VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA

“LAS LENGUAS SÓLO CRECEN POR LA CAPACIDAD DE EXPANSIÓN DE SUS HABLANTES”

ENTREVISTA DE MANUEL CALDERÓN. FOTOS DE RICARDO MARTÍN

Director de la Real Academia Española

La lengua española tiene una nueva gramática. Verá la luz en la ciudad colombiana de Medellín el próximo día 23 de marzo y será sancionada por la Asociación de Academias de la Lengua, en presencia de los Reyes de España y del presidente de Colombia Álvaro Uribe. El día 26, en Cartagena de Indias, se celebrará el Congreso Internacional de la Lengua, donde el nobel Gabriel García Márquez recibirá un homenaje y se presentará la edición conmemorativa de Cien Años de soledad. "La aprobación de la Gramática tiene mucha importancia porque la última se publicó en 1931", dice Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, que ultima esta edición y los preparativos del encuentro de Colombia.


¿Y por qué ha esperado tanto tiempo?

–Porque la de 1931 era la gramática del español de España, exclusivamente normativa, que no tenía fonética y fonología. En los años 70, la Academia publicó el esbozo para una Nueva Gramática, que trataba de incorporarla a las nuevas corrientes de la lingüística. Pasaron los años, los estudios habían cambiado mucho y, ya al final del mandato de Lázaro Carreter, se decidió afrontar una nueva gramática con dos características: que sea la del español total y que fuese descriptiva y normativa, incluso más descriptiva para mostrar una radiografíadel español en su unidad y variedad.


La aprobación de una  gramática no es sólo un acontecimiento científico, sino también de política lingüística.

–Lo que llamamos política lingüística panhispánica consiste en que los tres grandes códigos en que se sustenta y se expresa la unidad del idioma, que es el objetivo fundamental de la Academia, sea esa actitud de tener conciencia de que todas la academias somos coautoras de los tres grandes códigos: la Gramática, el Diccionario y la Ortografía.


No hay otra lengua en el mundo, con millones de hablantes, que desarrolle una política lingüística tan al detalle y sobre todo que tenga un acontecimiento tan central, incluso político, como el Congreso de la Lengua. ¿A qué se debe?

–Porque hemos cobrado conciencia de que la norma del español es policéntrica. Es decir, no es una norma que impone la Real Academia Española sobre la base del español de España. ¿Qué es la norma? Lo que es normal en la realización del habla de las personas normales y cultas. Por ejemplo, en el caso francés, Francia impone para todos los países francófonos el mismo modelo.


Sin embargo, en el ámbito hispano, la norma es policéntrica. Sin embargo, a diferencia de la francofonía, que considera literatura francesa tanto a la que pudo hacer, por ejemplo, Sengor en Senegal, que la de Mallarmé en París, no se considera literatura española la que se realiza en Colombia, México o Perú.

–Eso es verdad, pero también Octavio Paz decía en un ensayo que era absurdo hablar de literatua mexicana o colombiana. Lo que realmente interesa es que son literaturas en lengua española. Lo que estamos potenciando es que haya una lengua con una gran unidad y con variedades de norma, pero que no siempre es en relación de España con México, por ejemplo, sino de Andalucía, Canarias con Colombia... de manera que las isoglosas circulan por distinta línea. Todo esto  dicho sin la menor retórica porque encima de la mesa tenemos una nueva gramática.


Sin la aportación literaria hispanoamericana a partir de los años sesenta, quizá su presencia en esta normativa sería diferente.

–No exactamente. En Cien años de soledad, que puede parecer una novela tan intensamente americana, el número de

americanismos es bajísimo y el de variantes gramaticales que podrían ser colombianas son mínimas. Es más, he estudiado varios anticipos que él publicó en los años 66 y 67, en El Espectador de Bogotá, en la revista Mundo Nuevo que se publicaba en París, en Diálogos de México..., y las variantes son ligerísimas. Por lo tanto, no es un problema de literatura, sino de realización del habla que generalmente se da en los medios de comunicación y del uso hablado más coloquial y también culto.


¿La emigración hispanoamericana está provocando cambios en el español de España?

–Se está produciendo una nivelación, primero porque en la globalización circula todo. Juan Manuel López Blanch,  recientemente fallecido, hizo un estudio sobre el español de Madrid en relación con el español de México. El índice de semejanzas era altísimo, de más del noventa por ciento. Se está produciendo una neutralización, a través de la gente que viene, la que va, de los culebrones...


Se ha referido a evitar retóricas al hablar del español. Sin embargo, hay una nueva retórica que es la de insistir en el valor económico del español.

–Se ha puesto de moda. El primero que hizo un estudio de esto fue Ángel Martín Municio, que fue vicedirector de esta casa y que con la fundación SCH hizo un estudio econométrico del español. Se hablaba de que correspondía al 14 por ciento del producto interior bruto. A mí me pareció siempre muy relativo y así se lo decía a Martín Municio. Se incluían las editoriales, la prensa... y dentro de la prensa, el papel... y dentro de papel los bosques y luego el transporte... José Luis García Delgado, ex rector de la Universidad Menéndez Pelayo, tiene otros grupo de estudio patrocinado por la Fundación Telefónica y el Ministerio de Cultura organizó un encuentro en San Millán de la Cogolla... Es decir, será verdad, pero convendría esperar unos años para obtener resultados más concretos y tangibles.


También se ha extendido la idea de que para crecer las lenguas deben estar protegidas con políticas concretas.

–Las lenguas sólo crecen por la propia capacidad de expansión de los hablantes. ¿Por qué crece el español? Porque crece la demografía de Latinoamérica y son países migratorios, lo que provoca que allí donde van lleven consigo una lengua. Cuando le pregunté al presidente Cardoso en Brasil cómo iba la ley que convertiría al español en la segunda lengua de estudio me contestó que no era un problema de leyes, sino que Brasil no tiene más que dos salidas, el español o el mar. Lo útil es salir al encuentro de esa necesidad con centros de enseñanza.


García Márquez lanzó en el Congreso de Zacatecas su polémica propuesta de reformar la ortografía, ahora se le rendirá un homenaje en Cartagena de Indias. Por cierto, el lenguaje sms ha acabado cumpliendo la idea del nobel colombiano.

–Son dos cosas completamente distintias. No se puede imaginar lo puntilloso que es García Márquez en la revisión de pruebas, lo hemos visto en la edición conmemorativa de Cien años de soledad. Él solía decir que no tocaba nada de sus textos, pero cuando aparecieron las galeradas y se cotejaron las ediciones anticipadas de Cien años de soledad, meses antes de la publicación, estaban llenas de variantes. Es cierto que García Márquez tenía dificultades con la ortografía, pero eso se lo dejaba a una mecanógrafa, Esperanza, que era de todo el grupo de México, de Carlos Fuentes y de otros, pero luego lo revisaba él línea a línea. Lo que él propuso era volver a la línea de la ortografía fonética que habían propugnado Andrés Bello y Sarmiento en el sigo XIX. En Francia hace unos años hubo el intento de reformar la ortografía y casi hay una crisis de estado, en Alemania lo intentaron y reconocieron que ni las editoriales ni los periódicos habían querido sumarse.


“Lo que estamos potenciando es que haya una lengua con una gran unidad y con variedades de norma”