JOSÉ LUIS FERRIS

“En la poesía de Carmen Conde es difícil interpretar dónde está la frontera entre la amistad y el amor”

Entrevista de Arrate Sanmartín

José Luis Ferris es autor de las novelas Bajarás al reino de la tierra y El amor y la nada. El escritor alicantino también ha realizado antologías de la poesía de Federico García Lorca y de Miguel Hernández, del que también escribió la biografía Miguel Henández, pasiones, cárcel y muerte de un poeta. En su último libro Carmen Conde. Vida, pasión y verso de una escritora olvidada, desentraña la experiencia vital de la primera mujer que ingresó en la Real Academia Española y que está considerada una de las grandes poetas de la generación del 27.


José Luis Ferris no se estrena en esta tarea de indagar las obras de otros poetas ni en vidas ajenas. Primero fue Miguel Hernández, después Maruja Mallo, la transgresora de la generación del 27, y ahora Carmen Conde. Una figura clave de la literatura y cuya biografía estaba aún por hacer.

Sí. Fue el desconocimiento. Parece una paradoja, porque yo la conocí personalmente en 1982, y la poca obra literaria suya que había leído no me despertó especial interés. Hace un par de años, a raíz de la invitación que recibí del Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver de Cartagena para visitar el archivo que guarda su legado, me di cuenta de que era muy difícil conocer su obra porque apenas tuvo difusión y entendí que era realmente un tesoro por descubrir. Sobre todo la poesía que Carmen cultivó en los años 40. También me llamó mucho la atención que poetas como Dámaso Alonso y críticos e investigadores posteriores como Víctor García de la Concha, resaltaran su papel en la posguerra española como una de las grandes voces del momento. Así que me puse a leer la poesía de ese periodo y me quedé fascinado no sólo por el enorme nivel de su lírica sino porque me parecía increíble que, en los años cuarenta, una voz femenina fuera capaz de escribir lo que ella escribió en ese momento, de una audacia y una valentía tremenda.

¿No eran momentos en los que se permitiera dar rienda suelta a las pasiones y mucho menos al erotismo ?

No sé como pasó la censura en su momento, porque era una poesía de una sensualidad y de un erotismo clarísimo. Y ahí descubrí realmente a Carmen Conde y me pareció muy injusto, no sólo que la obra no estuviera al alcance de los lectores, que por suerte este año del centenario se reeditará en un solo volumen, sino porque además, su vida era igualmente fascinante. Poco tenía que ver con la imagen que todos conocíamos, incluso las personas que vivían cerca de ella.

Señala en el libro que todo estaba escrito en las entrañas de los poemas de Carmen Conde y en la complejidad de su prosa, pero que nos faltaban las claves para desentrañar su literatura.

Siempre he intentado ver a todos los personajes que me ha tocado biografiardesde distintos ángulos, para que sea el lector quien se haga la idea final. Con Carmen me ha pasado exactamente lo mismo. Además la opinión del biógrafo está en la selección. Yo le he dado protagonismo a la infancia, que me parece fundamental, a la juventud y a la época de la República. Pero por ejemplo a mí no me interesa Carmen Conde más allá de los años 60, quizá porque empieza a repetirse. Le he dado protagonismo a su poesía porque me parece que destaca muy por encima de su obra en prosa. Me interesa la Carmen poeta, o poetisa, como ella defendía a muerte cada vez que decía que había que llamar poetisas a las mujeres que escriben poesía.

En esa poesía apasionada tuvieron mucho que ver dos mujeres: Ernestina de Champourcín, y Amanda Junquera. ¿Las relaciones afectivas que entablaron dejaron honda huella en sus versos?

Fue un factor decisivo en la vida de Carmen Conde, sobre todo cuando conoce a Ernestina de Champourcín a finales del 27. Primero a través de las cartas y dos años más tarde físicamente, durante el primer viaje de Carmen a Madrid en el que visitará a Juan Ramón Jiménez. Ernestina es la que la inicia en el despertar a la vida en muchos sentidos. Carmen era una muchacha de provincias que no estaba contaminada por nada, ni por la audacia ni por la vida social, y Ernestina en cambio era ya una gran experta, en muchos aspectos, de ese mundo. A través de la correspondencia vemos que hay una intimidad creciente hasta el punto de que a más de un lector le puede asombrar o escandalizar los términos en los que se hablan dos jóvenes de aquella época y en la que a veces es difícil retratar dónde está la frontera entre la amistad y el amor.

La escritora cartagenera había tenido una larga lista de novios, casi desde niña ¿sin embargo, otra mujer determinante en su vida fue Amanda Junquera?

Hay un antes y un después de conocer a Amanda Junquera. De hecho fueron 50 años de unión, sin los cuales no se puede explicar la obra literaria de Carmen Conde. Una obra ya auténticamente sentida, profunda, de una calidad, repercusión y calidez que hasta entonces no se había visto.

También Juan Ramón Jiménez fue crucial en su vida.

A Juan Ramón lo descubrió a través de las páginas de Platero y yo, en 1927. Hasta entonces Carmen era una joven de provincias. Se había educado con la típica literatura frívola de la época y leía mucha novelita de Armando Palacio Valdés y de los autores de moda. Pero ella quería ser novelista porque eso le daría un nivel social que deseaba alcanzar a través de la literatura y Juan Ramón Jiménez fue el autor que marcó las primeras y decisivas obras que escribió en prosa poética.

¿La relación con Vicente Aleixandre, afectiva y físicamente, se debió a que eran vecinos en la calle Velintonia en Madrid?

Fue al acabar la guerra civil cuando se instala en Madrid, en la misma casa que Vicente Aleixandre, con el matrimonio que formaban Amanda Junquera y Cayetano Alcázar. Aleixandre no sólo será un poeta que también la deslumbra, sino que además se convertirá en su confidente durante muchísimos años.

Dámaso Alonso también resultó fundamental en su carrera.

Sí, la figura de Dámaso, a quien conoce durante la guerra civil en la única universidad que funcionaba en España, la de Valencia y donde Carmen estudiaba con Amanda Junquera, se convierte también en un autor de culto y en una persona que le va a ayudar mucho en su momento. Fue él quien reconoció públicamente la valía y el gran nivel de la obra de Carmen Conde.

“Me fascinó su poesía y me pareció increíble que una voz femenina fuera capaz de escribir lo que escribió en ese momento, de una audacia y valentía tremendas”

LA PASIÓN TRANSGRESORA DE UNA POETISA

A.S.

Carmen Conde vino al mundo el 15 de agosto de 1907 en la ciudad de Cartagena, en la que pasó su niñez: fue su paraíso primero. Por problemas económicos, su familia se traslada a Melilla, otra estancia importante en su formación que familiarizó a la poetisa con la lectura, y Murcia y Madrid, ciudades en las que conoció a los poetas y escritores que marcaron su trayectoria vital y literaria, como recoge José Luis Ferris en este libro que coincide con el centenario del nacimiento de esta escritora que fue la primera mujer en ocupar un sillón en la Real Academia Española. También la obra es un amplio recorrido por casi un siglo de vida y refleja que la vida de esta intelectual republicana, que vivió en primera persona muchos de los acontecimientos más importantes del siglo XX, no sólo se alimentó de literatura. La intrahistoria del siglo pasado se nos manifiesta en este volumen a través de su correspondencia, a veces fogosa, de sus amores, de sus inquietudes, amigos, viajes, lecturas, refugios y del proceso de creación de poemarios como Ansia de la gracia y Mujer sin Edén. Es la aventura vital, en suma, de una mujer encubierta por los convencionalismos de una época que no le impidió disfrutar, como atestigua la cita que abre el libro de Dámaso Alonso: "Nunca una palabra condensa el sentido total de una poesía, pero si quisiéramos definir la de Carmen Conde pasión sería lo primero que nos vendría a la boca”.