CARLOS RUIZ ZAFÓN
“LA LITERATURA ES UN ARTE DE RESULTADOS, NO DE INTENCIONES”
GUILLERMO BUSUTIL
Carlos Ruiz Zafón (Barcelona 1964) se convirtió en un autor best seller con La Sombra del Viento. Una novela que ha vendido diez millones de ejemplares y ha sido traducida a más de treinta idiomas. La estética expresionista y el juego de atmósferas, aventuras e intrigas, en torno al Cementerio de los Libros Olvidados, son algunas de las claves que administra con pericia este autor que comenzó escribiendo novelas juveniles como El Príncipe de la Niebla y Marina. Después de siete años de espera, Ruiz Zafón ha vuelto a conquistar a los lectores con El Juego del Ángel. Una historia que transcurre en la Barcelona de los años veinte, definida por los ambientes góticos, el valor de la amistad, la orfandad moral, la familia Sempere y la pasión por la literatura. De momento ha vendido más de un millón de ejemplares de esta obra y a buen seguro provocará que quienes no leyesen la novela anterior se acerquen a ella y que los que sí leyeron La Sombra del Viento vuelvan a sus páginas para entende rmejor las sombras del Cementerio de los Libros Olvidados.
La Sombra del Viento era una historia de lectores y El Juego del Ángel es más bien una historia sobre escritores: David Martin, Pedro Vidal, Diego Marlasca.
Sí. El mundo de la literatura, de quienes la hacen y la viven, sigue siendo el eje pero en este caso hay un desplazamiento hacia la trastienda de la escritura, un intento por colocar al lector en la mente del escritor y vivir el proceso desde su punto de vista. El Cementerio de los Libros Olvidados sigue siendo el centro del universo narrativo de las dos novelas, al igual
que lo será de las otras dos que, con suerte, completarán algún día el cuarteto de esta Barcelona gótica. Pero en cada una de ellas la idea es ir alterando el punto de vista y dar vida a diferentes perspectivas.
Usted describe la alta y baja sociedad de la ciudad y el protagonista escribe una historia de Los Misterios de Barcelona. ¿Por qué en esta novela Barcelona es un personaje orgánico y tiene mayor protagonismo?
Ese era ya mi propósito al iniciar La sombra del viento y con El juego del ángel he intentado llevar ese empeño un paso más allá y profundizar en el empleo de la ciudad como personaje. Es un concepto interesante, al menos para mí, y me permite experimentar con aspectos de caracterización y manipular el eje de la acción a través de un escenario que parece casi vivo,
un decorado que se desprende de las paredes y adopta su propia personalidad.
¿El género gótico es una forma de sensibilidad o el mejor estilo para provocar emoción e incertidumbre en el lector?
Ambas cosas, diría yo. Hay una clara sensibilidad que se disfruta más si existe complicidad por parte del lector y, por otro lado, permite jugar con una puesta en escena mucho más compleja, estilizada y cargada de matices que resultan sumamente
útiles a la hora de narrar no sólo la historia sino también hacer de la atmósfera un elemento de acción y carácter.
David Martin escribe por entregas en la prensa y después, bajo seudónimo, novelas de a peseta. ¿Un homenaje a la supervivencia de los escritores del XIX?
Sin duda. Una de las referencias claras es el homenaje a los grandes de la literatura, narradores que tenían que pelear semana a semana por su público en una era donde todas las novelas se publicaban por entregas en eso que ahora, con tanto desprecio y complacencia llamamos “folletines”, que no es un género sino simplemente una manera de publicar. Dickens, Dostoievski, Balzac, Victor Hugo, Dumas, Tolstoi, todos ellos eran lo que hoy llamaríamos folletinistas, que no es más que novelistas y en su caso los más grandes de la historia. Me interesaba mucho la figura del escritor profesional, alejado de esnobismos o poses de tertulia que son un reciente producto de moda en las últimas décadas. Me parece que esas figuras, junto a las de otros grandes narradores populares como el mayor de todos los dramaturgos, Shakespeare, representan la verdadera esencia de la literatura, de su arte y oficio, y de ahí este pequeño homenaje.
En una trama sobre la pasión por los libros, la amistad y el crimen ¿qué representa el periodismo, simbolizado por La Voz de la Industria, La Vanguardia y la manera de investigar del protagonista?
Son elementos del contexto cultural del momento, referencias a una cierta manera de entender la prensa y la información, e incluso su compromiso ético, que hoy en día son muy diferentes. El rol de la prensa en los años 20 del siglo pasado y el que tiene hoy presentan notables divergencias. El protagonista se ha criado entre reporteros y algo de ello le queda cuando debe desentrañar la trama en la que se ve envuelto. Como le dice su maestro, un viejo redactor jefe, “quédese por aquí un tiempo y le enseñaremos un par de cosas útiles”.
Al igual que en El Príncipe de la Niebla y La Sombra del Viento, retoma de nuevo la figura del diablo. ¿Qué le fascina de este personaje?
Siempre me ha parecido que es el mejor personaje literario jamás creado, la metáfora más poderosa y sugerente de los aspectos de la naturaleza humana, y de la naturaleza en sí, que somos incapaces de aceptar y reconocer. Buena parte de las historias que escribo tienen que ver con eso precisamente, con las elecciones morales que hacemos y con la clase de personas en que nos convertimos a consecuencia de nuestros actos. Y cuando uno le empieza a dar vueltas y se plantea los aspectos básicos de la biología se da cuenta de que el diablo no sólo está en los detalles, está en todas partes.
¿El pacto con Fausto es una metáfora del pacto con nuestras ambiciones y con las traiciones que cometemos con nosotros mismos?
Ese es el tema clásico en todos los relatos sobre pactos fáusticos, la lucha del individuo contra sí mismo, contra la realidad de su naturaleza y a favor de las vanas aspiraciones de la idealización que ha hecho de sí mismo, de sus motivos, de su narcisismo incurable. Diferentes versiones como las de Goethe o el Doktor Faustus de Mann exploran en profundidad ese dilema desde la perspectiva y sensibilidad de su tiempo. En mi modesto intento de abordar el tema, me ha interesado aproximarme a él bajo la perspectiva que hoy nos ofrece la sociobiología o la psicología evolutiva.
David Martin acepta escribir un libro que despierte el alma para escapar de la muerte. ¿La literatura puede condenar al infierno?
El infierno de la literatura es el aburrimiento. Todo lo demás es un pequeño paraíso.
¿Se puede esconder el alma en un libro, como cree uno de los personajes?
Yo creo que cada libro, si está escrito con sinceridad e integridad, lleva algo mucho del alma de quien lo escribe. Es un tema recurrente en estas novelas del Cementerio de los Libros Olvidados. Tal vez por eso escribimos, porque sin darnos cuenta estamos intentado salvar el alma o lo poco de valor que llevamos dentro.
Las mujeres tienen un importante peso en la trama. La madre, la amiga, y la amante. ¿Quién es el verdadero ángel, Isabella, Cristina o la niña del último capítulo?
Hay muchos ángeles en esta historia, de luz y de oscuridad. Isabella es claramente el gran ángel que protege y salva a David Martin. El epílogo es una invitación al lector a cerrar el juego y determinar en su mente el verdadero significado de lo que ha leído.
Usted toca el piano. ¿Qué es más importante, las palabras, las imágenes que sugieren o la música del lenguaje?
Ambas cosas están estrechamente ligadas. El lenguaje es la herramienta básica, el material del que todo parte. La música y la arquitectura de la prosa, su diseño, sus múltiples niveles, son lo que nos permite evocar las imágenes, las ideas, las emociones y la vida misma de los personajes. El escritorno va un paso más allá de su dominio de las herramientas con que debe hacer su trabajo. La literatura es un arte de resultados, no de intenciones.
Teniendo en cuenta que en la historia nada y casi nadie es lo que parece, ¿ El juego del ángel podría ser también el juego que ha de hacer el lector para descifrar pistas, secretos e intrigas?
Efectivamente. Uno de los aspectos más importantes de la novela, y en esto se diferencia radicalmente de La sombra del viento, es que es el lector quien completa e interpreta los hechos y su significado final a través del juego que el libro establece con él. No sólo es importante descifrar, sino que todavía es más importante comprender lo que hemos descubierto y decidir qué significa. La novela ofrece ahí dos lecturas opuestas y coherentes a la vez.
En La sombra del viento un padre conduce a su hijo al Cementerio de los Libros y aquí es el abuelo Sempere el que lo hace con el protagonista. ¿En la próxima novela seguirá con las visitas y desvelará el nacimiento de esta Biblioteca?
Nos quedan muchas cosas por averiguar acerca del Cementerio de los Libros Olvidados y sus misterios, pero parafraseando a los Sempere, no se lo puedo contar a nadie. Por el momento.



