POESÍA Y ENSAYO

Francis Pisani, Luis Martín-Santos, Javier Bozalongo, Luis Suñén.

 

LECTURAS ENSAYO

LA ALQUIMIA DEL LENGUAJE (DIGITAL)

VICENTE LUIS MORA

La alquimia de las multitudes
Francis Pisani y Dominique Piolet
Paidós
Precio: 25 €
Páginas: 300

SeñalabaNéstor García Canclini cómo los mismos antropólogos que en 2002 negaban los “trabajos de campo” en Internet, entienden ahora que una investigación de su rama sin utilizar la Red es un error de concepto. Esto muestra que Internet es hoy el lugar clave para detectar tempranamente tendencias sociológicas que acaban afectando, en poco tiempo, a las demás realidades.

El periodista Francis Pisani y el asesor Dominique Piotet realizan en La alquimia de las multitudes un exhaustivo trabajo que recoge esos influyentes cambios nacidos en la Red. El título hace referencia a la evolución que han sufrido los antiguos destinatarios de Internet, ahora convertidos en rectores de su destino. Para Pisani y Piotet, los antiguos internautas han devenido webactores, palabra que explicita el cambio del estatismo navegador de la web 1.0 a la dinamicidad relacional de la red social o “web 2.0”. Internet no es ya sólo, como antes, creación de empresas, sino y sobre todo de los propios internautas, gracias a la facilidad de uso de las nuevas aplicaciones, accesibles a quienes no tenemos conocimientos de informática, y a la democratización de cierto tipo de saberes y herramientas de trabajo. Esto ha provocado que la antigua WWW que conectaba páginas se utilice ahora como instrumento para conectar contenidos o informaciones (p. 264), y que el “crowdsourcing” o externalización a las masas sea un modo de trabajo práctico para las empresas: según el New York Times, la palabra “crowdsourcing” fue de las más buscadas en Google el pasado enero.

Siguiendo el modelo de ensayo claro, los autores explicitan sus objetivos: “nuestra hipótesis es que, desde 2004, la web ha dado lugar a la emergencia de una nueva ‘dinámica relacional’. Ésta adquirió visibilidad gracias al éxito de empresas como Google, YouTube, MySpace o Facebook” (p. 52). Los autores oponen con agudeza esta dinámica (lineal, incontrolada) a la anterior mecánica (lineal, lenta y controlada) de la web de hace sólo seis años; definen esa dinámica con el nombre de “alquimia de las multitudes”, basada en cinco puntos esenciales: acumulación de datos subidos por los internautas, apuesta por la diversidad, capacidad de compilación y síntesis de los datos, puesta en relación de los mismos, y deliberación grupal sobre las consecuencias del proceso (págs. 154-56). En efecto, sucesos posteriores a la salida del libro dan la razón a Pisani y Piotet: después de los cambios propuestos por Facebook el pasado año, el revuelo de los usuarios fue tal que, en una medida inédita, Facebook decidió que en el futuro serán los propios usuarios los que decidirán sobre los desarrollos y normas. Esto es relevante teniendo en cuenta que un reciente estudio de ComScore ha señalado cómo el 74de los internautas españoles (13 millones) visitó en 2008 algún sitio perteneciente a redes sociales, como Facebook.

El libro ahonda en algo importante: el poder de los ciudadanos y de su actuación, cuando deciden moverse. Y se mueven por lo que les interesa; por sorprendente que parezca, cualquier ganador del programa American Idol recibe más votos de los que recibió George W. Bush en su última elección. Por encima de lecturas sociológicas superficiales, hay en este ejemplo una verdad de fondo que es la que se han propuesto estos autores investigar en su excelente ensayo.

 

LOS MUCHOS LUISES

FELIX ROMEO

Vidas y muertes de Luis Martín-Santos
José Lázaro
Tusquets
Precio: 24 €
Páginas: 456

Luis Martín-Santos y Juan Benet, jóvenes y surrealistas aspirantes a escritor, escribieron un artículo pastiche de Azorín para el ABC, que estuvo a punto de colar y ser publicado. Azorín es el autor de Los dos Luises, título que habría valido muy bien para definir a Luis Martín-Santos, si no fuera porque, según Josefa Rezola, él era “los muchos luises”. José Lázaro (La Coruña, 1956) ha escrito una biografía coral y oral de Luis Martín-Santos (Larache, 1924-Vitoria, 1964). Coral porque en la biografía intervienen muchas voces, incluida la del autor, que se llama a sí mismo “inquiridor”. Oral porque se trata de una biografía contada. Esas voces (la de su hermano Leandro, la de Antton Eceiza, la de Mario Camus, la de Enrique Múgica...) son a veces complementarias y a veces contradictorias, pero José Lázaro consigue armar bien el relato de la vida de Luis Martín-Santos.

La biografía empieza de forma cronológica, y ya desde sus tiempos escolares Luis Martín-Santos mostraba una gran obsesión por ser el primero en todo, pero a partir de que el escritor entra en la edad adulta el libro se descompone en las vidas paralelas, y en buena medida autónomas, que llevó: la profesional, la política y la literaria. La parte profesional, la de su relación con la psiquiatría, es muy interesante, y al mismo tiempo sigue siendo, en esencia, un enigma... La falta de testimonios de pacientes y la falta de documentación de su trabajo como director del Hospital Psiquiátrico de San Sebastián hacen que esa indagación quede más en sombras, y admita todavía un análisis menos impresionista.

La parte política está muy bien contada, porque, pese a la clandestinidad, el PSOE y el resto de fuerzas políticas de la izquierda española tenían una mínima infraestructura que permitía, incluso, archivar los documentos doctrinales y la correspondencia interna, que durante la dictadura costaron penas de presidio y que ahora resultan de una inocencia tremenda... Gabriel Tortella se muestra en el libro especialmente crítico con aquella “resistencia”.

La parte literaria, que es la que mejor se conoce de Luis Martín-Santos, sobre todo el análisis de Tiempo de silencio, está tratada con un enfoque original: la amistad primero y la pelea posterior, aunque sin sangre, entre el psiquiatra Luis Martín-Santos y el ingeniero Juan Benet. Estas vidas paralelas, la del joven escritor de éxito y la del joven escritor que tendrá todavía que esperar muchos años para lograr su éxito, nunca tan clamoroso, darían para escribir un especial ensayo. En Vidas y muertes de Luis Martín-Santos resulta muy atractivo el conflicto de Juan Benet al verse reflejado (y usurpado y quizá traicionado) en el Matías de Tiempo de silencio.

Como cierre, y cuando se esperan las conclusiones, aparece la que fue su prometida tras la muerte de su mujer, Rocío Laffón, en extrañas circunstancias. Josefa Rezola es al principio remisa a contar su historia con Luis, que se truncó por el accidente, pero acaba contando muchas cosas: algunas conocidas por los testimonios que la preceden, pero otras originales, como la llamada que Luis le hizo desde el hospital, en la que le dice que se encuentra bien y que no hace falta que se desplace hasta Vitoria, o como la negativa de la madre de Rocío a su matrimonio con Luis o como la carta de rechazo de Carlos Barral (o ni siquiera del editor, sino de una secretaria) a Benet o sobre cómo fue la vida de los hijos de Luis... Muchas vidas interesantes y una muerte trágica.

 

LECTURAS POESÍA

TEORÍA DEL VIAJE

ALVARO SALVADOR

Viaje improbable
Javier Bozalongo
Renacimiento
IX Premio Surcos de Poesía
Precio: 8 €
Páginas: 64

Javier Bozalongo es uno de esos poetas discretos que irrumpen en el panorama poético nacional de una manera discreta y tardía. Antes de este libro, Bozalongo ya había publicado un par de cuadernos, Liquida nostalgia (2001) y Hasta llegar aquí (2005), aunque en puridad puede considerarse éste que comentamos como su primer libro,. Discrección, timidez al iniciarse en un contexto prestigioso, carácter quizá, lo cierto es que la poesía de Bozalongo tiene mucho que ver con su propia trayectoria vital.

El tema del viaje es uno de los más recurrentes en la literatura moderna. Desde que en los relatos ilustrados quedara claro cómo la subjetividad se educaba y construía en el conocimiento de la naturaleza, los viajes han conformado la escenografía de buena parte de las instrospecciones subjetivistas de la literatura occidental. Viajes, como es conocido, de dos clases: exteriores e interiores. Un viaje improbable es un viaje que quizá, por una razón u otra no se pueda hacer nunca, pero también un viaje improbable es un viaje que no se puede probar, un viaje clandestino, furtivo, imposible. El “viaje improbable” de Javier Bozalongo es, sobre todo, un viaje interior, cuyo carácter queda claro desde el primer poema del libro: “Algunos viajes tienen / un principio impreciso / una razón confusa...” No es que el personaje poético desconozca el viaje o no lo practique, al contrario, la imaginería de los viajes reales (tal y como demostró en su libro anterior) le es muy familiar y la utilizará aquí para la construcción del escenario simbólico de su viaje “improbable”.

El libro se divide en tres secciones: “En el andén”, “En el camino” y “Recogida de equipajes”. El sentido de esta primera parte, que es también la clave oculta del libro, ya se revela en el poema que cierra la sección: “Olvida lo que sabes. / Vacía tu memoria. / Deja la mente en blanco [...] El agua siempr encuentra el camino de vuelta…” En la segunda sección se nos descubre claramente el tema del viaje improbable, es decir, el deseado, el nunca hecho, el clandestino. El primer poema sitúa al lector en el escenario de la ciudad mítica, la que aguarda detrás de los andenes. Sin embargo la conclusión es inesperada y dura: “Un tren ajado / con vagones repletos os dejó / en los años ochenta, / varados en mitad de un espejismo, / falsa promesa.” El viaje soñado parece estar estancado en el presente, inmovilizado por la rutina, lleno de cicatrices y de heridas abiertas por el tiempo: “La sangre es dulce y el rencor amargo”. Uno de los mejores poemas del libro, “Cenizas”, resume de un modo memorable toda esta impresión de tiempo detenido, de viaje fracasado: “¿Quién provocó el incendio que dejó estas cenizas?” No obstante, en toda la sección hay otro espesor paralelo, otra conciencia, expresa en muchos poemas, que incita al personaje poético a emprender un nuevo viaje, emocional, regenerador, vivificante: “...navegar y beber / boca comprometida en la palabra / manos, por fin sin miedo. // Y viento, viento, viento / alegre, fresco, nuevo.”

De cualquier modo, no sabemos finalmente si sucede, si sucedió o no el viaje prometido, de ahí la pertinencia, el hallazgo constante del título. Porque en realidad se nos escamotea, como en una suerte de elipsis, su contenido, ya que la tercera parte narra el regreso de ese viaje improbable, en el que se apela a la poesía para suturar las heridas del tiempo y de la vida.

 

BÚSQUEDA DEL SER

 

JAVIER LOSTALÉ

El que oye llover
Poesía reunida 1978-2006
Luis Suñén
Ocnos
Precio: 16,50 €
Páginas: 256

La lluvia se oye desde el interior de una habitación, y quien la oye no es ajeno a ella, sino que participa de su evanescente materia, une su sonido al de la propia existencia. Esta, creo, es la situación en la que debe encontrarse el lector de la poesía reunida de Luis Suñén para su disfrute total; poesía que, bajo el título de EL QUE OYE LLOVER, está formada por cinco libros escritos entre 1978 y 2006: El lugar del aire, Mundo y sí, El ojo de Dios, Vida de poeta y el hasta ahora inédito Las manchas de la luna. En total ciento noventa y cuatro poemas encabezados por unas reflexiones de la poeta y profesora Esperanza López Parada, en las que nos advierte de que estos textos están “llenos de mensajes imposibles de descifrar, pero susceptibles de interpretación”. Y de que su lenguaje es “oscuro pero diáfano, sencillo pero impenetrable”. Avisos gracias a los cuales el lector cobra conciencia de que en estos poemarios se cumple la característica fundamental de toda verdadera poesía, a saber: la revelación, no explicable racionalmente, pero tan iluminadora de estratos profundos del ser humano. ¿Y qué camino ha seguido Luis Suñén para que se produzca esa revelación? En primer lugar la fe en una realidad no inerte, sino fecundadora, la afirmación emparentada con el Cántico de Jorge Guillén de que “existir basta”.Dice en el poema Sin ansia (…) Que vuelvan dos palabras: / sólo ser. Como la luz / a un mar en calma. Y junto a esta fe, la conciencia de que la mirada al dirigirse a la realidad, acompañada de otros sentidos, puede velarla más que descubrirla, y ser así origen de engaño (…) Es como la luz, que si es rotunda / ciega y oscurece lo visible / hasta hacerlo sombras de nada, / hasta quedarse en la negra / redondez del todo. En segundo lugar, para que se produzca esa revelación, el poeta invita al lector a traspasar la frontera de lo real, y de este modo tocar el misterio, pero sin que lo real se obscurezca, lo que lleva a un conocer sin mediación (“sentir iluminante” lo llamó María Zambrano) los rastros del paso del tiempo, su modelación de la amada; la fuerza del amor, que transforma y acopla lo real a lo que arde en el amante y presta latitud y hondura a la existencia (…) Goza quien ve / la vida y no se pierde / en ella, la rescata / de ser sólo presencia. / Amor la vuelve; el rostro sordo y sin amanecer para el hombre de Dios(…) Es / cielo y no florece, / es sol y se marchita, / es llanto y no se seca. / Nombra y toca a quien / elige pero nunca eres tú / que fuiste un día aquel / que anduvo la verdadera vía; la muerte y su deshacer; el sueño y su verdad(…) ¿quién soy de mí / sino mi nombre? / Ni a qué lugar / acudo ni nube / ni tiniebla conozco sin / la verdad del sueño que me cierra / los ojos. Sólo lo que brilla, / lejos, parece un fin; la música, tan fundadora en la poesía de Luis Suñén, y su honda quietud movible, en la que lo más cerrado se abre; el cuerpo mismo del poema, donde sucede lo que se nombra(…) las palabras que dices / son el río que cruzas.

La poesía de Luis Suñén contenida en EL QUE OYE LLOVER, y publicada por Ocnos Alas,la colección dirigida por Leopoldo Alas, que tan joven nos abandonó, nos aloja plenamente en la existencia, con todas sus luces, sombras, gloria y ruinas, dicha y dolor; nos redime con el pulso más hondo de lo real. Poesía del conocimiento y de la búsqueda, en la que cada lector se verá a sí mismo único y en suma libertad. Poesía también duradera por su verdad y por sus raíces clásicas, que la dotan de intemporalidad. Palabras signos del ser, abiertas como una fruta que nos dejan su aurora en medio de la tempestad.