LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

El juego de las parejas

La autora de muestra que la literatura catalana no se extinguió en 1953 como se señala en la conocida enciclopedia virtual

CARE SANTOS

Por curiosidad, antes de comenzar la escritura de estas líneas, entro en la virtual enciclopedia Wikipedia y tecleo el sintagma “literatura catalana”. Inmediatamente me “redirige” —tiene su cosa que la Wikipedia nos corrija con esta indulgencia, como la madre que nos perdona los desmanes—a otra página que lleva un título, sin duda, mucho más exacto: literatura “en catalán”. Ajá. “Eso es exactamente lo que tú estás buscando”, parece decirme. Y lo bueno es que tiene razón. Leo con interés la diferencia entre “catalán”  y  “en catalán”, las virtudes fundacionales de las Homilies d’Organyà, o qué papel desempeñaron en este cotarro idiomático Ramon Llull y Ausiàs March. Sobrevuelo la Renaixença (nunca me resultó simpática) y arribo al buen puerto del siglo XX, donde descubro una nómina de autores que cronológicamente comienza en Adrià Gual (nacido en 1872) y concluye en Miquel de Palol (1953). Y es precisamente aquí, al final de este párrafo, donde comienza esta refutación, encaminada a demostrar lo que la Wikipedia ignora: que la literatura catalanano se extinguió en1953. Más bien todo lo contrario. Si se me permite referirme al libresco panorama como si hablara de restaurantes, diré quehay de todo: desde elmenú grasiento y barato que nos complica la digestión sin aportarnos nada, hasta el más equilibrado, que sólo contenta a los exigentes. Como ocurre en general en el mundo del libro—y en el catalán muy en particular—, lo que se echa de menos no son autores ni títulos, sino brújulas que ayuden a cada lector a encontrar su norte.


Precisamente esto, humildemente, es lo queme permito intentar ahora y aquí. Lo haré a partir deunjuego: el de las parejas de escritores ciclistas. Se trata de imaginar a algunos autores enla guisa que tienenRamón Casas y Pere Romeu en la conocida pintura del primero, Tándem, que preside la entrada de Els Quatre gats, el café-punto de encuentro por excelencia del doradoModernismo catalán. ¿Hace?


EL EQUIPO FEMENINO

Vayan las chicas por delante, en mi voluntad de aplacar a los reclamadores de cuotas, que en todas partes abundan.En el asiento delantero situaría yo a Empar Moliner (1966), una autora que aliña su literatura y su periodismo con contemporaneidad y mala leche a partes iguales. Aunque últimamente se ha prodigado más en su faceta periodística —Quaderns Crema ha publicado tres recopilaciones de sus crónicas, aparecidas semanalmente enla edición catalana de El País; dos de ellas con traducción castellana en El Acantilado—, que sus ficciones dan mucho de sí lo ha demostrado en sus dos libros de relatos. Cito el único disponible, tanto en catalán como en castellano: Te quiero si he bebido (Quaderns Crema / El Acantilado, 2004). Para acompañarla en el tándem elijo otra narradora y periodista vigorosa, firma habitual del diario Avui: Eva Piquer (1969). Para leerla en castellano, hay que buscar enel catálogo de SM su estupenda novela infantil La chica del tiempo. Encatalán les recomiendo No sóc obsesiva, no sóc obsesiva, no sóc obsesiva. Dèries, plaers i addicccions d’una lectora desacomplexada, en Ara Llibres. Es tan divertido como por su título hace sospechar.


LOS SPRINTERS

El chiste es fácil: si comparamos el cuento con la distancia corta, éste es el tándem ideal para una contrarreloj. Con toda justicia, Jordi Puntí (1967) ocuparía uno de los dos asientos—aunque no tengo claro cuál—y Pere Guixà (1973), el otro. El primero tiene dos libros publicados hasta ahora, ambos de lectura obligada y felizmente traducidos: Piel de armadillo (Salamadra; en catalán Proa) y Animales tristes (Empúries / Salamandra). El segundo nos lleva también, significativamente, al catálogo de Quaderns Crema. En ese sello ha publicado en los últimos siete años nada menos que cinco libros de relatos— el último, Nopots no sentirho, el pasado otoño. Después de leerle, lo más curioso resulta comprobar que no haya sido aún traducido al castellano.


LOS ESCAPADOS

No tengo muy claro que los dos siguientes participantes encontraran el camino hasta la meta. Lo más probable es que se perdieran y aparecieran, no sé, pongamos, en África. Se trata de dos velocistas de difícil clasificación, poco amantes de las fronteras genéricas bien definidas: Toni Sala (1969), cuyas novelas están amedio camino entre la ficción y el relato autobiográfico (no hay que perderse Cercanías, publicada por El Aleph) y Albert Sánchez Piñol (1965), de quien reivindico uno de sus libros más peculiares y desconocidos: Payasos y monstruos, la historia (verídica) de ocho dictadores africanos capaces de casi cualquier excentricidad, felizmente recién publicada en castellano por Aguilar.


LOS RODADORES

Así se llama en ciclismo a quien aúna potencia y facilidad de movimientos. El tándem siguiente está destinado a grandes triunfos. Me da que en el asiento delantero se sentiría más cómodo el inagotable Eduard Márquez 1960), un narrador en plena forma, capaz de resistir largas distancias. Su obra ha sido bien traducida al castellano, aunque su última novela, La decissió de Brandes—una lúcida reflexión sobre el libre albedrío—sólo está, por ahora, disponible en catalán. Para buen pedaleador, Màrius Serra (1963), que completa el dueto. Muy conocido por los lectores gracias a sus colaboraciones en la prensa, obtuvo el año pasado el Ramón Llull de novela con Farsa, aparecida en castellano sólo hace unos meses (Patraña, Planeta). No es mal hito para empezar a leerle pero me permito, en mi calidad de romántica irreductible, recomendarles sus relatos, aparecidos en Punto de Lectura en 2002 y—oh, milagro—aún encontrables, bajo el título de La vida normal.


LOS AUDACES

Para el final, la combinación más explosiva: un narrador atrevido y original, con un solo libro de relatos publicado y una novela en la recámara; y un contador de historias nato, de los (poquísimos) que son capaces de convertir en oro cualquier cosa que tocan. Leer a David Ventura (1974) es tan complicado como recomendable. Su único libro, Estic treballant per arruinar la meva vida, fue publicado por un pequeño sello, Montflorit, y no ha sido reeditado ni ha conocido traducción. Sin embargo, su obra bien merece un editor solvente que le permita llegar al mayor número posible de lectores que, por otra parte,nunca serán millones.Todo lo contrario de lo que le ocurre a Francesc Miralles (1968), un autor prolífico y muy rodado, capaz de seducir a lectores de unamplio espectro. Por fortuna, su obra sí está disponible en castellano. No se pierdan Mátame eternamente, novela negra, de próxima aparición en la sevillana Algaida o El Quart Reich, rutilante novedad de este Sant Jordi, que conjuga en un cóctel explosivo aHimmler—el dirigente nazi—, con un misterio escondido por los monjes del Monasterio de Montserrat. Acaba de publicarla Edicions 62 en catalán pero sólo hay que esperar unos pocos meses para verla en castellano, en el catálogo de Martínez Roca.