AIRE FRESCO
En los últimos años los escritores catalanes han pasado de ser minoritarios a encontrar editores que han llevado sus libros a las listas de los más vendidos
ENRIQUE MURILLO
En la literatura catalana, española o francesa, la novela malvive porque está sometida a los dictados de una concepción “literaria” de la escritura
Mientras las administraciones públicas y los comentaristas políticos pierden el sueño organizando y desorganizando la participación de Catalunya como invitada a la próxima feria de Frankfurt, la cultura catalana escrita en catalán está viviendo una época razonablemente saludable que, por un lado, hace bastante innecesarios los desvelos y desgañites del cotarro institucional y, por otro, resulta francamente envidiable. Hace tiempo que vengo escribiendo en losmedios que todo el merecumbé de la feria serviría de bien poca cosa si no fuera porque hay algunos talentos individuales que insuflanaire fresco en el mundo de la narrativa escrita en lengua catalana.De esto último, del aire fresco de la literatura de verdad, la que no necesita apenas instituciones para darse a conocer en el mundo entero, me gustaría hablar hoy. Un aire fresco que, además, encuentra en ciertos editores pequeños e independientes el vehículo ideal para su salida a la librería, porque la sociedad catalana disfruta de una suerte especial: sus mejores escritores no son minoritarios, sino que han encontrado editores capaces de llevarlos a las listas de libros más vendidos.
Los últimos años han visto la consolidación de dos escritores muy originales que, pese a cultivar el género maldito, es decir el maldito género de la narración breve, no solamente consiguen lectores a miles en su propia tierra sino que, además, alcanzan una recepción bastante notable una vez traducidos a otros idiomas. Me refiero, por supuesto, a Quim Monzó y Sergi Pàmies. Si Quim Monzó disfruta, encima, de alguna memorable adaptación al cine de su obra, y no necesita que me extienda aquí para hablar de las bondades de su literatura, Sergi Pàmies, que había permanecido ligeramente rezagado tras la sombra poderosa deMonzó, ha logrado en fechas recientes escribir la obra tal vez más memorable de su carrera, que, además, leha proporcionado un éxito de ventas notabilísimo.
EL DESAFIO LITERARIO
La publicación de Simenges una llimona sense fer ganyotas (“Si comes un limón sin hacer muecas”) supone para él un gran salto adelante no sólo desde el punto de vista más importante, el literario, sino también en la recepción del libro por parte de los lectores. En el momento de escribir esta crónica, la nueva colección de relatos de Sergi Pàmies llevaba cerca de veinticinco semanas situada en el número uno de las listas más fiables de los libros más vendidos, y seguramente será uno de los que mejor sigan vendiéndose el día de Sant Jordi.
Pàmies sigue fiel a su editor inicial, Quaderns Crema (que es el sello en lengua catalana de Jaume Vallcorba, que en castellano dirige otro sello muy exitoso y exigente, El Acantilado), y sobre todo sigue fiel a símismo y a los parámetros del desafío literario que es el territorio de toda su carrera: el mal vivir de la contemporaneidad, entendida ésta como ese universo plagado de toda clase de comodidades que, ay, no hacen más cómoda nimás feliz nuestra vida. Con su fina capacidad para descubrir la paradoja, con su extraordinario don para la ironía, con su humor inagotable, lasbreves viñetas sobre la vida que sonsus relatos trabajan amodo de iluminaciones fotográficas, de fogonazos de luz reveladora que se desvanecen tan pronto como han mostrado, cruel y amablemente a la vez, algún aspecto patético denuestras vidas repletas de cajeros automáticos, teléfonos móviles, televisores digitales y demás.
En un territorio geográfica y literariamente muy lejano se mueve otro escritor de singularidad más que notable, pero con una imaginación poderosa cuyos dos primeros grandes libros de ficción han abierto camino a la literatura catalana hasta los rincones más remotos del mundo.Me refiero a Albert Sánchez Piñol, un escritor dotado tambiénde unsentido de la ironía también extraordinario, y cuya imaginación narrativa le lleva a mundos donde lo onírico ocupa el lugar predominante que en la obra de Pàmies es ocupado por la cotidianeidad. Desde la aparición de La pellfreda (La piel fría; La Campana en catalán; Edhasa en castellano) su nouvelle traducida a veinte omás idiomas, Sánchez Pîñol se ha convertido en el autor catalán vivo más universal y más leído en todo elmundo. Un solo ejemplo, de La pell freda se imprimeron más de cien mil ejemplares en la primera edición en lengua rusa. Su siguiente novela, Pandora al Congo (también publicada en catalán por La Campana; y en castellano por Suma), desarrolla y lleva hasta sus últimasconsecuencias ese universo onírico que tiene mucho que ver conla cultura pop, conlos géneros decimonónicos y los subgéneros del siglo XX, de los que Sánchez Piñol extrae materiales que le permiten construir una literatura muy personal, muy crítica, y arrolladoramente leíble.
EDITORIALES INDEPENDIENTES
Conviene subrayar que tanto Pàmies como Monzó, publicados por Quaderns Crema, como Sánchez Piñol, editado por La Campana, demuestran la vitalidad literaria y empresarial de la edición independiente en lengua catalana. Seguramente no podría haber dos personasmás distintas ni dos editoriales más lejanas que IsabelMartí y Jaume Vallcorba, que La Campana y Quaderns Crema. IsabelMartí sorprende año tras año con la colocación de libros en las listas de best sellers. Como su principal autor, Sánchez Piñol, demuestra una independencia extraordinaria y vive de espaldas no sólo a las subvenciones y al mundo oficial, sino también a las convenciones del “mundillo” literario. Ese es su privilegio. Como editora independiente, publica lo que su instinto le dicta, y no atiende a razones supuestamente literarias ni a prejuicios de reseñistas de diario ni literatos de salón. Y primero los lectores catalanes, ymás tarde los del mundo, le han dado la razón. Ella y su pequeña empresa familiar, demuestran que en elmundo de la edición las grandes organizacionesmuchas veces tienen más desventajas que ventajas. A base de tesón, de empeño y desvelos personales, de atenciónmáxima al detalle, un editor pequeño puede lograr resultados comparables (y rentabilidades superiores) a los que obtienen los grupos. Que esto se pueda publicar en una revista, que sólo es posible gracias a la generosidad de una fundación financiada por uno de esos grandes grupos, es algo que también hay que tener en cuenta, desde luego. Lo cortés no quita lo valiente.
Yendo a otro terreno. En la literatura en lengua catalana, como en la que se escribe en castellano, en francés, en italiano, en noruego, y en unas cuantas más, la novela malvive generalmente porque está sometida a los dictados de una concepción supuestamente “literaria” de la escritura. El lastre del “estilo” y su prestigio acostumbran a hundir el buque de la narración.Me gusta decir, con ánimo, no lo oculto, provocador, que lo malo de los novelistas españoles es que se ponen a escribir porque sueñan con llegar un día a ocupar un sillón en la Real Academia.
Lo que quiero subrayar es que la novela es ante todo narración, y da lomismo que se narre la historia del hombre que despertó siendo un insecto o del hombre que soñaba la biblioteca total: Kafka y Borges son dos grandiosos escritores pero les seguimos leyendo porque son, principalmente, dos grandiosos narradores. El lastre del estilo no les pesómás de la cuenta. Lo mismo les ocurre a los narradores en lengua catalana que he querido destacar hoy. Pàmies y Sánchez Piñol son grandes escritores. Pero principalmente son narradores grandísimos. Con gente así, la cultura escrita en lengua catalana ni siquiera necesita invitaciones de ninguna feria de ningún país. Viaja sola, y con billete de primera.
Pàmies, Monzó y Sánchez Piñol demuestran el dinamismo literario y empresarial de la edición independiente en lengua catalana



