Botones de muestra
Las sucesivas reformas de la enseñanza han reforzado la pedagogía en lugar del conocimiento
JACOBO CORTINES
Profesor Titular de Literatura de la Universidad de Sevilla, además de escritor y poeta.
Si más sabe el diablo por viejo que por diablo, después de más de treinta años de docencia universitaria puede que algo sepa de la problemática de la enseñanza superior. Cuando en la década de los setenta empecé a dar clases en la Facultad de Filología de Sevilla, tuve a mi cargo una Literatura que aún figuraba como obligatoria en un curso de Geografía e Historia. Ambas Facultades hacía poco que se habían separado, desapareciendo, por tanto, los “Comunes”, donde se estudiaba Filosofía, Arte, Latín, Griego o Árabe, Historia, Literatura, Geografía… Pero llegó la moda, de la mano de las Ciencias, de la especialización desde el comienzo de la carrera, y esas asignaturas, básicas para una formación humanística, empezaron a ser consideradas, unas u otras, más bien impropias, según las distintas especialidades. Por más que intentara hacerles ver a los futuros historiadores la importancia de los Episodios Nacionales para entender la España del siglo XIX, ellos argüían que Galdós no tenía por qué figurar en su especialidad. El pulso se mantuvo durante algunos años, pero al final ganaron ellos, y la Literatura desapareció de su Facultad. En la de Filología hubieran hecho bien en mantener las Historias, la de España y la Universal, la Filosofía, el Arte; pero nada, especializarse cuanto antes: ¿en qué? y ¿para qué? Así, cuando indiqué, últimamente, que una de las lecturas del primer curso sería el Diálogo de las cosas ocurridas en Roma de Alfonso de Valdés, y pregunté qué había pasado en Roma, el silencio general se rompió al fin por la intervención de una alumna que afirmaba que allí había tenido lugar la guerra de Troya. Con semejante respuesta ya puede imaginarse el panorama que se avecina. A la pregunta de “Teoría poética y tendencias de la lírica barroca” hubo quien contestó: “La lírica no va a ser uno de los puntos literarios más fuertes del Barroco”. Lo siento por Lope, Góngora y Quevedo, entre otros. O quien escribió: “El estilo de los conceptistas no era fácil pero si el léctor (sic) no entendía el transfondo, es decir, lo que en realidad quería decir el poeta, se podía conformar con el recto”. La incapacidad expresiva raya en la sodomía. Basten estos botones de muestra. Esta es la herencia de las sucesivas “reformas” de la enseñanza secundaria. El nivel de conocimiento en la universitaria se ve gravemente afectado y la exigencia parece ser cosa del pasado. Sobre todo cuando la “reforma” que pretende imponer el Real Decreto 1393/2007 de 29 de octubre puede tener consecuencias gravísimas con la infantilización de los estudiantes y la articulación de los planes de estudio desde la pedagogía y no desde el conocimiento, según piensa buena parte del profesorado. Aún estamos a tiempo, o al menos así quiero creerlo.



