ENTREVISTA

ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT

"Envidio la consideración crítica de la novela negra en otros países"

ANTONIO LOZANO


Todo policía o detective que protagoniza una serie literaria se enfrenta, antes o después, a ese caso sórdido que supone un punto de inflexión en su vida. Pero si ha alcanzado ese estadio indeseable, muestra una paradójica señal de que su creador/a atraviesa un excelente momento de forma. Nido vacío (Planeta), la séptima y más desestabilizadora investigación de la corajuda pero frágil inspectora Petra Delicado, es la última acometida de Alicia Giménez-Bartlett (Almansa, 1951).Ya ha traspasado la barrera psicológica de los diez años desde que diera a luz a Petra Delicado en Ritos de muerte (1996) y, en el camino, ha pasado de ser una rara avis –mujer consagrada en España al género negro por medio de una inspectora de policía con ínfulas feministas– a apuntalar una serie que dio el salto a nuestra pequeña pantalla y que ha euforizado a los lectores italianos y alemanes. Su reciente estancia en Milán para asistir al estreno de la adaptación teatral de Una habitación propia –la intimista novela en torno a la figura de Virginia Woolf (Premio femenino Lumen)– nos recuerda que sus intereses trascienden el marco criminal, pero sólo éste le ha permitido tener de confidente a una inspectora jefe, plantearse su actitud ante el delito y, por encima de todo, establecer un vínculo con el Papa.


¿Cuáles fueron los primeros síntomas en su vida de que la había infectado el virus negro?

La dramaturga inglesa Sheila Delaney vio una obra de teatro un día y dijo: “Si esto es teatro, yo puedo hacerlo”. Yo sólo había leído autores clásicos de novela negra, pero un día cayó en mis manos La jota de corazones de Patricia Cornwell y me dije a mí misma: “Si esto es la novela negra moderna, yo también sabría escribirla”. Y el virus empezó a hacer de las suyas.


¿Qué le fascina del crimen hasta el punto de dedicarle su vida profesional?

Le he dedicado sólo parte de mi vida profesional. Te recuerdo que he escrito, y seguiré haciéndolo, otras novelas que no son de género. Pero del crimen me fascina lo mismo que a todo el mundo: que me horroriza y repele tanto como me atrae. Creo que esa ambivalencia inexplicable hace que nos sintamos miserables por un rato y a veces es la única maldad que nos consentimos.


“Petra Delicado me ha obligado a tomar posturasobre problemas que vagaban en mi mente;

en especial, la actitud frente al delito”


Últimamente se repite hasta la saciedad que la novela negra es la nueva novela social, ¿cree que de verdad se ha convertido en la más fiable caja de resonancia del (des)orden actual del mundo?

No sé si novela social es el término justo; quizá podría decirse que es novela sociológica porque no sólo hace crítica del desorden, sino que cuenta cómo vive la gente corriente. Eso es algo que la literatura sin género ha olvidado un poco; de modo que para enterarnos de cómo es la sociedad sueca, hemos de recurrir a Mankel y a Camilieri si queremos saber de qué pie cojea la Sicilia actual.


En la época de lo políticamente correcto resulta contraproducente sexar la literatura, incluso la policíaca, pero ¿es razonable no advertir enfoques y fijaciones distintos?

Si sexar significa incluir el sexo en la acción… no me parece bien atenerse a lo políticamente correcto. En mis libros el sexo juega un papel importante, aunque no crucial. En cualquier caso, que un escritor se autocensure para atenerse a la corrección política me parece aberrante.


¿El perfil feminista de Petra Delicado le ha granjeado algún malentendido o problema en general?

Petra no es una feminista radical. Algún crítico ha dicho que es post feminista porque parte de la base de que la igualdad de la mujer es un hecho que no debería ni siquiera ser discutido. Pienso lo mismo que Petra. Además, el hombre no es un enemigo, sino que puede ser el mejor de los amigos para una mujer. No he tenido ningún problema con lectores o críticos; y si a alguien le ha escandalizado la manera de actuar libre de Petra será porque es corto de alcances mentales o no se ha enterado cómo viven las mujeres en la actualidad.


¿Petra Delicado le ha forzado a mirar mucho en el interior de sí misma o la ha disociado por principio del plano más íntimo y personal?

No hay una disociación sistemática, pero siempre intento que no exista una identificación completa. Petra hace cosas que yo no haría, por ejemplo ser tan pe­leo­na. Sin embargo, el personaje me ha obligado a tomar postura sobre problemas que vagaban en mi mente; en especial la actitud frente al delito. En realidad siempre se busca en uno mismo cuando se escribe, ahí están almacenados todos los materiales. No hay más fuentes de abastecimiento.


Cuénteme un poco el alcance y la naturaleza de sus contactos con las fuerzas de la ley y las de la ilegalidad de cara a buscar asesoramiento para sus novelas.

Trato con pocos ilegales. Como soy muy buena chica y estoy de parte de la ley y el orden pues es la poli de Barcelona quien me ayuda. Antes de empezar una novela tengo una batería de preguntas que una inspectora jefe colaboradora habitual me contesta. Luego van surgiendo dudas que también someto a su sabiduría profesional. Claro que hay veces en las que no hay respuesta: no puedes desvelar métodos que se consideran secretos.


En Nido vacío se toca un asunto tan delicado como es el de la pederastia, ¿cree que hay algún tema tabú en el que se sentiría incapacitada para entrar?

Sí lo hay. Creo que deberíamos descartar los crímenes tomados de casos reales porque el crimen es en sí demasiado zafio y terrible. No me gustan las reconstrucciones, y menos si los protagonistas están vivos aún.


¿Qué es lo que más admira de la forma en que se escribe y del trato que se le da a la novela negra en otros países y que le gustaría trasplantar aquí?

La novela negra europea está en un momento espléndido, incluida la española, por supuesto; pero envidio la consideración crítica que tiene en otros países, donde no se hacen distinciones de género a la hora de determinar si una novela es buena o mala. También me llama la atención cómo se ha integrado en las enseñanzas universitarias en países como Italia, USA, Francia… aquí el establishment literario sigue pensando que lo negro es arte menor.


¿Cómo explica el bombazo que han pegado sus libros en Italia?

Sí, lo de Italia es muy fuerte. Nunca olvidaré mi nombre en el número 2 de la lista de los más vendidos siendo el número 1 Jesús de Nazaret de Benedicto XVI. Un periodista italiano me preguntó: “¿Qué le parece estar por detrás del Papa en las listas?” A lo que respondí: “Puesto que el Papa es el representante de Dios en la Tierra …me parece tolerable”. Fue divertido. ¿A qué se ha debido el éxito? No tengo ni la menor idea. En cuanto a los demás países lo que me hace gracia es comprobar en las lecturas públicas de mis libros que gente de muy distintas nacionalidades se ríe en los mismos momentos de los mismos pasajes. No somos tan distintos.


¿Qué crimen le merece mayor indulgencia?

Aquel que no tiene una víctima humana concreta. Por ejemplo: estafar a un banco (soy muy clásica). Por lo demás, ningún delito de sangre me parece justificable.