FIRMA INVITADA
JOSEPH CAMPBELL EN LOS INFIERNOS
El humanista Campbell considera que Finnegans Wake es la culminación de la trayectoria de Joyce
EDUARDO LAGO
El pasado 16 de junio, Bloomsday, viajé a Dublín a fin de tomar parte en una lectura del Ulises organizada por el James Joyce Center. En la librería del centro, me tropecé con un libro extrañamente titulado que llevaba años buscando: El esqueleto de Finnegans Wake, de Joseph Campbell. Campbell, conocido por sus trabajos de mitología comparada, escribió dos libros sobre Joyce. El primero es un estudio de conjunto de la obra del irlandés. El segundo es un análisis en profundidad de Finnegans Wake, texto extraordinariamente difícil, a cuya composición dedicó Joyce los últimos diecisiete años de su vida. En el prólogo, Campbell cuenta que el origen de su fascinación por la enigmática obra de Joyce se remonta a cuando, con nueve años de edad, su padre lo llevó a Astor Books, la legendaria librería de Times Square, hoy desaparecida. El librero, que sabía de la pasión del niño por los libros, le regaló un ejemplar de la primera edición americana de Finnegans Wake. Como ideal de literatura infantil, es difícil pensar en un título menos apropiado. Tampoco es previsible suponer que el librero tuviera en mente lograr aquel efecto, pero lo cierto es que Finnegans Wake se convirtió en una obsesión que acompañaría al autor del Héroe de las mil máscaras hasta el final de sus días.
Lo que más me llamó la atención del Esqueleto la primera vez que lo tuve en mis manos fue la naturalidad con la que Campbell se refería a Finnegans Wake como una obra maestra. Lo habitual era poner en cuestión su valor literario. Salvo contadas excepciones (Thornton Wilder, Edmund Wilson y pocos más), cuando la obra vio la luz en 1939 la reacción fue de consternación o de franca repulsa. Gente que había apoyado incondicionalmente a Joyce durante la gestación del Ulises, como Harriet Weaver y Sylvia Beach, confesaron su perplejidad. Ni siquiera Ezra Pound, defensor acérrimo de Joyce, supo ver su valor literario. Borges le dedicó un comentario desdeñoso.
El tiempo ha ido tamizando la valoración de Finnegans Wake, pero es poco lo que se ha podido hacer por paliar las enormes dificultades que presenta su lectura. La voluminosa bibliografía crítica generada a lo largo de seis décadas se caracteriza por su opacidad. En este sentido, el libro de Campbell es ejemplar: Sin exigir ningún adiestramiento especializado por parte del lector, consigue arrojar luz sobre el sinfín de entresijos, trampas y recovecos del texto. El mérito es mayor si pensamos que el Esqueleto fue el primer estudio de conjunto jamás escrito sobre Finnegans Wake.
Tal vez debido a lo orgánico de su relación con la obra, Campbell considera que Finnegans Wake es la culminación de la trayectoria de Joyce, la clave de toda su poética. En cuanto a su dificultad, Campbell juzga que se trata de un rasgo inherente a la magnitud de la propuesta artística que plantea Joyce. El esfuerzo le hacer recordar una expresiva cita de Nietzsche: “Si a mí me costó sangre escribirlo, al lector le ha de costar sangre entenderlo”.
Es un lujo impagable que un humanista con la profundidad de visión de Campbell se prestara a hacer de guía en el tránsito por las tinieblas de Finnegans Wake. Su trabajo consigue hacer patente la grandeza del empeño joyciano. A modo de conclusión, Campbell afirma que Finnegans Wake es espejo y resumen de la condición humana en la era caótica (Joyce se adhiere a la visión de la historia de Giambattista Vico) que nos ha tocado vivir. Es una manera de afirmar el valor de la literatura a la hora de enfrentarnos a nosotrosmismos y a la historia. Suficiente. Las buenas novelas existen para eso.



