ENSAYO Y POESÍA

Luis Antonio de Villena, Manuel Rico, Miguel Artola, Pablo Nacach.

 

LECTURAS ENSAYO

 

LA OSCURIDAD SIN LUCES

FÉLIX ROMEO


Los afrancesados
Miguel Artola
Prólogo de Gregorio Marañón
Alianza Editorial
Precio: 22 € 
330 páginas

EL APASIONANTE RELATO DE LA OBSESIÓN DE NAPOLEÓN POR ESPAÑA EN EL CONTEXTO DE SU CONFRONTACIÓN CON INGLATERRA

Los afrancesados es un clásico de la historiografía española. Aparecido por primera vez en 1953, bajo el sello de la Sociedad de Estudios y Publicaciones, y fruto de la tesis doctoral de Miguel Artola (San Sebastián, 1923), ha ido reimprimiéndose periódicamente: en Turner, en 1976; en Alianza Editorial, en 1989; en Altaya, en1997. Los años 50 del pasado siglo fueron los de la recuperación historiográfica del XIX: en 1954, apareció Liberales y románticos (Castalia), de Vicente Lloréns, y en 1958, Las pequeñas atlántidas, de Alberto Gil Novales.
A diferencia de estos dos ensayos, uno dedicado al exilio español en Inglaterra y el otro a cierta idea de regeneración fracasada, Los afrancesados no ahonda en las biografías de los personajes, que ocupan un espacio muy reducido. Tras definir su concepto de “afrancesados”, extraños patriotas colaboracionistas, entusiastas del despotismo ilustrado, que “no fueron traidores, sino gentes alucinadas que en ningún momento poseyeron claro sentido de la realidad política europea y española en 1808” y cuyo error derivó de “falsas premisas” y no fue “una traición”, Miguel Artola entra en el asunto principal: la obsesión de Napoleón por España, en el contexto de su confrontación con Inglaterra, y cómo esa obsesión tomó diferentes formas, no premeditadas sino, casi siempre, forzadas por los acontecimientos.
Así, se ve a un Napoleón que pasa de querer tener una monarquía española títere, y completamente a sus órdenes, a un Napoleón que quiere imponer una nueva monarquía, con su hermano José como rey; se ve a un Napoleón que prefiere dividir el país en distritos militares y a un Napoleón, quizá el más perseverante, que se empeña en anexionar a Francia todos los territorios fronterizos hasta el Ebro. Escribe Miguel Artola: “su pensamiento siguió tres fases sucesivas en su relación con los Borbones. En junio de 1808 pone fin a este primer ciclo, instaurando a José en el trono español, y a partir del mismo momento en que le corona, se ve obligado a comenzar de nuevo el proceso trifásico: intervención (hasta febrero de 1810), desmembración (hasta 1813) y sustitución (Valençay)”.
Mientras Napoleón vacila entre las diferentes opciones, España necesita una administración. Miguel Artola dedica mucho espacio a analizar esa administración bajo dominio francés, y en especial a la acción de gobierno de José Bonaparte. Las cosas no resultaron fáciles para el hermano del Emperador. Llegó como segunda opción y, aunque lo intentó, no consiguió convertirse en un rey español.Tuvo muchísimos problemas económicos, que Napoleón ignoró sistemáticamente y que Miguel Artola documenta minuciosamente: “durante los cinco años del reinado de José fue [el financiero] el más acuciante de los problemas. Todos los proyectos, todas las resoluciones se deshacían ante la inmediata realidad cotidiana de unas finanzas totalmente arruinadas, de un país esquilmado, incapaz de soportar la presencia de cuatro ejércitos enemigos en continua lucha”.
José quiso volver a Nápoles, de donde había llegado, desde el primer momento, pero le tocó, además de bregar con su hermano, librar una guerra de casi cinco años, que acabó perdiendo ante los defensores de Fernando VII. Bonaparte y su séquito de afrancesados, se calcula que en torno a 12.000 familias, salieron para Francia; pero esa, como señala Artola, ya es otra historia.
Los afrancesados es el apasionante relato de un gran fracaso, el que hizo impermeable España a la Ilustración.


HONDA Y SINCERA LEY DE VIDA

JAVIER LOSTALÉ

La prosa del mundo
Luis Antonio de Villena
Colección Visor de Pesía
Precio: 12 €
180 páginas

Luis Antonio de Villena es por sus conocimientos, por su afán de integración de culturas y por sus raíces grecolatinas, un verdadero humanista. Es también un heterodoxo, un esteta que no se queda en las formas, sino que se dirige al fondo, un iluminador de la existencia desde sus muchos saberes, siempre encarnados. Todo ello se revela en La prosa del mundo, un libro extenso, noventa y cinco poemas en prosa, escrito entre febrero de 2004 y finales de octubre de 2007, en el que se resume el universo poético de este autor, modulado por la búsqueda de la belleza, el deseo, la navegación por el cuerpo masculino, la experiencia de la pérdida y de la derrota, el desamor, la cercanía a los marginados por la vida, la rebeldía contra cualquier tiranía y dogmatismo y una visión más bien pesimista sobre el comportamiento humano.
Los temas a los que añade ahora la presencia de la vejez y de lamuerte, y una mirada a la infancia troquelada por un tiempo histórico filtrado por los sentimientos, donde adquieren un gran relieve las mujeres de la familia del poeta, especialmente su madre, en cuya fortaleza y coraje encuentra, por contraposición, la mejor lectura de su debilidad a la hora de resistir los avatares de la vida, y del peso de tantas sombras: “Soy noche, donde tú alba. Gato donde águila tú. Mis palacios son ocaso, los tuyos eran fulgor de cabalgadas en coraje… Miedo es mi voz. Vuelo la tuya”. Se trata de una obra caracterizada asimismo por su dureza y por un tono confesional lleno de verdad y de valentía a la hora de autorretratarse: ¿Qué hiciste o qué hicieron para que todo te haya salido torcido, enclenque, barroco, estrafalario, mal? No hablo de literatura, aunque también llore, a ratos. Hablo del sexo sin amor y del amor varado.” La prosa del mundo, expresión con la que Hegel se refería a la vida−señala Villena− no es un libro autobiográfico, aunque tenga elementos de este género, sino que está lleno de voces y de historias, como las de los mendigos Adolfo y Nicolás, sobre cuya “mínima biografía” se pregunta en texto estremecedor; la de “la vieja gorda, cubana en el exilio, imitadora de cupletistas y boleristas que casi nadie recuerda”; o la de Pilar que, en los primeros años de la posguerra, cosía para la madre del autor y un día emigró a Australia. Posguerra dibujada con un realismo entrañado, desde la visión de un niño, y a través de la figura del lañador, en el poema “Humo viejo”: El hombre de las uñas renegridas y las manos de carbonero, gritaba:¡!El lañador y paragüero! ¡Perolas, paraguas, cazos…lañador y paragüero! Y las mujeres bajaban las ollas y las sartenes que precisaban de aquel remiendo al fuego, con el plateado estaño derretido… Yo me quedaba absorto y aún dejaba de jugar oyendo y mirando a aquel hombre que parecía salir de una fábula y era tan sólo miseria. Lo cotidiano y lo onírico, la lírica y la narrativa, la justicia y la piedad, el esplendor de los cuerpos, la decrepitud, el arte como salvación, forman el lienzo de esta comedia humanísima escrita con el pulso encendido de un poeta constante creador de lenguaje. La prosa del mundo, alumbrada cuando Luis Antonio de Villena ha pasado el ecuador de su existencia, es una honda y sincera fe de vida transmitida a través de una obra mayor que promueve la reflexión desde los sentimientos y genera una ética de la libertad.



LA EMOCIÓN DE LA ÉTICA

ISABEL PÉREZ MONTALBÁN

Monólogo del entreacto
Manuel Rico
Hiperión
Precio: 16 €
232 páginas

UN RECORRIDO POR LAS DIFERENTES ETAPAS Y LENGUAJES CON LOS QUE MANUEL RICO EXPLORA EN LA REALIDAD Y SU REVÉS, EN EL INDIVIDUO Y SUS MÁSCARAS

En la experiencia representativa que es la vida, colectiva e individual, hay sin embargo intermedios en los que un ser humano podría quitarse la máscara y contemplarse al espejo en su completa desnudez, atreviéndose tal vez a conversar consigo y sus otros, sin más espectador que la sombra del que se habla, sin más interlocutor que su eco ni más aplauso que el silencio poblado de conciencia presente y pretérita. Es en este espacio tiempo, en este entreacto entre la vida y la vida, o su representación, cuando el monólogo adquiere su verdadera naturaleza de género dramático y de indagación psicológica del personaje, la persona, la máscara. Así debe de entenderlo Manuel Rico al haber titulado su primera antología, publicada por Hiperión, como Monólogo del entreacto. Aunque se trate de una recopilación de poemas de varios libros, en fondo todo el conjunto consigue articular un soliloquio íntimo que, al ser compartido con el lector, deviene diálogo de memoria y existencia colectivas.
Para entender este poemario en toda su profundidad, hay que referirse sin duda al magnífico prólogo introductorio de Marta Sanz, un estudio exhaustivo y certero que analiza los poemas y sus líneas estéticas, iluminando la creación del autor, al tiempo que lo sitúa en un contexto referencial de influencias, acontecimientos e inquietudes que, de forma consecuente, han ido impregnando su escritura desde los años ochenta hasta ahora.
Ese hábitat de referencias literarias (Blas de Otero, Juan Ramón), históricas (la llegada del hombre a la Luna) o artísticas (Hopper) nos rodea sin el estorbo de la erudición elitista, impostada, convirtiéndose en el medio ambiente natural del poeta, luego el nuestro. Porque, como asegura Marta Sanz, la poesía de Rico, y toda su escritura (novelas, ensayo, artículos), parte en principio de esa “línea rehumanizadora” que dio lugar a toda una corriente estética, la nueva sentimentalidad, pero con la diferencia evidente de que nuestro protagonista se aleja de ella en aquel empeño que redujo su discurso a la cercanía inmediata con el lector y a la “legibilidad”, olvidando que humanizar implica además un valor ético e ideológico, imprescindible, que en la obra de Rico es la pólvora que la enciende.
Monólogo del entreacto recoge desde las primeras publicaciones del escritor: El vuelo liberado, Papeles inciertos, El muro transparente y Quebrada luz, hasta la cumbre de su escritura, sus tres poemarios más brillantes: La densidad de los espejos, Donde nunca hubo ángeles y De viejas estaciones invernales, más algún inédito. Un recorrido que no conoce la rutina, pues en cada etapa se avanza hacia nuevos parajes, emociones y conceptos (el amor, la poesía misma, la muerte, la historia contemporánea) y hacia nuevos lenguajes (realismo, simbolismo, romanticismo controlado, conciencia social).
Por tanto, esta selección tiene el acierto de retratar por primera vez el cuerpo entero de una poética casi oculta al relumbrón de los medios y los poderes literarios. Así, heredero de Manuel Vázquez Montalbán, al que ha estudiado a fondo, y sobre todode su aliento humanista y crítico más que del estilo lírico, la poesía de Manuel Rico explora en la realidad y su revés, en la lógica y el sin sentido, en el individuo y sus máscaras; es decir, en la persona nunca completa, tal vez únicamente aprensible, frágil y humana, porque no está sola, sino rodeada de mundo, un entorno común que él no olvida nunca.



PARQUE DE ATRACCIONES POSMODERNO

EDUARDO GARCÍA

Máscaras sociales
Pablo Nacach
Debate
Precio: 17,90 €
208 páginas

PABLO NACACH NOS ENSEÑA A MIRAR LA ACTUALIDAD CON OJOS CRÍTICOS RASTREANDO UNA MULTITUD DE ANUNCIOS NOTICIAS Y ACONTECIMIENTOS REALES

El género ensayístico siempre se ha acostado a dos aguas, cultivando a un tiempo el rigor del pensamiento y la seducción de la escritura. A ambas orillas atiende por igual Pablo Nacach en este ensayo en donde nos ofrece sugerentes reflexiones sobre la confusa época que nos toca vivir, hundiendo su escalpelo en la almendra misma de nuestra posmoderna condición: la subjetividad en fuga que nos deshabita. La perspectiva es pues a un tiempo social y psicológica, pues el núcleo irradiador del discurso no es otro que la distinción freudiana entre principio de placer y principio de realidad. Si el niño no puede por menos de entregarse a su fantasía narcisista de posesión total e inmediata de su objeto de deseo, el adulto se caracteriza por haber aprendido a diferir su placer, pactando con la realidad, a fin de alcanzarlo mediante un rodeo. El acierto de Nacach, avalado por la sociología y el psicoanálisis contemporáneos, consiste en revelarnos hasta qué punto la sociedad del espectáculo ha socavado la construcción adulta de la identidad, convirtiéndonos en niños.
Filósofo y sociólogo, Pablo Nacach pone en escena, a un ritmo frenético, una lúcida mirada y una afilada pluma, tan cinematográficas en su plasticidad como mordaces en su ironía, dispuestas ambas a ponernos frente al espejo de nuestra propia inanidad. El sujeto moderno ha muerto. Ha nacido el Peter Pan de nuestros días, el puer æternis, arrojado a una continua movilidad en donde los sólidos vínculos del pasado han cedido el paso a la perpetua necesidad de adaptación. Ya no hay pues individuos de una pieza, forjados a fuerza de años de esfuerzo y dedicación a su tarea, sino apenas pseudo-sujetos multifuncionales, dúctiles a los cambiantes imperativos del presente: una sucesión de máscaras dispuestas a satisfacer las expectativas del interlocutor.
El héroe de nuestro tiempo es el omnipresente “tú” que recibe la perversa adulación de la publicidad. El “héroe anónimo”, individuo de a pie que persigue su minuto de fama sin para ello estimar necesario desarrollar capacidad alguna. El esfuerzo ya no está de moda. ¿Para qué esforzarnos en ser, cuando podemos cómodamente aparentar? El baile demáscaras está listo, el mundo como un colosal parque de atracciones en donde regocijarnos como chiquillos en la fantasía narcisista del consumo.
El “capitalismo de ficción” ha sabido crear mecanismos de control social mucho más sofisticados que los tradicionales. Ya no son precisos el encierro, la tortura, la persecución. Ahora el consumidor se entrega en cuerpo y alma, asumiendo
como propio el simulacro de deseo que la publicidad y los media le sugieren. Con singular brillantez se despliega aquí el análisis de emblemáticos objetos de consumo como el coche o el teléfono móvil, que vienen a cubrir nuestras expectativas de satisfacción simbólica al modo de juguetes para pseudo-adultos, “chupetes auto-eróticos”.
Pero si el libro se sustenta en buena medida en las aportaciones de teóricos como Zygmunt Bauman, Jean Baudrillard, Michel Maffesoli y otros muchos, cabe destacar su decidida apuesta por la amenidad. Pablo Nacach nos enseña a mirar la actualidad con ojos críticos, rastreando una multitud de anuncios, noticias y acontecimientos, narrados con pulso ágil en una prosa chispeante. En las antípodas del sesudo tratado este ensayo se lee con la facilidad con la que se hojean las páginas de un diario, pero nos deja un decisivo poso en la mirada. Una excelente introducción a algunas paradojas de nuestro tiempo.