Las Letras se van de fiesta

Madrid dedica del 25 demayo al 10 de junio su programa a la cultura africana y al periodista y escritor Ryszard Kapuscinski

MERCHE RODRÍGUEZ

Algún año de estos habría que cambiar la frase publicitaria y decir ¡Ya llegó la primavera a... El Retiro! porque el mes de mayo en Madrid, además de fiestas patronales y tardes de toros, está poblado de libros. Casetas y más casetas que albergan miles de ejemplares. Fines de semana que se convierten en un ir y venir de autores de renombre, mediáticos de los que salen en la tele, de culto, autores de best-seller y recién llegados que pugnan por ganarse el corazoncito de los lectores.

Grandes libreros y editores comparten espacio y tiempo con libreros de barrio y editores más humildes, aúnan fuerzas para llamar la atención del público y que de una vez por todas se convenza de que leer no es un esfuerzo inútil. Dicen que es la fiesta del libro y no les falta razón a los que así lo piensan porque en una celebración hay un homenajeado y en ésta lo es el libro. Pero además de firmas kilométricas y sorprendentes aglomeraciones en torno al libro, la organización de la Feria del Libro de Madrid que dirige Teodoro Sacristán intenta cada año superarse buscando alicientes para el lector y ofreciéndole la oportunidad de descubrir nuevas culturas. Éste año la africana es laprotagonista y acaparará algunas de las citasmás importantes. Casa Árabe, recientemente inaugurada enMadrid, ha trabajado estrechamente con la organización para plantear tres jornadas temáticas con los siguientes títulos: Desierto y literatura, África, voces ante la globalización y Magreb, tierra de migración, de paso y de inmigración. Ha aportado también su colaboración a la hora de contactar contodas las culturas africanas importantes del continente vecino y además estará presente en la feria con una caseta en la quemostrará al público toda la obra árabe traducida al español.

Igualmente los colegios madrileños participan con visitas a la feria en las que los estudiantes tendrán contacto directo con autores como Javier Reverte, Vicente Romero, Sebastián Álvaro... todos grandes conocedores del continente negro. Destacará también la muestra fotográfica en homenaje al fallecido Ryszard Kapuscinski, con el que se había contactado para que actuara como maestro de ceremonias en la inauguración.

DETRÁS DE LA CASETA

Una vez puesta en marcha, no hay mejor escaparate y los editores, todos, lo saben. No en vano se reciben más solicitudes que casetas hay y aquí los que tienen el papel más complicado son los independientes porque tienen que demostrar que su catálogo tiene la suficiente fuerza para estar presente. Debido al alto número de peticiones los organizadores se ven obligados a establecer un baremo que atiende a aspectos como el número de libros publicados en un año o el número de títulos vivos y muchos editores, ante el riesgo de quedarse fuera, optan incluso por compartir caseta.

Páginas de Espuma y Sins Entido acuden a la cita madrileña desde que irrumpieron en el mundo del libro, no sin esfuerzo, porque a decir de Juan Casamayor, director de la primera, “estamos siempre en el filo”, pero está convencidode que las editoriales pequeñas son capaces “de favorecer, con sus títulos, la riqueza de la literatura española”. Y así lo contempla también la comisión organizadora que siempre sehamostrado sensible a este tipo de demandas.

Para Jesús Moreno, director de Sins Entido, esta será su segunda feria. Arriesgado, se ha lanzado a revitalizar y darle, a la vez, un nuevo aire al mundo del cómic, optando por publicar novela gráfica.Moreno asegura que aunque“la mayoría de la gente busca el producto de masas y nosotros ofrecemos un libro más bien minoritario, es una buena manera de establecer contacto con el público”. Se siente extraño cuando contempla “ese río de gente pasando por delante de tu caseta... sin saber si tiene el más mínimo interés por tus libros”. Así se siente también Casamayor, que es de los que está todos los días detrás del mostrador porque “hay que trabajarmucho para poder rentabilizarla”.

También hay géneros que han tenido que luchar por hacerse un hueco como la ciencia ficción y la literatura fantástica. Lo constata Francisco García Lorenzana, director de Minotauro, cuando comenta que en los últimos años “ha tenido una presencia creciente” gracias enparte a “la vitalidad de los autores y de los aficionados madrileños. Nuestro lector es muy exigente y está muy bien informado, pero es una buena oportunidad para atraer lectores que no visitan con demasiada frecuencia esta sección en las librerías”.

Por su parte, los grandes grupos no sienten esta presión. Para ellos la venta en la feria no cambiamucho las cosas en las cuentas del año. Adolfo García Ortega, adjunto a la dirección de Planeta, asegura que “sin lugar a dudas es el acontecimiento que nos vincula con el lector. Los réditos no se valoran solamente por el número de ejemplares vendidos, para los autores es una publicidad nada desdeñable”. Los grupos grandes como Planeta pueden movilizar a más de 70 personas esos días, entre vendedores, editores, autores, comerciales... Una cita anual que a García Ortega le sabe incluso a poco, “si es útil y rentable -se pregunta- ¿por qué no celebrarla más veces?, porque el resto del año apenas hay nada que invite al lector a ir a las librerías”.

La feria es también de los distribuidores, que aprovechan para ofrecer a los visitantes un catálogo al que habitualmente no tienen acceso directo. Es lo que le ocurre a La Torre Literaria, dirigida por Idoia Latorre que aprovecha tambiénesos días para hacer contactos.

Mención especial merecen las editoriales de infantil y juvenil, entre las que SM destaca año tras año. No en vano tiene autores como Laura Gallego que atrae amás de 500 lectores en un día.

Los editores independientes tienen que demostrar que su catálogo tiene la suficiente fuerza para estar presente en la feria

LOS RITOS DE LA FERIA

Hablar con los escritores es ya un ritual. Y hasta allí se dirigen aplicados y conscientes de que por unas horas se expondrán dentro de una caseta flanqueados por sus obras y escoltados por editores y jefas de prensa. De viernes a domingo la feria entra en ebullición, las colas de lectores se desperdigan por el recinto, pacientes, libro en mano, esperan su turno. Marabuntas son las que siguen a Ibáñez, el padre de Mortadelo y Filemón, a las que hay que organizar y entre ellos los hay que quieren que el autor se dibuje con la niña destinataria del libro, que improvise una mini aventura que terminará en las manos de un fan empedernido o simplemente felicitarle por las buenas horas que les ha hecho pasar. Ibáñez no pierde ni la sonrisa ni la compostura y firma con la misma devoción a todos. Centenares eran también los libros que firmaba Miguel Delibes cada vez que acudía a la citamadrileña. El vallisoletano la recuerda concariño y aunque “era una satisfacción un poco agobiada, el contacto con la gente era muy cordial en 'un cambio' apresurado de palabras amistosas” dice el escritor que recuerda que “una vez un señor se empeñó en que dedicase un libro a su perra y a él. No le hice caso y se lo firmé a él. Volvió al cabo de un cuarto de hora quejándose de que de la perra no decía nada. Tuve que añadir el nombre de la perrita”.

Otro que es capaz de firmar hasta un crucigrama que rellene es Antonio Gala, sus colas de seguidores son legendarias hasta el punto de que la caseta que tenga la dudosa suerte de estar situada junto a la suya corre el riesgo de permanecer oculta durante horas por un gentío que solamente tiene ojos para el autor. Gala disfruta cada año porque dice notar “el amor, el cariño, el respeto, la dulzura...me dicen incluso que no me muera” y sobre esto cuenta una curiosa anécdota que le sucedió hace unos años cuando “siete hijos compraron siete libros míos para llevarlos a la tumba del padre que había muerto, todos querían llevarle uno porque había leído todos mis libros y eso les unió”.

Una de las sorpresas de los últimos años ha sido el catalán Andreu Buenafuente, su programa en una televisión nacional le ha descubierto para el resto deEspaña y, en buena medida, le ha ayudado a vender más de 200.000 ejemplares. Este año estará en Madrid y acude con muy buena disposición porque asegura que no se cansa de firmar “aunque esté quince horas, pero es que es muy bonito saber lo que piensa la gente y descubrir cómo es la audiencia que todos los días sigue mi programa”. Así es la feria.