EDITORIAL

LECTURAS PARA CRECER

En España el libro infantil y juvenil se encuentra en una situación de estable madurez, definida por la especialización editorial del sector, por la voluntad de innovación que se traduce en el lanzamiento de nuevas colecciones cada año y que abarcan una diversidad de géneros que van desde la ciencia ficción y los temas policíacos al realismo, las aventuras y la historia, por la vigencia que siguen teniendo los clásicos, por la aparición de ilustradores y autores de gran calidad como Jordi Sierra i Fabra, reciente Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, por el mantenimiento de unos precios más asequibles y por la preocupación de los padres a la hora de acercar cada vez más la lectura a sus hijos. Estas claves han contribuido a que, según los datos del Anuario del Libro Infantil y Juvenil 2007, se superasen los 55 millones de ejemplares producidos en 2006 y a que de los 70 mil títulos editados, doce mil fuesen para lectores infantiles y juveniles.

Un panorama halagüeño que tiene su talón de Aquiles en la etapa de la adolescencia, donde los índices del hábito lector padecen un bajón porque la lectura se interpreta como una prolongación de las obligaciones escolares y debido también a la preferencia por otros hábitos de ocio. Estos problemas son los que deberían afrontar los profesores con una metodología eficaz para inculcar a los jóvenes que la lectura es necesaria para crecer. Para conseguirlo hay que educar en el placer esforzado de la lectura y buscar nuevos alicientes y fórmulas. Emili Teixidor propone en su artículo la creación de espacios libres educativos que inciten a la lectura y la utilización del teatro como un buen instrumento que convierta el libro en una obra dialogada para la escena. En cualquier caso también es importante, como señala Lorenzo Silva, que al escribir literatura infantil y juvenil no se rebaje la ambición que mueve a los autores cuando lo hacen para adultos.