es también así, un sentimiento, puede que una irrealidad realizada, como un monstruo salido de nuestras pesadillas.
A lo largo de todo el ensayo Vicente Verdú no pierde de vista el retrovisor, estableciendo constantes paralelismos con el pasado para explicar un presente al que hemos llegado con mala calidad después de décadas fabricando y consumiendo productos basura, acostumbrados a lo rebajado, lo gratis, y en el que sólo nos queda asistir al funeral del capitalismo, “al fin de una época, puesto que lo fracasado no es un orden de desarrollo económico o social sino el desarrollo del orden conocido”.
Sin embargo, tras el descarnado y acertado análisis político de la página 173 y siguientes, se atisba un contenido optimismo que deja en el lector una puerta abierta a la esperanza, una leve confianza de que los nuevos tiempos, esos que no están por venir, sino que están llegando en este preciso momento, traen una era de prosperidad, de avance, un tiempo mejor, porque, como proponen los utópicos, tal vez otro mundo sea posible y, quizás con un poco de suerte, su gestación ha empezado ya.

LAS EMOCIONES TAMBIÉN CUENTAN

IÑAKI ESTEBAN

Animal Spirits. Cómo la psicología humana dirige la economía
George A. Akerlof y Robert J. Shiller.
Gestión 2000
Precio: 20 € Páginas: 320

Los racionalistas obtusos piensan que las personas persiguen sus intereses y calculan cómo lograrlos gracias a una cabeza amueblada con unas preferencias reducibles a fórmulas, ecuaciones y algoritmos, con lo cual los deseos, influencias, prejuicios y otros caprichos y distorsiones del alma se quedan fuera del papel reglado. Los economistas que siguen este modelo heredan de Adam Smith aquella visión del tendero cuyas cuentas egoístas interactúan con las de los demás hasta dar como resultado la armonía establecida por la mano invisible del mercado, algo así como el Deus ex machina del teatro, la manera providencial de que se unan todos los cabos de la historia. A estos partidarios de la llamada elección racional les han salido en las tres últimas décadas unos oponentes que defienden que la intuición es todo, que las decisiones más cruciales se toman en un abrir y cerrar de ojos, que la razón y la deliberación aportan poco o incluso entorpecen. Lo cierto es que para los economistas más sensatos, y a la vista de los acontecimientos presentes, ni la gente elige después de haberse pasado toda la noche con papel y bolígrafo, sopesando los pros y los contras, ni los que se tiran a la piscina tienen todas las garantías de que siempre va a estar llena. A la economía no sólo le afectan las previsiones racionales, matemáticas, sino también lo que John Maynard Keynes llamaba los “espíritus animales”, estados de ánimo personales y sociales que empujan a la acción cuando son de carácter optimista y a la parálisis cuando surge la desconfianza.
Según George A. Akerlof y Robert J. Shiller, autores de Animal Spirits. Cómo la psicología humana dirige la economía, son éstos los que explican la crisis actual y otras pasadas, y no las fórmulas matemáticas, que dan mucha seguridad a los economistas y además les justifican como especialistas, aunque sean muy poco seguras para adivinar las euforias y depresiones a las que vivimos sometidos todos, ya que todos somos parte del sistema económico.
Los espíritus animales pueden ser de orden moral, cuando se refieren a lo que la gente cree que es un precio o un sueldo justo, o también cuando está en juego la decisión sobre en quién merece la pena confiar y en quién no. Pero estas fuerzas psicológicas pueden ser también irracionales, y aun así plenamente humanas, como demuestra el hecho de que, por lo general, las pérdidas nos afecten mucho más que las ganancias, aun cuando el saldo sea positivo.
El diagnóstico de Akerlof y Shiller –éste último predijo el pinchazo de la burbuja tecnológica– no es muy original, aunque la argumentación sí lo es, y además está planteada de una forma amena y asequible para todos los públicos.
En las épocas de euforia nos dejamos llevar por el entusiasmo del ambiente y prescindimos de la información relevante, que suele estar delante de las narices. Los resultados de este exceso de confianza, de esta fe enloquecida, son los ya conocidos: burbujas bursátiles, inmobiliarias, crediticias, que cuando explotan resultan en una desconfianza que se extiende como una metástasis.
Los autores alertan de que detrás de las tres últimas recesiones en Estados Unidos siempre han estado sus correspondientes casos de corrupción: los bonos basura de Michael Milken en la de principios de los noventa, el caso Enron y el escándalo de las firmas de auditoría en la de principios del siglo XXI, y las hipotecas subprime en la que ahora vivimos.
Con todo ello Akerlof y Shiller nos hacen ver que hay que tener en cuenta los animal spirits pero que también hay que controlarlos, y que una economía no funciona bien sin los sentimientos morales de equidad, confianza y mesura.

 

EL CRACK APOCALÍPTICO

GUILLERMO BUSUTIL

El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis
Santiago Niño Becerra.
Libros del Lince
Precio: 21 € 
Páginas: 230

Hace tiempo que Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llul, desempeñó el papel de agorero al anunciar en 2006 la cercanía de una crisis económica dura y a cámara lenta que cambiaría el modelo económico y social de Occidente. Su opinión, basada en un análisis detallado de las crisis sistemáticas de la economía mundial, desde la época romana a la Segunda Guerra Mundial y del profundo conocimiento de los mecanismos de la dinámica histórica, está recogida en este libro, publicado por Libros del Lince. Este ensayo es un duro golpe en el centro de la angustia y también de la esperanza de los ciudadanos que padecen los dañinos efectos del derrumbe económico producido por la enorme aceleración del consumo; por el boom especulativo del sector inmobiliario; por la oferta de todo tipo de bienes y la facilidad de la capacidad de endeudamiento de las personas y por la embriaguez de una necesidad artificial de vivir por encima de las posibilidades. Cada uno de estos aspectos han desencadenado, en palabras del autor, el hundimiento económico que ha afectado y continuará afectando a muchas empresas.
Con una visión contundente, audaz y didáctica que profundiza en las dieciocho crisis sistemáticas que se han producido en dos mil años, en la base cultural (el individualismo de la ética calvinista) y en la base filosófica (la Ilustración) del sistema capitalista, considerado una máquina casi perfecta para generar beneficios, Santiago Niño Becerra disecciona la evolución de una crisis, cuyo espejo es la Gran Depresión norteamericana. Lo “aterrador” es que, según él, la crisis actual durará más y será peor que la que toma de ejemplo ya que habrá un período más grave entre 2010 y 2012 en el que la economía de España, de Alemania y de Estados Unidos sufrirán mucho hasta comenzar a recuperarse en 2018; unos años en los que los servicios básicos gratuitos como al sanidad y la educación entrarán en barrena al igual que empeoraran los modelos de protección social (las pensiones, el subsidio de desempleo, etc.). A estos problemas le añade la gravedad del paro que terminará generando dramáticas tensiones sociales entre la población autóctona y la mano de obra inmigrante. Este panorama dará lugar a un intento de ocultación y censura de la realidad por parte de los gobiernos y a la necesaria aparición del concepto de responsabilidad social y de vivir de acuerdo con las necesidades en lugar de hacerlo con los deseos. Estos serán los ejes fundamentales del nuevo sistema económico. Un sistema que nacerá a partir de la muerte del capitalismo tal y como lo conocemos y que en España no veremos con cierta esperanza hasta finales de 2015. Este es el panorama que augura y explica de manera asequible Santiago Niño Becerra en un libro que explica el final de la civilización de la abundancia.

 

ARTE PARA DESPUÉS DEL TIEMPO

VICENTE LUIS MORA

Poesía postpoética
Agustín Fernández Mallo.
Anagrama
Precio: 15 € Páginas: 176

Frente a la apatía teórica de sus mayores, muchos poetas nacidos con posterioridad a 1960 (Riechmann, Santamaría, Álvaro y Eduardo García, Méndez Rubio, etc.) afrontan sin complejos la necesaria tarea de explicitar en una poética sus claves constructivas. Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) se suma a esta sana tendencia con Postpoesía, un interesante ensayo de poética que participa de unas claves (un “nuevo paradigma”, explica el autor, en términos kuhnianos) inéditas en todos los demás. 
Comenzando del final hacia el principio (algo admitido por las reglas postpoéticas), Mallo sostiene, sobre una tesis de N. Bourriaud, que vivimos en la Altermodernidad, entendida como el espacio artístico posterior a la posmodernidad. La tesis de Bourriaud, que es más una red para unir artistas en una exposición que una auténtica teoría en el sentido duro del término, le viene bien a Mallo para tejer su propia red conceptual, que parte de la teoría de las redes complejas para presentar alternativa a la poesía tradicional u ortodoxa. Es poco frecuente plantear una poética a partir de un ataque, pero es plausible; la única condición es que el ataque debe estar bien articulado y conocer a fondo lo que combate. Eso no ocurre aquí, ya que Mallo no es –ni quiere ser– crítico literario (ver p. 14), y por lo tanto hay un gran hueco en su conocimiento tanto del territorio poético español como de las lecturas críticas sobre el mismo. Pero los momentos más brillantes e interesantes de Postpoesía no tienen lugar cuando su autor habla de lo que cree que no hay, sino cuando plantea su propuesta concreta, su estética propia. Entonces entramos en un territorio fascinante.
Planteada esa propuesta como método intuitivo, propone un entendimiento de lo estético más allá de lo tradicional, ampliando su marco de referencias y el modo de asociarlas: “sólo hay ideas conectadas por procesos analógicos, metafóricos, que creo que son los pertinentes si de poesía estamos hablando; mucho pegamento” (p. 14). En otras palabras, la condición de físico del autor no implica que quiera crear una nueva ciencia poética, sino más bien aprovechar cualesquiera metáforas (artísticas, literarias pero, sobre todo, científicas) en aras del entendimiento de lo poético como algo tan amplio que hay que considerarlo postpoético, por venir después de la poesía concebida en términos ortodoxos. Apelando al pragmatismo de Rorty, Post­poesía busca crear un espacio de generosidad, donde muy diversos autores y modos de concebir lo poético encuentren un fructífero campo de conexión. Para Mallo los infinitos elementos para la creación están ahí, y se trata de mirarlos de otra forma y usarlos sin prejuicios, siempre que el resultado funcione metafóricamente (p. 36). De ahí que para Mallo el poeta sea un laboratorio (p. 38), un lugar de experimentación libre cuyos resultados justifican su trabajo. Este cambio de actitud es necesario al habitar una sociedad que crea “desde el exceso de información y la escasez de conocimiento” (p. 78), alterando el statu quo epistemológico. En consecuencia el artista se hace nómada, destierra cualquier idea de identidad convencional (p. 184) y la creación se identifica con una red del tipo “libre de escala” (p. 158), con nodos muy conectados en cuanto a las ideas y de escasa conexión en cuanto a las personas, lo que garantiza la singularidad dentro de una nueva cartografía.