EDITORIAL

UN GÉNERO POPULAR

El término best seller se acuñó en Estados Unidos, durante la década de los sesenta, para dinamizar el mercado con un producto literario apoyado en un argumento que enganchase al mayor número posible de lectores y en una buena campaña de marketing. Estos dos factores, junto con la recomendación boca-oreja, hicieron posible los éxitos de El retorno de los brujos, Papillon, El nombre de la rosa o Caballo de Troya. Mucho antes de la aparición de la imprenta y de las estrategias de mercado, hubo libros escritos para que fuesen ampliamente conocidos como sucedió con La Odisea, El Corán, El Quijote o La Biblia, traducida a 2.426 idiomas y que todavía hoy sigue vendiendo 20 millones de ejemplares al año. Lo mismo podría decirse de El gran Gatsby de Scott Fitzgerald, de El guardián en el centeno de Salinger o de El Principito de Saint-Exupéry, que continúan suscitando el interés de los lectores. Igualmente hay que hacer referencia a los éxitos más cercanos de Paulo Coelho, Antonio Gala, Arturo Pérez Reverte o Ruiz Zafón, entre otros autores que representan una diferenciada variedad de estilos y cuyos nombres se han convertido para las editoriales en una marca registrada y en una garantía de ventas. Todos estos ejemplos nos llevan a preguntarnos entonces ¿qué es realmente un best seller?, ¿un género, un libro o un autor?

Al margen de la respuesta y de la evidencia de que hay novelas sin exelencias literarias, parece innegable que la fórmula del éxito consiste en la unión entre la calidad y la eficacia. Las dos cualidades que los lectores y los críticos les exigen a cualquier libro y que, en el caso de los superventas, demuestran que no se trata de un producto basura destinado a quiénes no leen literatura, según afirman sus detractores, sino de un fenómeno que no deja de crecer en el mercado donde también aumenta el número de autores españoles que triunfan dentro y fuera de las fronteras nacionales. Esta realidad avala la buena salud de un género con el que muchos lectores se inician en la lectura y amplían sus conocimientos. Pero sobre todo, el best seller representa la democratización del lector y también la de la propia literatura.