POESÍA Y ENSAYO
Ramón Gómez de la Serna, Stephan Zweig, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Sigüenza, Andrés Neuman, César Antonio Molina.
LECTURAS ENSAYO
AMERICAN IDIOT
JUAN CARLOS PALMA
Edad oscura americana
Merris Berman
Sexto Piso
Precio: 30 € ; Páginas: 505
Si Morris Berman hubiera esperado dos años más para publicar su libro (la edición original es de 2006), los que ha empleado Barak Obama en darse a conocer al mundo entero, quizá el mensaje final de su libro invitara a un futuro algo más halagüeño. Convencido de que los republicanos renovarían su mandato, Berman radiografía una sociedad sin más horizonte que el individualismo despiadado y un imperialismo abocado a la decadencia por la feroz competencia asiática y europea. Algunas imágenes valen más que mil palabras: en EEUU uno puede llegar a una gasolinera y llenar el depósito con indiferencia mientras una persona se desangra junto al surtidor tras un tiroteo, los vecinos se ignoran unos a otros, y un porcentaje mayoritario de la población no sabe dónde está África ni cuestiona las torturas ocurridas en Abu Ghraib. El centro de las ciudades se ha despoblado mientras la “vida” se desplaza a núcleos residenciales de la periferia rodeados de centros comerciales donde el norteamericano medio se encuentra a sí mismo.
Berman, analista crítico con su propio país, al igual que el recientemente fallecido Samuel Huntington, descompone esta ardua tarea de disección en varios capítulos que abordan con rigor no exento de ironía cuestiones esenciales como la educación, la situación en Oriente Medio, la economía –con gran perspicacia anuncia la crisis actual–, el militarismo, la cultura o la política social, ofreciendo un verdadero aluvión de datos que ratifican la penosa imagen que muchos teníamos del país de las grandes oportunidades.
EXTRAÑO DE SÍ MISMO
FÉLIX ROMEO
Automoribundia
Ramón Gómez de la Serna
Mare Nostrum
Precio: 23,90 € ; Páginas: 828
A mediados de los años 40 del siglo pasado, Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) lleva ya media docena de años de exilio y cree o quiere oír el canto del pájaro de la muerte, de la misma manera que antes había disfrutado con “el pajarito mecánico”. Siente la necesidad de escribir unas memorias, que están teñidas por la melancolía y por cierta sensación de fracaso. En el prólogo de Automoribundia, dice: “haber llegado a la autobiografía no es nada bueno, porque supone que estamos de alguna manera al final, y ya hemos perdido la esperanza de ser otro, de no tener comienzo, y por lo tanto de no tener fin, ese milagro al que se aspira por el poder, por la gloria o por el amor”. Inicia así un viaje al pasado, aunque con frecuentes incursiones en sus penurias cotidianas, en el que la infancia ocupa un lugar fundamental: no abandona la fantasía pero su recuerdo es más profundo que el de otras épocas posteriores de su vida. Ramón libera esa parte de su historia, que había postergado por las necesidades de su proyecto literario, y quizá escribe las páginas más ordenadas de su obra: encuentra allí los elementos que marcarán su vida y deja continuas pistas sobre la complicada relación con su padre, marcada por ausencias y desapariciones y, paradójicamente, por su poderosa presencia.
Cuando abandona esa infancia mitificada, el libro se diluye y se convierte en uno de sus artefactos literarios. Y la memoria se vuelve greguería, aunque sea greguería sin metáfora y sin humor. A la guerra, a las tres que le descompusieron su vida, le dedica apenas dos páginas: “La guerra es después de todo un castigo general, puesto que la humanidad no escarmienta más que por el bombardeo”.
De todo lo mucho que Automoribundia incluye lo que más me gusta es La novela del año: “pensaba que la historia verídica, precipitada e inquietante de un año, su atropello en el alma, su pasión en la inteligencia, podría ser una novela de los tiempos actuales, entretenida y sorprendente”. Su proyecto, de 1935, sólo cubrió medio año y recuerda al mismo tiempo a los libros de citas ajenas de Walter Benjamin y a los deseos de capturar la vida cotidiana de Georges Perec.
Se ha señalado que Automoribundia no muestra rencor hacia nadie, y es verdad, pero seguramente porque Ramón se siente profundamente desdichado: varado en Buenos Aires, una ciudad con la que no acaba de conectar, trabaja como solapista, actividad que ensalza como si se tratara de la mejor ocupación imaginable; y recuerda los abundantes malos tragos de su vida, como la humillación de ver publicado en un periódico de Lisboa que había vendido sus libros, donde había ejemplares dedicados de escritores portugueses... De la misma manera que imagino a Pessoa siempre en Lisboa y a Kafka siempre en Praga, tiendo a imaginar a Ramón siempre en Madrid, eternamente sentado en el café Pombo y escribiendo en su torreón, lleno de objetos maravillosos. Y es normal, porque contribuyó con sus libros a forjar esa imagen.
Sin embargo, Ramón pasó muchísimo tiempo fuera de Madrid: interno en Palencia, donde descubrió Castilla; exiliado veintitantos años en Buenos Aires; flaneur casi tres en París, en distintos momentos de su vida, y algunos más entre Italia y Portugal, países que le encantaban. Esa condición errante, que se reivindica en esta estupenda Automoribundia, explica tanto o más al escritor que fue, a un hombre genial y extrañado de sí mismo.
CURADOS DEL SARAMPIÓN
ANTONIO OREJUDO
Tres poetas de sus vidas. Casanova, Stendhal, Tolstói
Stefan Zweig
Backlist
Precio: 20 € ; Páginas: 336
El regreso de Stefan Zweig a nuestras librerías obedece al buen hacer de Acantilado, la editorial que inició esta imprescindible recuperación, pero también a una curación social. Los lectores españoles hemos superado el sarampión que contrajimos durante el franquismo y que se ha prolongado hasta hoy. Tanto leer entre líneas nos acostumbró a buscar en los textos claves cifradas. La oscuridad, que al principio pudo confundirse con la profundidad o la calidad, se convirtió en una coartada de la incompetencia. Para los escritores con dificultades expresivas Stefan Zweig es una amenaza. Y hay otro pecado: Zweig fue tolerado por la censura franquista, y el sectarismo de izquierda le puso una cruz. La segunda, porque los de Hitler ya le habían puesto otra, que le obligó a huir hasta Brasil, donde se suicidó en 1942, a los 61 años.
Stefan Zweig es el último ejemplar del humanismo europeo, un escritor que practicó casi todos los géneros y que destaca en uno, híbrido, al que pertenece Tres poetas de sus vidas (1928). Este libro como su conocido Momentos estelares de la humanidad o mi favorito, Castelio contra Calvino, es una mezcla de divulgación histórica, ensayo filosófico, ficción y crítica literaria. Su único problema es que se entiende. Y que no resulta pedante. Y que divierte, en el sentido menos chusco y más renacentista de la palabra. Su escritura se bebe. El secreto de esta fluidez no es otro que el cumplimiento del segundo precepto del escritor: borrar.
Tres poetas de sus vidas puede leerse como un volumen con tres biografías. Como biógrafo, Zweig cumple con una condición imprescindible: amar a la persona cuya vida se cuenta. Pero amar no significa dar coba o mantener una actitud neutra. Amar aquí significa esforzarse por entender los comportamientos más incomprensibles. Y admirarlos cuando sean dignos de elogio y censurarlos cuando decepcionan. Tres poetas de sus vidas formaba parte de una serie titulada “Los constructores del mundo”. En la primera entrega Zweig había elegido a los demoníacos Hölderlin, Kleist y Nietzche. En la segunda, a los épicos Balzac, Dickens y Dostoyevski. En esta tercera se ocupa de Casanova,
Stendhal y Ttolstói, que tuvieron el mismo propósito: representarse a sí mismos en sus obras.
Casanova, Stendhal y Ttolstói son tres ejemplos, tres niveles diferentes en la historia de la autorrepresentación. Porque este libro puede leerse también como un ensayo sobre la literatura subjetivista –la escrita por esos autores que, hablen de lo que hablen, siempre hablan de sí mismos–, y sobre el género subjetivista por antonomasia: la autobiografía. Casanova es el subjetivista más ingenuo y elemental. La representación que hace de sí mismo en sus memorias se limita a lo más epidérmico: sus vivencias y hazañas amorosas. No hay análisis, sólo relato. Stendhal mira más hacia el interior. Por más que se disfrace, Stendhal está siempre ensimismado, obsesionado por descubrir los resortes psicológicos de sus comportamientos y emociones. Y por último que no se conformó con indagar en los mecanismos de su propio comportamiento y en las causas de lo que hizo o dejó de hacer, sino que además se juzgó. Tolstói no sólo cuenta, como Casanova; no sólo hurga en los motivos últimos de su comportamiento, como Stendhal; sino que además se pregunta por el sentido y el valor de lo que hizo.
La recreación de estas tres vidas y el repaso a la representación que cada uno de ellos hizo de sí mismo en su obra se lee como un tratado de historia o como un tratado de literatura. Es decir, como una buena novela.
EL ARTE DE IRSE POR LAS RAMAS
IÑAKI ESTEBAN
God & Gun. Apuntes de polemología
Rafael Sánchez Ferlosio
Destino
Precio: 21 € ; Páginas: 325
Para ser verdaderamente libre, el pensamiento libre precisa de la divagación, sobre todo en beneficio del que piensa, no siempre de quien lee. Como ocurre con tantas otras cosas, el límite de la libertad, aparte de las barreras propias del mismo discurrir y de la escritura, se encuentra en el otro, en el vecino, en este caso en el lector. Desde luego, Rafael Sánchez Ferlosio es un ser libre y sólo cabe alegrarse de que aún existan esta clase de espíritus que sólo se comprometen con su libertad. Por si fuera poco, su estilo es de primera, impagable: hay párrafos en su último libro, God & Gun. Apuntes de polemología, que merecen ser reproducidos para colgarlos en la pared como si fueran obras de arte, o incluso obras maestras, sin que por ello dejemos de avisar al lector de que a veces, en el glorioso tumulto de la divagación, se perderá, y a unos les sentará bien y se sentirán a gusto, mientras que otros se rascarán la cabeza. Lo sé, pedirle algo más de estructura y de organización de los materiales a Sánchez Ferlosio suena a queja de profesorcillo escolástico y queda francamente mal. Podrá aducirse que en el mismo origen del género ensayístico, con Montaigne, está el arte de irse por las ramas. Y bendito sea, pese a su egocentrismo, porque mientras uno se desvía del tronco se puede encontrar con auténticos diamantes, y porque confundir pensamiento y comunicación resulta letal para el primero. No obstante, prescindir del elemento comunicativo –Sócrates y la retórica nunca lo hicieron– puede resultar a veces desasosegante.
El tema de God & Gun es la formación de la conciencia nacional en base a la conciencia histórica, una creación rimbombante y peligrosa hecha de héroes y episodios sagrados cosidos por un destino, que a juicio de Sánchez Ferlosio, y no le fata razón, tiene unos efectos tóxicos considerables. Como demuestra el autor, que ya ha tratado estas cuestiones en libros anteriores, la referencia más socorrida desde la Antigüedad para establecer estos relatos es la guerra, ejemplo que une lo histórico concreto con la esencia imperial o nacional, y que exige el sacrificio de la muerte de los patriotas, más en concreto de los que van al frente, la llamada carne de cañón. Conciencia nacional y violencia se presentan así como indisociables, y por lo general con pretensiones de tener razón. De ahí que para un bando sus guerras sean justas y viceversa, algo que Weber, como recuerda el autor, consideraba como meramente farisaico. Sin embargo, la justicia con que los bandos se emplean en el campo de batalla es un elemento que ha estado ahí a lo largo de toda la civilización, sustentado además en argumentos religiosos (léase el Antiguo Testamento), de modo que Dios ha servido tantas veces de coartada para la sangría. El terrorismo islámico, como no se le escapa a Sánchez Ferlosio –al revés, aquí brilla muy alto–, no es sino una actualización de todo este planteamiento.
El autor de El Jarama incluye en su última obra observaciones muy del presente cuando señala el carácter agónico o de lucha de los juicios o de las competiciones deportivas, que convierten la fuerza en un juego, aunque a veces el propio ardor lleve a machacar al contrario, dentro del campo y en la grada, mientras alerta sobre cómo este modelo de ganadores y perdedores se ha trasladado con toda su crueldad a la pelea de la vida social.
A medida que se llega a la última parte del libro, el placer de la lectura va creciendo, quizá porque uno ya está muy metido en la obra y el hecho de irse por las ramas le parece normal, saludable y hasta deportivo. Se llega a ellas con algo de esfuerzo de por medio, pero cuando se ha llegado, se tiene la sensación de que haberse subido al árbol ha merecido la pena.
LECTURAS POESÍA
LA POESÍA DEL SILENCIO
ARRATE SANMARTÍN
Hilos de cristal
Carmen Sigüenza
Celya
Precio: 9 € ; Páginas: 60
Carmen Sigüenza (Madrid 1962) está muy acostumbrada a trabajar con la palabra, a manejar la escritura con la que brega a diario ofreciéndonos la información cultural desde la agencia EFE. Pero ha tenido que curtirse y zambullirse profundamente en la vida para poder dar el salto a la palabra poética. Ahora publica Hilo de Cristal ( Editado por Celya). Son una treintena de poemas que, como afirma Antonio Colinas en el prólogo y parafraeando a Machado, nos revelan en un gesto de fulgor y sorpresa, lo que dice su alma. Estamos ante un libro delicado y hondo que nos habla de la existencia. Un libro sobre la vida, sobre el dolor de la pérdida, sobre la renuncia: “no me enseñaste a defenderme de los perros grandes / ni siquiera de los de mi mismo tamaño / que son los peores. / Creias que cuando tu ya no estuvieras / yo tampoco existiría... y sobre el gozo”. Lo hímnico y lo elegíaco son dos caras de la misma moneda. Asegura su autora que “sólo desde la experiencia de vida, desde la búsqueda de la verdad constante y desnuda ,y desde el deseo profundo de crecer, surge el verdadero acto de creación, la palabra poética”. Esa poesía que viene del silencio, de la nada, del espacio en blanco, y que tanto tiene que ver con el misterio y con lo sagrado. Es la poesía que a ella le interesa, la que aprendió de maestros como José Ángel Valente, Francisco Brines, Maria Zambrano, Hugo Múgica ,Antonio Gamoneda y Clara Janés. Para eso hay que distanciarse un poco de uno mismo, darse tiempo, madurar, dejar que afloren todas las vivencias y atreverse a rasgar el velo para expresar con tu propia voz la verdad desnuda, las emociones.
Este poemario es fruto de la experiencia y la memoria, asegura la poeta. Pero eso también implica un compromiso y una actitud vital. A Carmen Sigüenza no le gusta pasar por la vida de puntillas, quizá por eso coincide con Antonio Colinas cuando dice que “la vida del ser humano –especialmente la del que ama en un mundo que no ama– es frágil” como el hilo de cristal que da título a este libro. Un título que igualmente alude a la fragilidad de los lazos que nos vinculan con el exterior y con los demás. Un hilo muy delicado, de apariencia muy grueso , pero que se puede romper con la nada.
También es una metáfora de los vínculos constantes que hay que romper. Rompes con tus orígenes, con tu familia.
Hay que romper vínculos para ser, para rehacer y volver a crear vínculos, para volver a nacer. Después de barajar varios títulos, Hilo de Cristal le pareció a la autora bastante metafórico y esclarecedor. Siempre atenta a la escucha y en constante alerta, a la poeta y periodista le interesa la pureza del lenguaje y quedarse con lo esencial. Pero el poemario es también un homenaje a la pintura, por la que ella siente mucha admiración y respeto. De hecho, estudió pintura, escultura y danza. Esto explica que un artista como Oteiza tenga espacio propio en este libro: entre el hierro y el espacio / supiste que la creación / es hija de la angustia / y que los colores pueden cegar / el camino a la verdad, / o como giotto: tu verdad es el mineral que vas extrayendo de las paredes/ en ti me busco para poder ser/, artistas que buscan como Miguel Unamuno y Maria Zambrano aunar pensamiento y sentimiento, un camino que una vez descubierto es difícil de abandonar.
DIES AÑOS DE RIESGO CALCULADO
ISABEL PÉREZ MONTALBÁN
Década (Poesía 1997-2007)
Andrés Neuman
Acantilado
Precio: 20 € ; Páginas: 376
El prolífico poeta y narrador Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) reúne en este volumen la casi totalidad de su obra poética entre 1997 y 2007, incluyendo dos poemarios inéditos: Alguien al otro lado y Mundo mar. De ahí la elección del título, sin dobles lecturas, pues no pretende sugerir un posible contenido histórico o que intentara reflejar el devenir social y personal de determinado periodo, sino certificar que el libro alberga su producción lírica durante diez años: Métodos de la noche, El tobogán, Gotas negras, Sonetos de extraño, El jugador de billar, Mística abajo y La canción del antílope, más las novedades citadas. Si bien no se trata de una antología de poemas seleccionados sino de un recorrido por la poesía del autor, éste no ha querido presentarlos tal y como se publicaron, sino revisándolos desde el presente y la madurez, sin renunciar a corregir, suprimir y estructurar los poemas atendiendo a criterios temáticos y no cronológicos, a preferencias y arrepentimientos íntimos: “Mi propósito literario es perfeccionarlos…, no preservarlos como una reliquia personal”, advierte en la nota introductoria. Más que recopilar, Neuman hace uso de su derecho a reconstruir y re-crear la escritura clausurada, a eliminar y volver a presentarla: “El respeto a los textos, tal como yo lo entiendo, incluye el compromiso estético de aliviarlos de sus defectos”, señala.
Así, leyendo lo antiguo y los reciente, el lector concluye que está ante un creador talentoso, pero que no parece haber cambiado en esencia su línea poética, adscrita la tendencia figurativa. Inmerso en ella, el poeta añade ciertos matices existencialistas y reflexivos a la búsqueda del conocimiento, además de una sutil querencia por el ingenio lingüístico y la indagación en el símbolo. Son estos rasgos estilísticos los que alejan a Andrés Neuman de la descripción superflua, el tono trascendental-sentencioso (que no practica ni siquiera en el tratamiento de uno de sus temas constantes: el tiempo) y el recreo en la mera anécdota (sólo se evidencia en unos pocos textos como “A una bailarina de tango”, “Juego de piernas” o “Noche lunar”), y lo alejan también de la narratividad banal en que han caído muchos de sus coetáneos cuando insisten en aquella sentimentalidad que fulguró con alguno de sus fundadores para ir decreciendo en intensidad e interés según iba sumando adeptos. Rasgos personales que lo llevan a rozar el desasosiego y la innovación moderada, otorgándole mayor originalidad, pero sin que supongan un abandono de las características fundamentales de esa estética.
No hay, por tanto, más que un pequeño riesgo calculado en el poeta Neuman, que resulta más interesante en el género narrativo. No obstante, cabe destacar su apuesta por lo urbano contemporáneo (especialmente en la renovación del haikú japonés), por no encastillarse en la nostalgia complaciente y atreverse a defender el presente y el futuro (“celebrar que uno ignora su destino”, propone para el viaje) y por no desdeñar del todo las posibilidades de un lenguaje que él domina con soltura. A esta Década le falta ese atisbo crítico o testimonial del escritor que no desea escapar de la vorágine y la época que le toca vivir, pero supone una oportunidad para acercarse a la obra de uno de los más significativos autores jóvenes, para seguirlo en su incansable andadura y sobre todo para recuperar sus mejores poemas: “Palabras a una hija que no tengo”, “Buenos Aires al vuelo”, varios de La canción del antílope, “El huésped de sí mismo” o “Tempus ex machina”.
RÍO MUNDO
JAVIER LOSTALÉ
Eume
César Antonio Molina
Pre-Textos
Precio: 17 € ; Páginas: 268
Durante más de treinta años César Antonio Molina ha buscado a través de las distintas manifestaciones de su escritura (poesía, ensayo, novela, artículo o libro de memorias) el sonido total de la vida. Búsqueda fundada en su concepción panteísta del mundo, su entrañamiento terrenal con Galicia, su interiorización también de las ideas de espacio y tiempo y su apertura a lo mágico y a lo mitológico, que adquiere la dimensión de lo esencial cuando el camino elegido es el de la poesía, fecundadora de toda su obra, formada por ocho poemarios en castellano recogidos en la antología El rumor del tiempo, publicada por Galaxia Gutenberg, y dos en gallego: A fin de fisterra, y Eume, cuya primera edición bilingüe, gallego-castellano, apareció en Pre-Textos el pasado otoño. Eume está compuesto por ciento veintiocho poemas magníficamente traducidos por Tareixa Roca, el propio César Antonio Molina y Luis García Soto, autor también de un prólogo en el que analiza el microcosmos creado por el escritor gallego en este libro, básico dentro de su creación, caracterizado por su indagación en la existencia y su despojamiento, y la inauguración de un nuevo horizonte poético. Eume nació en el aeropuerto de Pekín, donde el poeta esperaba embarcar en el avión en el que regresaría a España, retrasado debido al mal tiempo. Horas muertas que se tornaron revelación del río de su infancia, el Eume, imagen unida al río humano de pasajeros perdidos, como reza uno de los versos del primer poema. A partir de ese momento, y durante tres años, el Eume catalizará, desde su realidad física y desde su tensión simbólica, la existencia de César Antonio Molina, plena de nomadismo activo por Oriente y Occidente y de una mirada interior nutrida por la literatura, la filosofía, las religiones y una memoria transparente de sus orígenes. El Eume, que transcurre desde la maternidad de la cumbre del Xistral hasta Pontedeume, se tornará corriente fundadora de lenguaje, “poema-río” en expresión de Luis García Soto: Porque los lugares, / las plantas, los peces, / se parecen mucho a las hojas / impresas, / o a las escritas a / mano, / como estas. Su nombre y su lecho salvaje se convertirán durante la escritura de este libro en espejo interlocutor, y el sonido sin tiempo de su agua se transformará en palabra iluminadora de verdades universales como la muerte, el amor, el deseo o la belleza. Hasta el extremo de que río y creador llegarán a fundirse: Mi cuerpo es el Eume. / Mi mente su espejo brillante. / Hora tras hora lo limpiamos / no vaya a ser que / las hojas caducas / lo empañen. Indentificación que adquiere una temperatura moral, de actitud frente a la vida, enraizada en el pensamiento oriental y que sirve de cauce para ir hacia el otro: Todo ser vivo quiere vivir (…)sean minúsculos o grandes, / móviles o sin movimiento, / ¡no dañaré! / ¡no dañaremos! / a todos los que nos acompañan / en nuestro vagar por el mundo, / por el Eume. En este poemario se borran las fronteras entre países , literaturas, filosofías y religiones, en un sincretismo donde aparece desnuda la condición humana: Todas las formas de vida poseen alma,y la visión cosmopolita del autor está fecundada por el humus de su sangre gallega, que le reúne con su padre: El canto de alondras / me recuerda / a la voz de mi padre / entre el claro del bosque, o con su país. Eume está escrito desde el poso luminoso de quien ha codificado, mediante una complicidad racional y sentimental, el rumor-río de los que nos precedieron impreso en caminos, piedras, libros y en el resplandor de lo sagrado. Y de quien conoce la altitud del amor para el que no hay distancias, su resonada vida total. Eume multiplica sus radiaciones cada nueva lectura.



