NARRATIVA

Altaf Tyrewala, Francisco Umbral, Cristina Peri Rossi, Nativel Preciado, Mauricio Wiesenthal, Julian Barnes, Kjartan Fløgstad

 

LECTURAS NARRATIVA

 

CARRERA DE PERDEDORES

JESÚS AGUADO

LOS PROTAGONISTAS DE ESTA NOVELA NATURALISTA SON BOMBAY Y UNOS PERDEDORES QUE SE PASAN EL TESTIGO DE LA HISTORIA

Como sabemos gracias a libros como el reciente Ciudad total. Bombay perdida y encontrada, de Suketu Mehta, y al igual que sucede con todas las megalópolis, Bombay, que desde hace unos años se denomina Mumbai, es un lugar a un tiempo inhóspito y fascinante. Realidad espinosa, símbolo de lo peor y lo mejor de la naturaleza humana, por sus laberintos hormiguea una actividad incesante que no puede dejar indiferente a nadie que se sumerja en ella. El mutilado explotado por una mafia y el santo que iluminará a millones de personas mendigan codo con codo, la estrella de bollywood y el asesino se paran a mirar el mismo escaparate de gafas de sol, el hindú y el musulmán que se persiguen con hachas un día al siguiente beben té juntos en un puesto callejero. Maraña de vidas que tejen y destejen millones de novelas por hora. Por eso es tan fácil y tan difícil usar una ciudad como esta para hacer una buena novela: es fácil porque basta con apostarse unas horas en una esquina e hilvanar un argumento con lo que uno ve y escucha; es difícil porque eso mismo, hilvanar un argumento, es una traición a la complejidad y al caos, al sin sentido y al azar, a las infinitas líneas de fuga que disuelven los argumentos en grumos y los grumos en polvo y el polvo en una pregunta al viento. Intentar narrar esto, la inverosimilitud cotidiana de tantas asociaciones, sin detener su flujo, sin pararse a pespuntear los descosidos, sin pretender cerrar las historias, es lo que hace Altaf Tyrewala en este libro magistral. Ningún dios a la vista no es tanto una novela, aunque lo sea, como un rizoma (su centro está en todas partes y en ninguna) y una carrera de relevos: en cada capítulo un personaje le pasa el testigo de la historia a otro personaje, a alguien nombrado en ese capítulo y que en el siguiente, a su vez, le dará el testigo a otro y así sucesivamente hasta un punto y final (exigido por el objeto libro pero no por la vida que éste intenta reflejar) que podría haber sido un punto y seguido, un mero descanso del tiempo en su despliegue infinito, y que quizás lo sea. Aunque, a primera vista, más parezcan cuentos entrelazados, a medida que uno avanza en la lectura se da cuenta de que lo importante no son los personajes y sus peripecias, la mayoría memorables, sino la misma Bombay, su ritmo endiablado, su respiración entrecortada, su pulso denso. Con un resultado paradójico y espectacular: una técnica vanguardista  (con Antología de Spoon River, de Edgar Lee Master, y Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino, como antecedentes claros) al servicio de una intención realista, casi naturalista. Ningún dios a la vista es, en efecto, una carrera, pero no entre personas sino de éstas contra una ciudad abandonada, como sugiere el título, por los dioses: en Bombay las vidas humanas se miden con la voracidad de las calles, que las va deglutiendo según las va atrapando en sus incansables mandíbulas de acero. Una carrera de perdedores (el abortista al que persigue el coro de los fetos que ha contribuido a malograr, el converso al que los disturbios religiosos expulsan de su aldea, el chabolista, el cabo de policía, el millonario, el desaparecido, el mimado, el profesor de poesía urdu, el terrorista...) que se pasan el testigo de la historia, de lo narrado, a ver si, como en el juego de las sillas, tienen suerte de que el que se quede sin asiento, el eliminado, sea otro, no él.

Ningún dios a la vista
Altaf Tyrewala
Siruela. 16,90 euros. 181 páginas

 

MEMORIA PRIVILEGIADA

SALVADOR GUTIÉRREZ SOLÍS

UMBRAL RECURRE A SUS TEMAS PROPIOS,  PORQUE QUIZÁ SU VIDA ES LITERATURA Y ÉL NO DEJA DE SER SU PERSONAJE LITERARIO PRINCIPAL

Nevado el cráneo, elegante a su manera, sincero y visionario, sensual y gamberro, el escritor bucea en los recuerdos de su siglo íntimo, oscilante y huracanado. Podría entenderse toda la extensa trayectoria literaria de Francisco Umbral como una imponente colección memorística de su propia vida. Desde sus inicios, Umbral, más que contar historias, nos ha contado su historia, o su forma de ver la Historia. Testigo excepcional, águila enla cima, loha contemplado todo desde la altura, alzando su vuelo cuando ha intuido un color llamativo, una forma atractiva o una voz digna de ser escuchada –y reproducida-. En Amado Siglo XX nos ofrece Umbral un travelling de este vuelo vital, un vuelo en el que recupera las frías calles de Valladolid, la alargada sombra de sus adorados periodistas, las penumbras de los ministerios franquistas, las miserias de los escritores de provincias en la capital, un Martini a media mañana o el esplendor marmóreo de palacio. Umbral recurre a sus temas propios, porque quizá es protagonista de una gran historia, o porque quizá su vida es Literatura y él no deja de ser su personaje –literario- principal. Es Umbral un hijo de las Vanguardias, en su escritura recae una enorme herencia que, lejos de emplear como si se tratase de una cómoda pensión vitalicia, invierte en una voz inimitable, irrepetible y crepuscular.

Es Umbral un hijo de las Vanguardias, me repito, tal vez el hijo más agraciado, más dotado, más ingenioso, pero, de igualmanera, también es el hijo más rebelde, más irreverente, más canalla, incluso. En realidad, Umbral es unanueva

Vanguardia en símismo, y la sitúa en un punto muy complicado de localizar, entre Pasionaria y Loewe, entre las tardes en el Café Gijón y las delirantes noches del Madrid de Tierno Galván, entre el carajillo y el gin tonic, entre Unamuno y Marichalar, entre Sartre y Cuqui Fierro. Umbral mantiene una dura y permanente pugna con las palabras, las estira, las golpea, las ordena de otro modo, las pluriemplea en nuevos significados. El lenguaje no es para Umbral un elemento inerte, un puñado de objetos que colocar estratégicamente en el decorado de un texto, es un ente vivo al que se abraza o maltrata, al que ama y detesta al mismo tiempo.

Nos habla Umbral en Amado Siglo XX de la enfermedad, como ya hizo en Mortal y Rosa– una de las obras mayores de la Literatura en español del pasado y amado siglo XX- , pero desde la enfermedad misma. Habla de la enfermedad desde el lado de quien la ha sentido, arrolladora y punzante, corretear por sus venas, indeseada amante de labios amargos. Una sinceridad que desparrama sobre todo el texto: en la elección de las circunstancias y sus personajes, en las definiciones que vierte de estos, en el reconocimiento de los errores yde las fobias, enlos rechazos y en los abrazos. Esta manifiesta sinceridad no esconde un ajuste de cuentas , tampoco es una carta de despedida, es la interpretación literaria del personaje literario que se acomoda bajo la bufanda y las gafas de concha.

El hijo de Greta Garbo, el pezón blanquecino de la diosa Cibeles, deslumbrante y certero, poético y trasgresor, delantero centro de las Vanguardias, el escritor que escribe contra sí mismo –y para dicha de sus lectores-, derrama sobre Amado Siglo XX la pulsión de una vida literaria y literaturizada, el latido de un corazón con sonido de teclado, la privilegiada –y certera-memoria de un actor principal de la comedieta arrabalera y urgente de un tiempo que se nos fue.

Amado siglo XX
Francisco Umbral
Planeta. 21 euros. 250 páginas

 

UNA PEQUEÑA INCISIÓN EN ELTIEMPO

JAVIER GOÑI

CRISTINA PERI ROSSI ESCRIBE UN PRÓLOGO QUE HABLA, COMO EN SUS RELATOS, DE DESARRAIGOS, DE VIAJES, DE AMORES FUGACES YDE LAS PEQUEÑAS INCISIONES EN EL TIEMPO

Qué placer ver cómo le caben, al lector, en sus manos, estos ochenta y pocos cuentos, estas setecientaspáginas. Al lectorno se le caen al suelo ninguno, a Cristina Peri Rossi, que vino a España en 1972 a quedarse, desde su Montevideo natal, porque los milicos de su país empezaban a leer algunos de sus relatos (véase el asterisco que cuelga, como medalla militar, de los bajos de la página de inicio de uno de sus relatos que yo prefiero, y que da nombre a uno de sus libros de narrativa cortamás conocidos, La rebelión de los niños), sí; a Cristina Peri Rossi sí se le han traspapelado unos pocos relatos que aparecían en sus otros libros, El museo de los esfuerzos inútiles –excelente también esta historia queda título- y en Una pasión prohibida. Por qué han quedado, no más allá de media docena de ellos, fuera ahora, en esta estupenda recolección es algo que ignoro; la autora sabrá. Este lector, curioso, los ha ido a buscar a su biblioteca, a ese panteón no –cuidado- de esfuerzos inútiles, pero sí cementerio civil, tumbas –onettianas- sin nombre, donde se amarillean esos viejos tomos, leídos y, algunos, subrayados. Decía Juan Ramón que no se leía igual un mismo libro en dos ediciones diferentes: pues bien, qué diferencia esta excelente edición de Lumen respecto a esos volúmenes que he descombrado de mi biblioteca. ¿Amarillean las hojas, planean papelillos sueltos al escarbar en la biblioteca o es, sin más, el Tiempo, truhán, señor? A Cristina Peri Rossi, también poeta, novelista, ensayista, uno le había leído en sumomentomucho, precisamente más los relatos, las colecciones citadas, libros publicados por Seix-Barral en los años ochenta. Pero hacía tiempo que no volvía a leerla. Así que vuelvo al principio. Qué placer, sí, encontrarme reunidos todos (o casi) los relatos Peri Rossi; y no he necesitado (re)leerlos todos (algunos no conocía, otros son inéditos) para disfrutar con ellos. Para volver a sentir ese aroma de la buena literatura latinoamericana, para darme cuenta de que Peri Rossi es uno de los grandes escritores de relatos cortos de aquel continente, donde hay tanto que elegir. La propia Cristina Peri Rossi escribe un prólogo para esta ocasión que yo he leído como si fuera, él mismo, un relato, un relato-prólogo que habla, como en sus relatos, de desarraigos, de viajes, de amores fugaces, contrariados, habla de las pequeñas incisiones en el tiempo. Del tiempo, ese tema constante, de su paso, de su desperdicio, de la imposibilidad de hacerle frente, ese tema tan recurrente en la obra corta de la escritora hispano uruguaya.

Leyéndola me he acordado de Benedetti y de Onetti, y sobre todo de Cortázar –te queremos tanto Julio, y Cristina la primera: le dedicó ella no hacemucho un intenso retrato biográfico-; pero también, en ocasiones, de Felisberto Hernández, ese gran y extraño uruguayo conservado en admiración de unos puñados de lectores de una y otra orilla. Y a uno le gusta, como a ella, La ciudad de Luzbel, esa memoria montevideana que viaja con ella, y me gusta mucho Lovelys (donde ya asoman los milicos; imperecedero el célebre poema de Brecht…), y El Museo de los Esfuerzos Inútiles, y tantos otros, tantos. Hermoso volumen éste, de ésos que todavía permiten continuar leyéndolo sin prisas una vez que uno ha dado ya a “enviar”  el e-m con estas líneas, que son sólo una nota, un saluda para CPR, y su espléndida narrativa corta.

Cuentos reunidos
Cristina Peri Rossi
Lumen. 24,90 euros. 699 páginas

 

QUERIDÍSIMA MEMORIA

PEDRO M.DOMENE

UNA NOVELA DE CONTENIDO IDEOLÓGICO, QUE DESVELA UNA HERMOSA HISTORIA DE AMOR Y QUE OFRECE AL LECTOR UNA SOLUCIÓN TAN PERSONAL COMO POLÍTICA

El mundo de los sentimientos, una visión laberíntica de los mismos y la fuerza que otorga el amor, tras una auténtica entrega para justificar toda una vida, están presentes en Camino de hierro, la última novela de Nativel Preciado, periodista y narradora, finalista del Planeta con El egoísta (1999) y ganadora del Primavera de este año, calificada por el jurado de «viaje físico, sentimental ymoral» que habla sobre el valor de la intimidad, la libertad o lasmúltiples facetasdel amor.

Se escribe para huir de una realidad, afirma la narradora al comienzo de su relato, para vislumbrar el final de un caminode hierro que supone recuperar lamemoria. Paula, la protagonista, iniciará un doloroso viaje, un triple recorrido personal que la llevará, en una primera reivindicación, a la búsqueda del pasado y a un reencuentro familiar. De algunamanera, la literatura como la vida, la ayudan tanto a olvidar como a comprender, pero paralelamente vive con la esperanza de recuperar el amor de Lucas, elmarido ausente sinmotivo alguno y, habitual en la prosa de Nativel Preciado, el más importante de los tres recorridos, esa experiencia de búsqueda personal para, finalizada la narración, reivindicar su propia autoestima. La protagonista, inducida por una nota de su desaparecido marido, viajará a León, con el encargo de reconstruir la historia del abuelo Román, detenido por las tropas franquistas y fusilado en1936. Una carta de despedida a su familia será la pista a seguir. Paula llegará hasta elmismo escenario del crimen para entrevistarse con su anciana tía Olvido, último eslabón vivo del ayer. La reconstrucción de ese pasado constituye la mayor parte del relato: documentos, recuerdos y precisiones recompondrán el álbum familiar. Paralelamente, la narradora, experimentará la sinrazón que conlleva la más absoluta soledad puesto que vive la melancólica situación de un abandono conyugal. Otros personajes, del pasado y del presente, irán surgiendo a lo largo de la historia orquestada en sucesivos y excelentes monólogos que agudizan ese sentimiento de melancolía de toda la narración para justificar, de alguna manera, la situación presente que vive Paula. Los dos últimos capítulos certifican esa continua referencia a una plenitud junto al esposo, cómplice ymaestro, con quien había soñado terminar su existencia. Podría tratarse de un canto a la feminidad, por esa capacidad ensayada de sobreponerse a la desgracia y de enfrentarse a la epistemológica visión de las cosas que recuerda a los relatos minuciosos y subjetivos de narradoras de la segunda mitad del pasado siglo, por la evocación de un ambiente y de una vida provincianas, el análisis íntimo de pocos personajes y un marco histórico, familiar que conlleva un análisis sociológico.

Las referencias autobiográficas en Camino de hierro se evidencian por un relato salpicado de versos, citas, títulos de películas, países y lugares donde gozar con el amante. Una novela costumbrista de contenido ideológico que informa sobre la contextura formal de una sociedad caduca, que desvela una hermosa historia de amor y de entrega que ofrece al lector una solución tan personal como política, además de conjugar toda una visión psicológica delmundo femenino, el mito cultural feminista y el valor de la mujer ambivalente, que deja a un lado la propia individuación por el melodrama de la existencia humana sin querer escribir una historia de mujer.

Camino de hierro
Nativel Preciado
Premio Primavera 2007
Espasa. 19,90 euros. 240 páginas

 

VOLVERÁN LAS OSCURAS

ALFREDO VALENZUELA


Tendríamos que empezar  esta reseña con varios signos de admiración, tendríamos que lanzar las campanas al vuelo, tendríamos que advertir que no exageramos por afirmar sin precauciones que estamos ante una gran obra, ante un libro fascinante, ante uno de los títulos del decenio, ante un hallazgo literario, ante una revelación…

No es raro que dos de los principales críticos de este país, al reseñar el anterior libro de Wiesenthal, Libro de réquiems, del que este El esnobismo de las golondrinas es una suerte de continuación, se dedicaran a certificar la existencia del autor como espíritu materializado en carne y hueso, con domicilio particular y otros datos con los que identificar a un mortal. Uno de los críticos convertía su reseña, a mitad de camino, en una entrevista con el autor. El otro confesaba haberle telefoneado para citarle en una plaza, donde sentados en un banco transcurrió la soleada tarde…

Es comprensible. Wiesenthal parece no existir. Además de fotógrafo, concertista de flauta, el más viajero de los escritores españoles --¡y eso que no faltan los escritores viajeros!--, especialista en vinos y autor de casi uncentenar de libros, ha dedicado tiempo y esfuerzos, y sospechamos que con generosidad, a pasar desapercibido en elmundo literario. Es notorio que carece de eso que se llama agente literario, puesto que de disfrutar de sus servicios le habría impedido que este libro sumara casi mil doscientas páginas. El capítulo dedicado al Orient Express o el dedicado a Viena podrían haber sido libros independientes y haber generado más lustre y dividendos, además de presencia mediática. Pero toda  sa triquiñuela de la fábrica editorial no encaja con el ‘sprit’ de Wiesenthal, quizás el último de los esnobs. Su libro no es para unamesa denovedades, sino para una de esas bibliotecas que se transmiten de generación a generación. Puede que sea un hombre de otra época y escriba los libros que, para hacerse eternos, se escribían en otras épocas.

No es raro que sus memorias --¡aún inéditas!-- se titulen Llegar cuando las luces se apagan.  Lo que dice bastante de alguien nacido en 1943. Debería existir alguien con la suficiente influencia sobre el autor para convencerle de que publique, por favor, esas memorias. Y esto no es retórica del lamento, porque del Libro de réquiems, antecesor directo, complemento directo de El esnobismo de las golondrinas, hizo una docena de copias para repartirlas entre los amigos, hasta que uno de ellos, que Dios lo bendiga, lo convenció para que lo entregara a la imprenta.

Si hubiéramos de consignar con un solo género literario este libro, desde luego que no sería al de la novela que incomprensiblemente se avisa en su portada, sino al de las memorias. Si los réquiems se situaban, quizás, más próximos al ensayo, las golondrinas trazan su vuelo en la vivencia propia. Si en los réquiems hablaba de sí a través de los otros, en golondrinas habla de sí a través de las otras, las ciudades. Este libro es un recorrido sentimental, biográfico, literario, histórico y artístico por las ciudades, por Viena, Estambul, Marrakech, Brujas, Estocolmo, París, Londres, Dublín, Venecia, Sevilla, Barcelona y por esas ciudades nómadas del Orient Express o el Queen Elizabeth, a través de su memoria.

Dice Wiesenthal que la intensidad del sentimiento es tanta que, cuando escribe, lo hace con un pañuelo cerca, porque llora mucho. No olvidemos el pañuelo para leerle, para releerle, y abandonémonos al llanto, que de placer  también se llora.

El esnobismo de las golondrinas
Mauricio Wiesenthal
Edhasa. 36 euros. 1.152 páginas

 

BARNES & FRIENDS

JOSÉ MARÍA BERNÁLDEZ

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA DUALIDAD Y LOS ANTAGONISMOS:  EL BIEN Y EL MAL, EL CAMPO Y LA CIUDAD, RACISMO E INTEGRACIÓN, INGLATERRA Y EUROPA

En Arthur& George, Julian Barnes vuelve a la novela policíaca. En la Inglaterra post-victoriana, en un pequeño pueblo de la Inglaterra rural y profunda, alguien mataba a los mirlos, desollaba los conejos, mutilaba los caballos y las vacas. Y mandaba unos anónimos amenazantes. Todo ello creó un estado de terror, demiedo y de psicosis. El hijo del Vicario, un abogado llamado George Edalji, un parsi, es decir un hindú de una minoría muy concreta, es acusado de lo que conocemos como “la matanza de Great Wyrley”.  Acusado y condenado. Pasado el tiempo el afamado escritor Sir Arthur Conan Doyle se hace cargo de la revisión del caso y, en parte, consigue que en Inglaterra se creara el Tribunal de Apelaciones. Hasta aquí una historia que recuerdamucho al francés caso Dreyfuss y el Yo acuso de Émile Zola. Pero también la figura del falso culpable con tantísimos antecedentes culturales y reales. Sobre esa base, Barnes ha construido una novela, ha creado ficción y literatura, que es lo quenos interesa como lectores. En las tres partes en las que se divide la obra está bien delimitado el terreno: En la primera nos presenta a los dos personajes, tan opuestos, que dan título. Capítulos breves, trama bien construida, solvencia y solidez, interés creciente. La segunda parte es la descripción minuperiodismo y prosa procesal. Y la tercera es la intervención de Conan Doyle, páginas soberbias. Pero el texto es sobre todo una reflexiónsobre la dualidad y los antagonismos: el bien y el mal, el campo y la ciudad, racismo e integración, Inglaterra y Europa,  inocencia y culpabilidad. A Zola se le podría unir el nombre de Simenon y de Agatha Christie. Y siempre de Flaubert. Son algunos de sus amigos. Son nuestros amigos. Barnes & friends.

Arthur & George
Julian Barnes
Anagrama. 23 euros. 512 páginas

 

NUESTRA HISTORIA NORUEGOAMERICANA

PAUL VIEJO

KJARTAN FLØGSTAD ELABORA UNA TRAMA ENIGMÁTICA Y UNA VISIÓN MORDAZ DE LOS PARAÍSOS ARTIFICIALES QUE NUESTRO TIEMPO HA CONSTRUIDO

Son siempre curiosos los mecanismos que puedenllegar a serutilizados por un escritor para retratar sutiempo y susociedad sin caer en el parecido con un reportero, un cronista, un mercenario del periodismo. Y parece saber –o creer– Kjartan Fløgstad (Sauda, Noruega, 1944) que no basta ya –o no le basta– con hacer un libro como Cartas desde lejos de Josep Pla para que Escandinavia y la conducta de sus habitantes quede caracterizada, ymucho menos si lo que pretende es hablar de qué ocurre, cómo somos, en cuánto coincidimos tanto en Noruega como en los países latinoamericanos, en el este de Europa, aquí y en todas partes, a fin de cuentas. Así que recurre Fløgstad (de quien Lengua de Trapo ya nos había ofrecido la interesante El cuchillo en la garganta) a la invención de un José Andersen, chileno que cambia América por Noruega para buscar a su padre noruego que cambió Europa por Calama y del que no conoce apenas nada, casi menos que lo que sabe (y nos muestra de paso) sobre la literatura, la política, el idioma, e incluso el fútbol, del país en el que recaerá. Paraíso en la tierra es (además del manuscrito escrito en español por el protagonista, para rizar más el rizo) un viaje misterioso para no encontrar a un personaje oscuro a través de ciudades, libros y personajes de los que uno llega a con fundir nacionalidades y épocas. Kjartan Fløgstad asume que para hablar de una sola persona debemirar conojo crítico, que lo tiene, lo que sucede en el resto del mundo, y por eso escribe una novela para nada noruega, para nada latinoamericana. Y, sobre todo, que para nada habla de una sola persona. Una vuelta de tuerca, una trama enigmática y una visión mordaz de los paraísos artificiales, perdón, quise decir terrenales, que nuestro tiempoha construido, para que residamos enellos.

Paraíso en la tierra
Kjartan Fløgstad
Lengua de Trapo. 18,50 euros. 224 páginas