ENSAYO Y POESÍA
Billy Collins, Andrés Neuman, Renée Vivien, Pablo G. Casado, Philippe Sollers, José Gutiérrez Solana
LECTURAS POESÍA
PASIÓN POR LA ESCRITURA
Javier Lostalé
Sonetos del extraño
Andrés Neuman
Cuadernos del Vigía
10 euros
46 páginas
La identidad, el cuestionamiento del soneto y el homenaje a Javier Egea centran este poemario del escritor argentino
Andrés Neuman, nacido en Buenos Aires en 1977, aunque residente en Granada desde los siete años, considera la escritura como “un acto de entrega física”,según reza uno de sus aforismos, por eso no hay género literario que no haya cultivado, aunque siempre la poesía ha tenido en él un carácter fundador, y que ha impregnado sus novelas(recordemos La vida en las ventanas o Una vez Argentina), o sus cuentos en donde es un verdadero maestro (Alumbramiento o El último minuto son dos buenos ejemplos). A su ya extensa obra poética se suma ahora Sonetos del extraño, título que revela una doble extrañeza: la que le provoca esta composición poética, y otra más honda: la de sentirse un desconocido para sí mismo. Andrés Neuman, al que le han interesado siempre más las construcciones libres que las estrofas tradicionales, ha escrito durante los últimos diez años sonetos, de los cuales ha seleccionado quince que son los que integran el nuevo poemario, en el que junto al dominio de este metro, se siente el aliento de los clásicos, y, sobre todo, existe un diálogo con el amor, la muerte, el placer y el tiempo, en esa búsqueda de su identidad, en los ocho primeros sonetos, a los que se añaden otros seis en los que se rinde homenaje a Garcilaso, Javier Egea y José María Fonollosa, para terminar cuestionando esta forma poética en el que denomina Penúltimo soneto. Los temas presentes en toda la obra de Neuman, entre ellos el cuerpo de la mujer, se condensan en estos Sonetos del extraño donde la hondura de lo metafísico se muestra en la jaula dorada del soneto que nunca condiciona el vuelo de una voz plenamente contemporánea. Son poemas, como diría su autor, para leerse con los sentidos alzados.
LEJOS DEL AURA
Isabel Pérez Montalbán
Lo malo de la poesía y otros poemas
Billy Collins
Bartleby Editores
11 euros
113 páginas
Una poesía narrativa, que tutea al lector, sobre los instantes de la vida cotidiana
Decir que Billy Collins es un poeta norteamericano que vende mucho en su país es activar la desconfianza de quienes consideran que la poesía es (o debería ser) elitista, al alcance sólo de mentes privilegiadas, capaces de elevarse sobre la mediocridad y apresar la más alta expresión de un idioma. Collins goza del favor del público, es profesor en la Universidad de Nueva York y ha sido laureado, todo lo cual lo sitúa lejos del prestigioso malditismo y la marginación poética. Pero no merece más condena que la lectura. Bartleby Editores tiene el acierto y el riesgo de acercarlo a nosotros.Es la suya una poesía que tutea al lector; poesía de la mirada que atrapa la instantaneidad y realiza un viaje estático por las regiones más cercanas de lo cotidiano, lo aparentemente explícito, la transparencia doméstica con su opacidad oculta; dicho de otro modo: ilumina lo no nombrado, da categoría lírica a la elipsis, sugiere el reverso de la enunciación. Él cita a Emily Dickinson: no hace falta viajar para escribir; de ahí que su escritura suponga otra modalidad del viaje donde nada le es ajeno, pues escribe el hombre, testigo impelido por la ética a dejar testimonio, desde la ironía y el escepticismo, sin verdades sentenciosas. ¿Por qué cantar a lo exótico si la música está aquí mismo?, parece preguntarse Collins, que consigue ser claro pero no vulgar ni anecdótico, narrativo pero no superficial, popular pero no falto de erudición. Y contemporáneo, crítico, conocedor de una tradición a la que añade la huida consciente de los rasgos más reconocibles: grandilocuencia, profusión de imágenes, trascendencia de la naturaleza y eternidad del lenguaje. Poeta de la modernidad despojada del aura, que busca la trascendencia menor de cuanto nos rodea y que nos afecta más que el misticismo perdido.
UNA SAFO DECADENTE
Luis Antonio de Villena
Poemas
Renée Vivien
Ediciones Igitur
13 euros
184 páginas
La renovación del amor lésbico y el recuerdo amatorio de Violette Shillito
Bien conocida poeta de nuestro hoy (y también traductora de la genuina Safo) Aurora Luque ha hecho una antología bilingüe de una poeta francesa –nacida inglesa– generalmente poco conocida entre nosotros: Renée Vivien (1877-1909). Natural de Londres como Pauline Tarn, mujer bella, rica e intensamente lesbiana, Renée –ya en París– emprendió una vida de amores desesperados en el intento de una renovada reconstrucción del safismo. Entra en el círculo de Natalie Clifford-Barney (de la que también fue amante) y en ocho años escribe ardientemente, en francés, libros plenos de simbolismo y decadentismo –Baudelaire y también Maurice Rollinat– en un estilo que domina y embellece, pero que no era ya nuevo en el París de 1901, cuando Renée publica su primer libro Estudios y preludios. El verso que la traductora escoge como pórtico es muy preciso para el conjunto de una obra no nueva, pero si elaborada y novedosa, por tratarse de una mujer, de amor lésbico, y quizás –además– por apartarse un tanto de la Bilitis de Pierre Loüys: “Porque el deseo fue mi único poema”.Renée Viven (noctámbula y neurótica, como mandaban los cánones) publicó nueve libros y dejó uno inédito al morir. Quizá lo más bello de una producción con pocas alteraciones, esté en A la hora de unir las manos (1906), siempre con el recuerdo de su amada muerta Violette Shillito, lo que hace que la palabra “violeta” (tan decadente además) aparezca con frecuencia en estos poemas, que abren las puertas a la libertad de la mujer, en un estilo conocido ya. No muy valorada en su tiempo (fuera de los círculos especializados) Renée Vivien, a la que Luque ha traducido con cariño y finura, es hoy un icono con galas delicuescentes de la voz femenina. Ella, que como otras lesbianas ricas de la época, viajó a Mitilene –Lesbos– para intentar avecindarse mejor a su verdad. Más que una rareza, desde luego.
CONTRA LA UTOPÍA POÉTICA
Antonio Lucas
Dinero
Pablo García Casado
DVD Ediciones
8 euros
64 páginas
Pequeñas prosas que confeccionan la potencia identitaria del dinero
Desolación, diríamos. Una belleza aterradora e invertida. Una forma de moler la totalidad de algo tan abstracto y concreto a un mismo tiempo, de algo cercano y ajeno a la vez. Éstas pueden ser algunas de las claves abiertas por Pablo García Casado en su esperadísimo tercer libro de poemas, Dinero. Aventura de la palabra y una instantánea de esas vidas condicionadas bajo el signo de la amenaza. Mucho de esto esconden los poemas nuevos de PGC, donde la escritura vuelve a apoyarse en el vacío, aunque en esta ocasión de manera más radical, más vibrante. Cada pieza del puzzle que da cuerpo al conjunto rechaza ahora –decidida– el costado de cierta utopía poética. Los textos, en pequeñas prosas, van confeccionando una mirada concreta del mundo, de la calle, de la potencia identitaria que desarrolla el hombre occidental a través del dinero, y cómo éste amplifica a su alrededor un foco de angustia y desconcierto, de nada diferencial.PGC desarrolla escenas que son algo más que anécdota: son raíz, cantidad verificada de frío y desesperación, de poesía liberada de contraprestaciones. Se acoge, sencillamente, a los problemas que se desprenden de la falta de parné y sus réplicas. La emoción de sus textos llega por esa capacidad de confinar la extrañeza en un puñado de situaciones exportables, cotidianas, hasta hacerlas mercancía lírica sin forzar. Al autor no le hace falta más para encontrarle al lenguaje su horizonte, su frontera, sin aparentemente alterarlo –pese al trabajo y rigor que asoma por las costuras de los textos–. Una vez más, PGC hunde la escritura en la región de lo inmediato. Y ahí está su gran voz literaria, resonando en el lugar de la soledad de lo colectivo, en el territorio de la desposesión, como hizo ya en Las afueras y en El mapa de América. Aunque ahora de un modo más sorprendente en su singularidad, más firme y maduro en su proyecto rabiosamente humano, poético cautivador.
EL HORROR MARAVILLOSO
Antonio Garrido
La España negra (II)
José Gutiérrez Solana
Comares
20 euros
322 páginas
SOLANA UTILIZA EL ESPERPENTO PARA DENUNCIAR LA MISERIA Y LA MACABRA VIOLENCIA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
Pintor y escritor al mismo tiempo, así se sentía y así lo comprobamos en sus cuadros y en su prosa, por cierto, muy criticada desde el punto de vista sintáctico. No le faltan razones a los puristas, algo se resiente su escritura de desaliño pero, por paradoja, este estilo cortado, con algunos errores de concordancia, tiene mucha fuerza y es de una singular modernidad. La escritura de Gutiérrez Solana es áspera, tiene aristas, sabor de tierra y olores no gratos para narices acostumbradas a los perfumes; precisamente, por estos rasgos, esta prosa es admirable en su desnudez, en su crudeza, en su fracaso y en su desaliento.Este segundo volumen de La España negra es el resultado de un feliz hallazgo de manuscritos originales en una maleta y nos permite completar la visión particular de paisajes, personas y ambientes que ya conocimos por la obra del mismo título editada también en esta editorial. La edición está al cuidado de Ricardo López Serrano y Andrés Trapiello. Ni Baroja, ni los narradores llamados sociales llegan a tocar con tanta eficacia como el cántabro la úlcera de una sociedad miserable, más cercana al barroco que al siglo XX; en Valle Inclán sí podemos rastrear ciertas concomitancias. Solana es un regeneracionista sin esperanza, se queda en la primera fase, la denuncia, pero no puede ir más allá porque permanece prendido de la magia del horror, del perverso encanto de la realidad que trasladó al arte de los pinceles y de la pluma con la fuerza y el compromiso del expresionismo “solanesco”, que lo aisló de las escuelas y de las tendencias para dejarlo solo, singular, extraño, exactamente igual que le sucedió a don Ramón.La teoría del esperpento como deformación exagerada de determinados aspectos de la realidad es perfectamente aplicable a Solana pero es necesario insistir en que el esperpento es la realidad denunciada, que la presunta exageración no es tal, que la España negra lo fue y, por tanto, el valor metafórico del mensaje se diluye en la máscara, la locura y la muerte que son vías de conocimiento para el autor. Cela dedicó su discurso de ingreso en la RAE a Solana y no hizo más que ser justo con el más claro antecedente de lo que se llamó “tremendismo” narrativo; los calificativos literarios son, en este caso, intercambiables con los pictóricos. Solana actúa, como Valle, por acumulación de sensaciones fuertes, de emociones extremas que provocan un choque tremendo en el espectador-lector. Solana hace luz de gas con el receptor y se carcajea con la boca desdentada de las calaveras.Juan Ramón en un retrato lírico, no podía ser de otra manera, señaló: “Todo nos lo adelanta o retrasa a primer día de fiambre”. Cela, destaca que la España de Solana es de “macabra violencia” y posee una “doliente desnudez”. No es menester más, sólo recordar al barroco para entrar en un laberinto en el que los fetos danzan con los obispos la zarabanda de la tragedia miserable de los pícaros, que no otra cosa era España sino corte de los milagros. Solana tenía un espejo coronado por dos calaveras, lo llamaba el Espejo de la muerte y hay fotos en las que aparece mirándose en él, tradición de “vanitas” encarnada en el ser más íntimo del artista.Estos escritos, que se inician con el sueño de un muerto, son un amargo y cruel caleidoscopio que pasa por los pueblos de Madrid, por la misma capital, por Arredondo, por Ogarrio, por otras ciudades y pueblos, por los oficios, por los toros y algunos ejemplos de crímenes; sin que falten los “arrepentimientos” del autor. Una joya, créanme.
LECTURAS ENSAYO
EL ESPÍRITU DE LA INSURRECCIÓN
Eduardo García
Sade
Philippe Sollers
Páginas de Espuma.
12 euros
112 páginas
SADE ES UN REVULSIVO INTELECTUAL CONTRA EL PENSAMIENTO ÚNICO Y LO POLÍTICAMENTE CORRECTO
Merece sin duda reclamar nuestro interés la reciente aparición en nuestra lengua de este opúsculo de un digno superviviente de la intelligentsia francesa. Ostenta Philippe Sollers el título de fundador de las míticas revistas de vanguardia Tel quel (1960) y L’infini (1983). Novelista, editor y agitador cultural, marido de la lúcida Julia Kristeva, así como contertulio habitual en los debates del país vecino, encontramos aquí una buena muestra de su vibrante lucidez en el género ensayístico. Escasamente traducido en nuestro país, saludamos con satisfacción la llegada de este espléndido Sade, donde se revisita desde una cómplice mirada la estatura filosófica del librepensador más difamado de la historia.Contra la falsa imagen pública de un Sade meramente pornográfico, autores de la talla de Blanchot, Bataille, Klossowski, Lacan, Barthes o Foucault han avalado desde hace décadas la nada despreciable dimensión del pensamiento sadiano. No por casualidad Sollers procede de las estribaciones últimas de la vanguardia francesa, lo que explica su interés por el filósofo del impulso natural, quien sería reivindicado de manera beligerante tanto por los surrealistas como por los intelectuales del post-estructuralismo. El libro se articula en dos secciones de muy diverso enfoque. La primera, “Sade en el tiempo”, constituye un breve ensayo que se presenta como una brillante introducción al pensamiento del filósofo ilustrado. Sorprende en este opúsculo la capacidad de síntesis con la que se ofrece una amplia perspectiva de su tan enérgica como poliédrica actitud vital, sus muchas vertientes ético-políticas, su llamada a una insurrección moral capaz de rebelarse contra los dogmas de uno u otro signo. Y en efecto, sentimos en estas páginas a Sade entregándose a la llamada de las pasiones sin aceptar cauce moral alguno, afanado en sacudirse dioses y reyes, preceptos y banderas. Merece destacarse el estilo de Sollers, su vivaz escritura, que parece inflamarse de la llama sadiana, haciéndose eco de su espíritu libertario, desenmascarador. Cierra el libro un texto de menor alcance y extensión, “Sade contra el Ser Supremo”, en donde el novelista finge hablar en nombre del filósofo. Se trata de una ficticia carta presuntamente escrita un día antes del arresto que le conduciría a la guillotina. Paradójicamente, es en la fingida carta donde más vislumbramos al fondo la voz del escritor, mientras en el ensayo previo –en donde es Sollers mismo quien firma el texto– se manifiesta al trasluz la voz de Sade de manera más pura e incontaminada. Sin embargo, la carta cifra su interés en su potencial crítico hacia las religiones oficiales. El ateísmo materialista de Sade –uno de los escasísimos pensadores ateos del siglo XVIII, junto a d'Holbach y La Mettrie– protesta ante el naciente deísmo de su época, encontrando en el supuestamente revolucionario culto al Ser Supremo una versión depauperada de su detestado cristianismo. Sade y Sollers, Sollers y Sade, configuran una sugerente combinación dispuesta a remover nuestros prejuicios, poner en entredicho los tópicos morales sobre los que aún hoy parecemos asentarnos. De plena actualidad como antídoto contra el pensamiento único y vacuna contra la peligrosa simplicidad de su hermano gemelo, lo políticamente correcto, este ensayo constituye un revulsivo intelectual de primera magnitud. El lector es muy libre de posicionarse como le plazca tras su lectura, pero es seguro que ésta le dará mucho que pensar.



