EDITORIAL

DAGUERROTIPO POÉTICO

El origen de la Generación del 27 es una fotografía escénica que inmortalizó en un solo flash tres conceptos fundamentales para la poesía contemporánea. El reconocimiento de unos jóvenes poetas a la valiosa aportación del Siglo deOro, simbolizado en la figura de Góngora. La plasmación del sentimiento de amistad, basada en las afinidades estéticas y en una actitud de rebeldemodernidad frente a las normas sociales decimonónicas, por encima de los recelos habituales entre poetas. Finalmente la imagen de un movimiento poético que uniría lo intelectual y lo sentimental, lo popular y las vanguardias, pero que sobre todo definiría una manera diferente de representar la realidad. Un nuevo concepto del hecho poético que explicó muy bien Antonio Machado cuando dijo que “es imposible que exista una nueva poesía si ésta no expresa una nueva moral”.

La huella de aquella fotografía del Homenaje a Góngora, celebrado el 16 y 17 de diciembre en Sevilla y del que ahora se cumplen ochenta años, fue un referente para la posterior Generación del 50, a la que pertenecen excelentes poetas como Cabellero Bonald y Ángel González, pero también se ha convertido con el paso del tiempo en una postal iconográfica de la que es posible revelar el envés de sus secretos, sin restarle valor a lo que significó para la literatura el espontáneo nacimiento de aquel grupo de perenne juventud estilística y vital. Una revisión, contenida en este número, que conlleva el recuerdo de las voces femeninas y las pintoras que formaron parte de la “revolución” estética y social de aquel grupo al que pertenecieron Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, MarujaMallo o Remedios Varo, entre otras creadoras. También es necesario orlar, entre los rostros de aquel célebre daguerrotipo poético, la figura de Vicente Aleixandre, a quién se le concedió el PremioNobel por la profunda unidad de su obra, fundamentada en la integración del yo poético en la realidad. Todos y cada uno de estos artistas contribuyeron a innovar la mirada y el lenguaje, a hacer de la creación una aventura hacia el conocimiento y una pasión que transmitieron a las posteriores generaciones, a través de las palabras de García Lorca“la poesía no quiere adeptos, quiere amantes”.