La cibercultura en los blogs
¿Un nuevo género o un soporte capaz de cambiar la literatura?
Internet está favoreciendo una nueva percepción de la literatura
Igual que sucede con los dos fondos de un campo de fútbol donde dos aficiones rivales se enfrascan en cánticos de apoyo a su equipo con el mismo soniquete y cambiando sólo y de manera leve la letra, ocurre cuando se habla de la aportación de Internet al mundo de la literatura y más concretamente de su plasmación más práctica: los blogs. En un fondo, todos aquellos que hablan de revolución extraordinaria, de democratización de la literatura y de la transformación de los géneros. En el fondo opuesto, quienes defienden que el fenómeno sólo supone un cambio en el formato que amplía las posibilidades de la información, pero que la creación literaria es otra cosa muy distinta. Una división práctica que llevaría a citar aquellos blogs que se dedican a la crítica literaria, los de los escritores y los meramente informativos. Los primeros permiten criticar al crítico y estar en contacto con la opinión de un sector de la crítica alternativa que no está presente en los medios institucionalizados. Cierto es que en muchas ocasiones esa crítica simplemente es un disfraz que oculta una opinión insustancial, lo mismo que en otras se trata de debates supuestamente “metaliterarios” y cercanos a la denominación de el grado cero de la literatura, según califica Ivan Tubau este fenómeno. Vicente Luis Mora (Circular, Plurabelle), cuyo blog es un ejemplo en este sentido, específica que “se trata de un borrador global e interactivo que te permite responderte a ti mismo, a los comentarios de los lectores y de otros escritores o incorporarle al texto hechos que acontecen en el tiempo real”. La afirmación de Mora los convierte así en una aportación válida a la literatura, confiriéndoles interés a las potencialidades que ofrece esta especialización del blog. La segunda de las opciones es la de los escritores que permiten una doble función. Por un lado, son verdaderos ejemplos de escritura diarística, hasta el punto de que Antón Castro (Golpes de mar, Destino) define su blog como “el making-off de mi vida y del proceso creativo. Me sirve para ver mi propia evolución e incluso puedo inventarme otra vida de escritor”. Otra versión es la que hace referencia a un espacio en el que puedan publicar los malos escritores o la que representa, para Ricard Ruiz, un contenedor de cualquier clase de información y de opiniones que facilita además el juego de los nicks (el seudónimo con el que se escribir en los foros de internet ) como si fuesen máscaras. En cualquier caso, los blogs de Vicente Luis Mora y el de Care Santos (La tormenta en un vaso) pretenden recuperar el concepto de tertulia literaria, perdido en los últimos años y tan útil para la reflexión activa, y dar a conocer a los nuevos escritores que no son reseñados en los suplementos. ¿Los blogs son un nuevo soporte, según defiende Milo Krmpotic, o estamos asistiendo a la creación de un nuevo género, por el que aboga Vicente Luis Mora? Al margen de ensayos como las blogonovelas, no necesariamente novedosas, o las audionovelas, formas que exigen una complejidad tecnológica, existe un aspecto de interés capital: el factor tiempo es real, lo último que se escribe en un blog es lo primero que aparece. Quizá ese cambio de percepción, que es avalado por muchos de los escritores, es la vía por la que se pueden alumbrar los cambios más evidentes en la literatura atribuibles a la aparición de los blogs. Algo que demuestra, por otra parte, que la información es básica en la sociedad actual y que la literatura hace bien en tenerlo en cuenta. Lo que no se ve, parece que no existe. Los blogs informativos sirven de manera honesta para fortalecer el espacio de intercambio que, desde el ágora romana hasta ahora, no ha dejado de evolucionar. En cualquier caso, como dice Milo Krmpotic “un género es todo lo que quepa en la cabeza del autor”. Por el momento, la persona que dé sentido a todo esto aún está por llegar, aunque como dice la frase de apertura de www.blogotera.com “una generación se leerá en boceto antes de la obra”.



