ENSAYO Y POESÍA

Ryszard Kapuscinski, Enrico Castelli, Katharine Kuh

 

LECTURAS POESÍA

 

UN POETA ESPLÉNDIDO

LUIS ANTONIO DE VILLENA

Poesía completa
Ryszard Kapuscinski
Traducción de Abel A. Murcia Soriano
Bartleby Editores
Precio: 17 €
233 páginas


Dice bien el autor de la presente traducción y edición bilingüe en su breve prólogo, que es lástima que el polaco Ryszard Kapuscinski (1932- 2007) no esté ya entre nosotros para haberle preguntado por la poesía y por su poesía, conocida de pocos –y desde luego no en España– mientras vivió. Y sin embargo el Kapuscinski reportero, periodista creativo y comprometido, era tan bien conocido entre nosotros que en el año 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias a la Comunicación por su labor para aclarar conflictos olvidados y guerras inútiles, si no lo son todas… ¿Poeta el autor de El Emperador (sobre el Negus de Etiopía) o La guerra del fútbol sobre un peregrino conflicto entre Honduras y El Salvador a cuenta –inicial– de un partido de fútbol?.

Parece que Kapuscinski fue poeta desde su juventud y llegó a publicar en revistas universitarias de la Polonia comunista, pero abandonó ese camino por un periodismo humanista y eso sí, frecuentemente muy literario. Sólo en los años 80 del pasado siglo, cuando el régimen censuró la revista Kultura para la que nuestro hombre trabajaba, encontró tiempo (declaró que eso era siempre necesario para escribir poesía) para dedicarse a esa vocación suya hasta entonces semifrustrada. De ahí nació su primer libro Bloc de notas –un título muy periodístico, por cierto- de 1986. En Bloc de notas la poesía de Kapuscinski tiende a una falsa abstracción que más bien sería un velado simbolismo. Sus poemas –intensos– crean mundos que aluden indirectamente (no podía ser de otro modo) a la condición del hombre privado de libertad por una dictadura: “Tú escribes sobre el hombre en el campo de concentración/ yo sobre el campo de concentración en el hombre…” ¿La autocensura? ¿El miedo como ser en el mundo? Hay recuerdos de la Polonia antigua y esa extraña sensación de opresión en un texto que debe ser interpretado tanto en lo que dice como en lo que insinúa…

Aunque publicó una edición italiana de su primer libro, con algunos añadidos en 2004, el gran libro a mi saber de la breve obra de Kapuscinski

llegará en 2006 con Leyes naturales. Este no es sólo un magnífico libro, que pone al autor al nivel de la mejor poesía polaca de su época (pensemos en la Nobel y excelente poetisa Wislawa Szymborska; a mí Milosz me gusta algo menos) sino que sentimos en sus textos el respirar hondo y libre de un poeta pleno de facultades, humanista y existencialista, pues los poemas de Leyes naturales tratan sobre todo de las honduras de la condición humana. Poemas como Sufrimiento y culpa, Descubrimiento o Muerte (pero podría citar otros) poseen esa profundidad que se mide en palabras y que es el espíritu verdadero de la poesía… “La poesía es un templo/ con su frescor/ el pensamiento se pone al rojo vivo/ las palabras/ son llamas solidificadas”. Al final (ello hace de esta edición la más completa que hay ahora mismo de la obra lírica de Ryszard Kapuscinski) hay una breve sección de Inéditos, escritos durante el año 2006, cuando probablemente el poeta ya estaba enfermo. Es hermoso el poema sin título que comienza: “Al final/ todos/ nos encontraremos…” Para quienes hayan leído al Kapuscinski periodista comprometido, les será una bella sorpresa el encuentro con este poeta hondo, que en otra magia de palabras, no dejó de hacer lo que hacía en sus viajes y artículos: indagar en la extraña, tierna, feroz y desvalida condición del hombre… Un gran poeta (sobre todo el último libro) con una obra desdichadamente breve. La poesía es más importante de lo que creen quienes la ignoran.

 

LECTURAS ENSAYO

 

EL SURGIMIENTO DE UNA CATEGORÍA

JESÚS AGUADO

Lo demoníaco en el arte. Su significado filosófico
Enrico Castelli
Traducción de María Condor
Siruela
Precio: 36 € 
416 páginas


UNA INTERPRETACIÓN FILOSÓFICA DE LO DEMONÍACO A TRAVÉS DE LA OBRA DE EL BOSCO Y OTROS ARTISTAS-TEÓLOGOS ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVII


No por casualidad, después de la Segunda Guerra Mundial, ese río de sangre que colmó el vaso de lo humano, muchos sintieron que había que hacer algo con el mal y con lo diabólico, dos actores principales del pensamiento y de la historia que no acababan de convertirse en categorías nítidas. Mario Praz y Enrico Castelli, compañeros en la Universidad de Roma, fueron los pioneros. A ellos les seguiría, entre tantos otros, Baltrusaitis, Ricoeur, Lévinas, Jankélévitch o Safranski. Precisamente porque la obra de ninguno de ellos puede entenderse en sus intuiciones fundamentales si su lectura no dialoga con los testimonios de los que padecieron los distintos holocaustos en carne propia, siendo quizás Primo Levi el autor de referencia para esta labor de hermeneusis cruzada, es importante no olvidar el contexto en el que, en 1952, se publicó Lo demoníaco en el arte. Enrico Castelli, que emprendió su investigación para realizar una serie de documentales cinematográficos, se propone al menos cuatro cosas en este libro: llevar de la periferia al centro del debate teológico, filosófico y artístico la figura de lo demoníaco, que hasta entonces, fiel a su naturaleza desnaturalizada (a su no ser disfrazado de ser), se escabullía y se escondía en los márgenes de esas y otras disciplinas intelectuales; señalar esto demoníaco con unas marcas (lo horrible, lo inestable, lo disgregador, lo desgarrador, lo

oculto, lo caprichoso, lo curioso) bien visibles que nos impidan volver a perderle de vista; interpretar, a la luz de lo demoníaco, ahora ya como categoría claramente enmarcada, las principales obras de los artistas- teólogos que van desde el siglo XV hasta el siglo XVII, principalmente El Bosco y Brueghel el Viejo (sus análisis de El carro de heno, El Jardín de las Delicias o El misántropo, entre otras, aún no han sido superados); presentar algunas de las fuentes que sostienen estas interpretaciones suyas, tales como la mística de Ruysbroeck, fragmentos del Libro de la

verdad de Suso, un ars moriendi que circuló mucho en la Europa de la época o distintas versiones antiguas de la vida de San Antonio, entre ellas la que Santiago de la Vorágine incluye en su famosa Leyenda Áurea. A todo esto habría que añadir otra aportación no menos importante:

incluir un número de cuadros y dibujos, casi doscientos (muchos de los cuales son diferentes versiones de las tentaciones de san Antonio por los diablos), suficiente como para que el lector pueda seguir sus comentarios a pie de imagen. Castelli, que posee un estilo vigoroso y delicado a un tiempo (más cercano a un Eugenio D’ors, de quien se declaraba seguidor, o a un Calderón de la Barca, de cuya intensa dramaturgia alegórica parece a veces tan cerca, que de las arideces académicas al uso), parece de principio a fin enamorado de su tema, casi poseído por él. El mal y lo diabólico no tienen fuerza para quien sabe mirarlos sin quedar aterrorizado por ellos y sin sucumbir a su inacabable batería de preguntas sin respuesta (excitar nuestra curiosidad y dirigirla hacia callejones sin salida es una de las estratagemas preferidas por el diablo),

pero para que no vuelvan a esconderse hay que atarles en corto, tenerles cerca, controlarles desde dentro de uno mismo. Un acto arriesgado pero imprescindible en un mundo y una época que ha sacrificado parte de sus mejores frutos al mal. Y del que, por parafrasear al autor de este libro imprescindible, sólo puede salir uno indemne si le ayudan la Gracia y el estudio.

 

LA COMPAÑÍA DE LOS ARTISTAS

IÑAKI ESTEBAN

Mi historia de amor con el arte moderno
Katherine Kuh
Ediciones Turner
Precio: 24 €
352 páginas


LAS MEMORIAS PERSONALES DE UNA DE LAS GRANDES GALERISTAS DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO


Katherine Kuh contrajo la polio de niña y arrastró las secuelas de la enfermedad, pero su voluntad de vivir las redujo a una anécdota menor. Vivió, amó, escribió y fue una de las grandes especialistas en arte hasta su muerte en 1994, a los noventa años. Fue amiga muy cercana de Mies van der Rohe, de Fernand Léger y de Mark Rothko, organizó exposiciones de la obra de Van Gogh y abrió en Chicago una galería en la

que expuso, sin demasiado éxito, a Léger, Miró, Klee y Albers, entre otros muchos. Corría el año 1935 y los tiempos no eran fáciles para nadie, menos para los artistas europeos, que ya se olían el desastre. Reinaban la penuria, la ignorancia y las grandes oportunidades, y así se podían encontrar kandinskis en tiendas de muebles de segunda o tercera mano, como de hecho encontró Kuh.

Algunos creadores de aquellos no olvidaron a aquella mujer que lo hacía todo en su negocio, desde montar las exposiciones hasta poner las invitaciones en los sobres y llevarlas a Correos. En este libro apasionado y personal, Kuh recoge magistralmente el retrato de un Rothko obsesionado por su posteridad y da unas pistas imprescindibles sobre cómo él entendió sus emocionales campos de color. También resulta esclarecedor el capítulo sobre el arquitecto Mies van der Rohe, al que su compañero en la Bauhaus Walter Gropius le dijo en una ocasión, en la

que Kuh estaba presente: “Tanto trabajo, ¿y qué hemos conseguido al final? ¿Una ventana panorámica?”. A quien le interese mínimamente el arte, no debería perderse este libro.