ENSAYO Y POESÍA

Jesús Munárriz, André Schiffrin, Josep Pla, Constantino Bértolo.


LECTURAS ENSAYO

EL NIÑO EXILIADO

TONI MONTESINOS

Una educación política
André Schiffrin
Península
Precio: 21,50€ 
Páginas: 280

Con el dominio de lo políticamente correcto, encontrar voces hoy que se animen a cuestionar la situación sociocultural que nos rodea es algo por desgracia infrecuente. El pesimismo en occidente tiene mala prensa, y esas voces que no se contentan con lo establecido y lo denuncian mediante artículos o libros son escasas. En España, Germán Gullón se lanzó a tales tareas, por ejemplo, con su ensayo Mercaderes en el templo de la literatura (2004); afuera, André Schiffrin expuso su punto de vista al respecto en La edición sin editores (2000) y El control de la palabra (2006).

Ahora, Schiffrin continúa con su análisis de un ambiente que conoce bien, por su largo paso por las editoriales estadounidenses Pantheon Books y the New Press, pero en esta ocasión de una manera tangencial. Se trata de unas “memorias políticas”, como dice el propio autor, en donde se mezcla una parte netamente biográfica, la más atractiva –la que habla de cómo sus padres emigraron a Nueva York– con el recuerdo de su activa participación en asociaciones políticas juveniles en su periodo universitario como “anticomunista prematuro”, y su visión final de cómo la globalización se ha “apoderado de la edición mundial”.

El modo en que Schiffrin reflexiona sobre “la nueva ideología del beneficio” que impera en los grandes grupos editoriales es bien conocida, y en estas páginas todo lo que cuenta es muy interesante al respecto de su experiencia personal con Random House y su estupor ante la desaparición de su vieja idea: “El principio clásico de la edición de que los libros de éxito debían subvencionar a los que producían menos dinero” (pág. 221). Sin embargo, la explicación de estas “nuevas normas empresariales” y “lo importante que es disponer de medios de comunicación independientes” son asuntos que el editor parisino ya ha tratado, de ahí que lo novedoso para el lector sean, por un lado, su vida de niño y adolescente francés en el Nueva York de los cuarenta, su negativa perspectiva de las universidades americanas e inglesas por el otro, e incluso su detallada visión de las políticas gubernamentales americanas en el plano internacional y bélico.

Para los interesados en el macartismo y el espionaje del FBI y la CIA, para los que quieran saber cómo funcionaba una asociación como la liga de estudiantes para la Democracia Industrial, de la que Schiffrin era presidente, Una educación política constituirá una lectura estimulante. Para los curiosos en saber la forma en que se enseñaba en Estados Unidos, ciertamente pobre en el ámbito de las humanidades, separando la literatura del contexto histórico, y también en Inglaterra (con un programa de estudios abrumador, “un caos”) también el libro ofrecerá pasajes iluminadores. Pero, con todo, lo más emocionante es la parte familiar: conocer al padre, Jacques Schiffrin, y el impacto que le suscitó a André la lectura de las cartas que le envió al otro gran André de su vida, su amigo Gide.

Dichas cartas reflejaban el gran dolor que supuso para el fundador de Éditions de la Pléiade tener que emigrar de París ante el acoso nazi y de cómo él y su mujer convirtieron ese peligro en un juego para el chaval, que no fue consciente del enorme sufrimiento que conllevó tal huida. La pobreza, la dificultad de “reconstruir una vida cultural” en Manhattan, el viaje de André a los trece años a Francia en barco a visitar al editor Gaston Gallimard… sólo la narración de esas experiencias ya justifica la lectura de un libro poco unitario, algo disperso, pero incuestionablemente atractivo.

 

ANTE LA HOGUERA

RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN

Vida de Manolo
Josep Pla
Libros del Asteroide
Precio: 16€
Páginas: 168

Los libros importantes, los que permanecen, los que nos acompañan, aquellos que resisten una de las pruebas decisivas de la literatura –la relectura–, no son necesariamente los libros más difíciles, ni los más prolijos, ni los más sesudos. Hay libros que se alzan con la diafanidad y la ligereza de pompas de jabón, a la vez que poseen la consistencia y la fortaleza de estructuras de acero. Los libros que concibió y escribió Josep Pla a lo largo de su longeva y prolífica carrera participan de esta aparente paradoja: aéreos y livianos en su forma, son terrenales y duraderos en su sustancia.

Vida de Manolo contada por él mismo fue redactado por Pla durante el mes de septiembre del año 1927, en el exilio de la dictadura primorriveriana, encerrado en el Hotel del Comercio de Port-Vendres, tras pasar buena parte de junio de aquel verano en la casa de campo que el escultor Manuel Hugué y su mujer Totote ocupaban en Prats de Molló, del lado de Francia en la frontera pirenaica con Cataluña. De la prosa de una existencia dura, en ocasiones al límite, una existencia que conoció el hambre, la miseria y la soledad, una existencia que caminó a menudo sobre el alambre de la delincuencia y flirteó con las sombras de la cárcel y del asilo para indigentes, Pla extrae la poesía de una inteligencia intuitiva, natural, sin educar ni desbastar, orientada a la belleza en cualquiera de sus muchas manifestaciones y en deuda con cierta grandeza de espíritu no exenta de malicia.

Hugué, que lo mismo frecuentaba a ladrones, truhanes y putas que a Pablo Picasso o a Jean Moréas, y a quien no duelen prendas en reconocer sus sablazos a personalidades como Isaac Albéniz, tiene algunos rasgos de los héroes de Victor Hugo y bastante de pícaro de buen corazón del Barroco patrio. En su transcurrir, apresurado y casi siempre urgente, comiéndose las horas a mordiscos, parece primar la acción sobre la reflexión, aunque sus modos verbales, que Pla decanta y metaboliza en purísima escritura, son los de un afilado pensador. Y no precisamente los de un librepensador ocioso que se perfuma ante el boudoir, sino más bien los de un filósofo atareado en la cocina entre cacerolas y cachivaches.

En efecto, el propio Pla asegura que Hugué era un conversador insuperable, un torbellino hecho palabra, un Tusitala in pectore, y que bastaba con sugerirle el pie de un verso lejano para que él se derramara sobre lo divino y lo humano con las velas desplegadas al viento. De hecho, durante la lectura de este libro delicioso, uno piensa en Hugué sentado a la mesa de su casa como pensaría en un fabulador delante de una hoguera, y uno tiende a imaginarse a Pla un paso por detrás, o a un lado, o en sombras, fumando, bebiendo, tomando notas, ejerciendo de amanuense aplicado del mago de la tribu.

En estos tiempos de mentís biográficos, en que la labor de anotador se ha vuelto más compleja de lo necesario e incluso peligrosa, debemos congratularnos al leer a Pla y ser conscientes de la voracidad narradora de Hugué. Si contar lo que nos han contado es el más antiguo de los recursos de la literatura, el «Érase una vez...» de Hugue transmitido por Pla es una de las mejores noticias que al lector contemporáneo, tan saturado de figuras vacuas y de necios resplandores, le pueden llegar. Porque, aunque parezca increíble, hubo un tiempo en que los grandes escritores se acercaban a escuchar a otras personas con el ánimo de aprender y hacernos partícipes de esa aventura irrepetible que se llama vivir.

 

EL PACTO DE LA FICCIÓN

GUILLERMO BUSUTIL

La cena de los notables
Constantino Bértolo
Periférica
Precio: 16€
Páginas: 240

Constantino Bértolo, director literario de Caballo de Troya ha volcado su experiencia de editor en un ensayo que reflexiona sobre la escritura, la lectura y la crítica. En La cena de los notables, hace un lúcido y profundo recorrido por el valor de la lectura y por los cambios socioculturales que se han producido. Bértolo analiza también la fantasía como deseo y acción, la importancia de la imprenta que facilitó la libertad de la lectura, la evolución del papel del narrador en lo metaliterario, entendido como eco de otras lecturas y en la influencia de lo ideológico y de otras narraciones (el cine, la publicidad, la prensa e internet) en la construcción social. Partiendo del concepto de responsabilidad del que escribe, del que lee y del que interpreta, Bértolo incide igualmente, con seriedad y conocimiento crítico, en el denominado pacto de la ficción, en la literatura como discurso público y sensibilidad estética, en los lenguajes del sistema de mercado y en los tipos de editores. Junto a estos ámbitos, repletos de ejemplos, aclaraciones, cuestionamientos e inteligentes propuestas, Bértolo le añade el dedicado a la crítica como actitud, posición y mercancía. Posiblemente uno de los capítulos más interesantes y pedagógicos de este pequeño y brillante ensayo que tiene algo de bitácora ética, de guía para navegantes por el complejo universo del libro y sus afluentes y de antídoto contra los virus que cada vez afectan más al mundo del libro. Todo esto convierte La cena de los notables en uno de esos libros a los que merece la pena volver, igual que si fuese una brújula necesaria para no perder el norte de la literatura.

 

LECTURAS POESÍA

EXISTIR ES AMAR

JAVIER LOSTALÉ

Sólo amor
Jesús Munárriz
Bartleby Editores
Precio: 10€

Desde hace más de medio siglo Jesús Munárriz tiene un relación existencial con la poesía, no sólo como creador, sino también como traductor y editor –desde 1976 dirige Hiperión– sin olvidarnos de su pasión por la música, de sus letras de canciones, musicadas a veces por él mismo, y de su labor de antólogo. Pocos autores como Munárriz han logrado un sincretismo tan natural puesto al servicio de la vida, caracterizado por su entendimiento de la edición y de la traducción como una forma profunda de leer y un acto de creación, y por nutrir su poesía tanto de lo público como de lo privado, asumiendo la realidad en toda su complejidad, que incluye lo cotidiano y lo artístico, lo visible y lo invisible. Sincretismo igualmente predicable de su lenguaje, popular y culto, y en el que conviven múltiples combinaciones métricas. En cuanto al contenido de sus más de quince libros de poemas, entre los que citamos Viajes y estancias, Otros labios me sueñan, Corazón independiente y Flores del tiempo, tiene sonidos muy diferentes: desde el de la infancia y la familia, hasta el histórico y el contemporáneo, pasando por el de la naturaleza y el propio hecho poético; e impregnándolo todo: el amor. Como dice Jesús Munárriz, “quien no haya amado que no escriba poesía”. Una vivisección de este sentimiento universal es Sólo amor, el libro del poeta vasco publicado por Bartleby, escrito con la vista, el oído y el tacto avivados hasta el punto de alumbrar ámbitos, y fiel a la idea , compartida con Rilke, de que “la poesía no es cosa de sentimientos, sino de experiencias”, lo que no contradice el que la experiencia anude reflexión y emoción. A lo largo de setenta y cuatro poemas, el lector participará, tal es el grado de comunicación logrado, de todos los ritos, gestos y fuegos que conforman el universo de los amantes. Y experimentará dentro de sí la fuerza cósmica del amor (“–Hoy ya sé cómo siente / la selva que atraviesa el amazonas.”), la distinta modulación de los conceptos de tiempo y espacio que entraña(“No hay tiempo. / sólo ahora. / No hay espacio. / es aquí (…) es amor, / sólo amor.”),su rostro siempre diferente y renovado (“…su virtud renovada, / su sorpresa al acecho, / incendio cotidiano / del amor siempre nuevo.”), la capacidad que tiene el amor para que cobremos conciencia de quiénes realmente somos, y así tengamos historia (“fui otro / y fuiste otra. / Y nos gustó encontrarnos, / descubrirnos, / querernos.”) El lector de Sólo amor incardinará también en su propia vida las vías de conocimiento del amor y los distintos ritmos que adquiere según sea la edad de los amantes (“mayor intensidad y duración, / menor frecuencia / y cómputo. / Su ritmo cada edad, / su dirección, / su propia ciencia / y júbilo.”), sentir  ese cansancio luminoso de buscar, siempre en compañía de la amada, un lugar más alto, y se preguntará con el autor por los inexplicables efectos de energía tan inefable (“tanto gozo, ¿cómo, amor? / tanto fundirse y perderse, / tanto hundirse y encontrarse, / tanto alzarse y entregarse, / tanto dar y apoderarse, / tanto gozo,¿cómo, amor?”).

El permanente diálogo entre tradición y novedad presente en toda la obra de Jesús Munárriz, presta hondura y una singular belleza a este nuevo libro, con lecho clásico y tono coloquial, en donde existe cierta metafísica lírica y un gran musicalidad y plasticidad. Un verdadero canto al amor, tan próximo al lector, que encontrará en estos versos libertad y destino.