CRISIS, UN NUEVO MERCADO PARA LAS EDITORIALES
"La actual coyuntura económica impulsa la venta de libros de economía".
JAVIER ORS
Mientras unos discuten la necesidad de una reforma laboral; otros reclaman con urgencia un pacto de Estado y unos pocos se agarran a la esperanza que auspician los primeros brotes verdes, la crisis, de una manera inesperada, ha asentado el mercado de los libros de economía. En los escaparates y las baldas de las estanterías proliferan los títulos: La crisis ninja y otros misterios (Espasa), de Leopoldo Abadía; El economista camuflado (Temas de Hoy), de Tim Harford, o Introducción a la economía: una guía para todos (Crítica), de John Kenneth Galbraith. “Siempre ha habido libros económicos –sostiene Ramón Tamames, autor del reciente título Para salir de la crisis global. Análisis y soluciones (Edaf)–. Siempre ha interesado mucho. Lo que sucede es que hoy todos se sienten economistas. Oyes a las personas hablar de lo bien y de lo mal que vamos, de la inflación y del desastre al que nos dirigimos. Es lo que sucede siempre con las Ciencias Sociales”. Tamames no cree que España arrastre un déficit en conocimientos financieros y comenta una anécdota que ayuda a entrever la distancia que existe entre nuestro país y Estados Unidos: “Allí no hablan ya de libros de economía. Se habla de business y, después, se centran en parcelas concretas, como marketing”.
La diferencia entre el mercado inglés y el mercado español es la tradición. Allí, la literatura especializada disfruta de una larga trayectoria. La divulgación, además, está muy asentada desde hace décadas y afecta a todas las áreas del conocimiento, desde las humanidades hasta las ramas más específicas de las ciencias. “La gente está deseando aprender. Antes de que comenzara la crisis, existía un interés por los libros de divulgación económica –comenta Belén López Celada, directora editorial de Temas de Hoy–. El economista camuflado fue un éxito inesperado. Y se ha repetido cuando lo hemos sacado en la edición de bolsillo. Cuando arrancó la crisis, a los lectores les ha urgido comprender qué estaba sucediendo. El libro de Fernando Trías de Bes lo tuvimos que reeditar a los tres días de ponerlo a la venta”.
Precisamente el autor de El hombre que cambió su casa por un tulipán, premio de ensayo Temas de Hoy, señala uno de los motivos de este creciente interés: “Las personas quieren comprender el fenómeno y el por qué les está afectando. Es algo que les toca muy de cerca. Es cierto que esta divulgación ha llegado tarde a España. En narrativa empresarial, no; pero en la economista, sí. Ahora se quiere encontrar una explicación a lo que ocurre en la macroeconomía y cómo funciona”.
Pero es en la calle donde se toma el pulso a la realidad y, por tanto, se conoce qué piensan y qué buscan los lectores. Enrique Pascual, de la librería Marcial Pons, comenta cómo la actualidad marca el aumento de ventas de unos o de otros títulos. “Las circunstancias marcan cuáles suben o bajan. Ahora ascienden los que están dedicados a prevenir la morosidad, como, por ejemplo, Manual contra la morosidad (Autor-editor 2008), de Luis Reverte Lledó; Cómo prevenir la morosidad (Ediciones Gestión 2000) de Jaime Tomás y Emilio J. Batlle, y Cobro de impagados (Ediciones Gestión 2000), de J. Pere Brachfield. También se han incrementado ciertas publicaciones encaradas a situaciones difíciles. Ahí están algunos títulos referidos a cómo vender una empresa y sacar el máximo beneficio. El ejemplo más claro es Cómo conseguir el mayor precio para mi empresa (Deusto), de Enrique Quemada Clariana”. De hecho, cuando la economía permanecía en pleno auge, lo que más se solicitaba en las tiendas eran los libros relacionados con la especulación, las titulaciones crediticias y los fondos de alta volatilidad. “Ahora los lectores están más interesados en las finanzas personales, en la bolsa y en qué hacer en un instante tan excepcional como éste”.
La mayoría de estas apuestas editoriales ayudan a la comprensión y a la asimilación de los términos básicos y de las operaciones elementales relacionadas con la economía. Pero, ¿contribuyen a sanear de una manera práctica el bolsillo de los particulares? Enrique Pascual es cauto en su respuesta, pero aporta algunas claves: “En mi opinión sí ayudan a explicar a la gente lo que no comprende. Y en ese aspecto juega un papel muy importante. La economía es una ciencia minoritaria, que tiene sus propios fundamentos. Muchos clientes aprenden a manejar su dinero de una manera más óptima y a relacionarse mejor con los bancos. Es necesario que las personas tengan ciertas nociones para salir adelante en operaciones cotidianas”. Por este motivo, recomienda algunos títulos para los que todavía no están habituados al lenguaje económico y, sin embargo, quieran adentrarse en este área y sacar algunas lecciones útiles: “Padre rico, padre pobre” (Punto de Lectura), de R. T. Kiyosaki y S. L. Lechter, y La ciencia humilde. Economía para ciudadano (Crítica), de Alfredo Pastor. Aunque previene de ciertas publicaciones que años atrás tuvieron cierta aceptación y que ahora no cumplirían las expectativas requeridas por los compradores: “Han vuelto esos libros de fábulas, pero no son, precisamente, los que aportan remedios prácticos para el día a día. Se necesitan libros que te enseñen a cómo gestionar, cobrar a los clientes y los procedimientos adecuados para las reclamaciones de las deudas”. Enrique Pascual apunta que “ha habido un boom en la literatura empresarial y se ha editado mucho, pero hasta ahora, se había leído muy poco. Ha habido editoriales que han apostado por traer los libros más importantes a España, pero se habían vendido poco, en líneas generales, hasta este momento”.
Aparte de la coyuntura especial que ha determinado la crisis financiera internacional, la rápida aceptación de esta clase de títulos también obedece a otros motivos. Belén López Celada, de Temas de Hoy, aporta algunas pautas que han aupado a la economía hasta la lista de los más vendidos. “Lo principal es que el lenguaje esté muy cuidado, que sea agradable de leer y esté escrito de una manera seductora. A veces hay profesores que saben mucho, pero que abusan de sus códigos y su terminología. No saben expresarse y plantear las ideas de una manera que sea clara y entendible”. Otro punto que jamás debe descuidarse es el objetivo: “Estos libros tienen que aportan soluciones, conclusiones. Tiene que llegar a un punto y de una manera sencilla para que los lectores no se planteen ¿y qué he aprendido? Por eso deben tener una meta a la que dirigirse y, por supuesto, que se lea de una manera muy fácil”.
Aquí es donde uno se tropieza con uno de los principales problemas existentes en España: autores de calidad implicados en la divulgación científica. Para Marcial Pons, durante estos meses anteriores, habían salido al mercado muchos libros pero pocos que aportaran un análisis certero y riguroso a la crisis global y que, además, tuvieran los requisitos indicados por López Celada.



