País Vasco: apuestas y cuidado de la cosecha local
Bilbao ha conseguido en los últimos años una participación de unas 55 casetas de media y una afluencia de unas 300.000 personas
IÑAKI ESTEBAN
El cambio climático no ha impedido que el éxito de la feria de Bilbao dependa de un elemento muy tradicional en la ciudad, el tiempo. Si llueve mucho, la gente se retrae, y si hace sol, el personal migra hacia la playa. A pesar de estos imponderables, la feria ha conseguido una participación de unas 55 casetas de media, una afluencia de unas 300.000 personas y un sobrado magnetismo para que los autores quieran estar aquí. Por lo general, el certamen se celebra entre la última semana demayo y la primera de junio, y obedece a una fórmula con tres ingredientes, la que ha conseguido implantar su director, Asier Muniategi: tirón popular de los escritores, apuestas de calidad y atención al libro vasco. Así, en 2006, y además del hueco reservado para los autores de Euskadi, se hizo la presentación nacional del libro de Julian Barnes La mesa limón y se realizó una exposición sobre los editores jóvenes, con la participación de editoriales como Melusina, Páginas de Espuma, El Funambulista y Los Libros del Asteroide, entre otras, muestra de que el futuro de la edición luce brillante.
La feria forma parte de una red de certámenes que, con la subvención del gobierno vasco, se extiende por 24 localidades de la comunidad autónoma. Si Bilbao, y también San Sebastián y Vitoria, aportan el relumbrón, las demás ferias soportan una parte considerable de la estructura lectora del País Vasco. Gracias a esas convocatorias, las localidades con un servicio justo o deficiente de librerías pueden asomarse a las novedades y a los fondos de las editoriales. De esta manera se garantiza que el acceso a la compra de libros esté garantizado en una comunidad con un alto índice de lectores.
En el caso de Bilbao, la semana ymedia que dura la feria se vive en un ambiente de celebración o de fiesta de los libros. Las casetas se sitúan en el Paseo del Arenal, un lugar de la parte histórica de la ciudad casi pegado al Ensanche, centro de la actividad económica y comercial. Este emplazamiento, con un flujo continuo de viandantes, favorece la visita,más aún los fines de semana, cuando el Casco Viejo se transforma en una zona de ocio comercial, etílico y gastronómico. A esto hay que sumar la atenciónmediática que suscita la feria, reflejada a diario en los periódicos, y desde la que se han realizado programas de radio en directo.
El Paseo del Arenal acoge, entre la última semana de mayo y la primera de junio, autores vascos y escritores de tirón popular
SEXO, ACCIDENTES Y PREMIOS
A lo largo de sus más de treinta ediciones, la feria ha tenido de todo. Por empezar con el milenio, en el año 2000 llegó el angloindio Vikram Seth con la nariz sangrante y casi partida. Según explicó, se había chocado con las puertas de cristal correderas del aeropuerto. Los responsables de la feria le llevaron a una clínica en cuanto le vieron aparecer. A pesar de todo, y con una gasa en el tabique, llegó a tiempo para presentar su novela Una música constante. Dos años después, la feria empezó con Luis Landero, ganador del Premio de la Crítica vasca por El guitarrista, y acto seguido se consagró al lema Erotismo y literatura. A este reclamo acudieron la francesa Catherine Millet, que acababa de publicar su frío y exhaustivo itinerario sexual, y la actriz Anastasia Mayo, practicante del hard core, que también tenía un libro –muy light en cuanto a calidad- en el mercado. El joven Matthew Pearl vino con El club Dante en 2004 y ha sido uno de los escritores que mejor recuerdo ha dejado, al menos entre los periodistas.
El nivel de cada edición depende de la cosecha de la temporada, ya que la feria se centra en las novedades, si bien los organizadores se aseguran siempre el notable alto, incluso en las circunstancias más adversas.



