ENSAYO Y POESÍA
MANUEL RICO, JAVIER LOSTALÉ, VICENTE LUIS MORA
LECTURAS POESÍA
ESPACIO PARA EL CONOCIMIENTO Y LA EMOCIÓN
MANUEL RICO
CON ZONA DESCONOCIDA UCEDA ASUME UN DESAFÍO ESENCIAL: INDAGAR EN LOS ESPACIOS MISTERIOSOS DE LA EXISTENCIA
Con un ajustado ensayo de Miguel García- Posada como cierre, Zona desconocida se compone de veintiocho poemas que han sido escritos, según nos informa el propio García- Posada, entre 1995 y 2006. Es decir, a lo largo de la última década. Ocho fueron publicados, como inéditos en libro, en En el viento, hacia el mar (1959-2002) y tres son nuevas versiones de poemas procedentes de libros anteriores.
Con Zona desconocida, Uceda asume, desde el propio título, un desafío esencial: indagar en los espacios misteriosos de la existencia. Pero no a través de la meditación en abstracto, sino de la búsqueda de los vínculos que establece con la realidad: con la que evoluciona al calor de los actos cotidianos y con la que forma parte de los hechos colectivos, de la Historia. Es decir, metafísica condicionada por la emoción que procede de la vida. En sus páginas se agitan la realidad y los sueños, lo vivido y recordado y el presente, las pesadillas y las lecturas, la vida (cuyo esplendor está en la infancia y en la juventud) y la muerte, que tiene nombres propios (José Hierro, Alfonso Jiménez) o se encarna en el anonimato de los caídos de todas las guerras.
El libro se estructura en tres apartados: En las preguntas, De los senderos y De la blancura. En el primero, la poeta establece la duda al contemplar acontecimientos recordados borrosamente con la intención de reconstruirlos (o imaginarlos) en el territorio del poema. Esa parte del libro descansa, ante todo, en la memoria. Una memoria que es vecina de la muerte y en la que los paisajes vividos, desde el hogar de la infancia de ¿Dónde la casa? hasta la ciudad que paseó con el amigo de otro tiempo de La dama extraña II, aparecen siempre sombreados por la noticia de la muerte, de la desaparición inevitable. Desde esa perspectiva, el poema salva y restituye y convierte lo desconocido en espacio de conocimiento en el que lo racional y lo irracional conviven. El tono interrogativo con que Uceda intensifica determinados versos ilustra acerca de la inseguridad del sujeto poético: “¿Qué frío establecía la distancia / entre palabra y corazón?”; “¿qué palabras se rompen en cristales?”.
La segunda parte, De los senderos, viene a prolongar el pulso rememorativo del apartado anterior. Con una diferencia: refuerza los elementos que proceden de la intimidad. La memoria ya no parte de las presencias ajenas, de los muertos cercanos y amigos, sino de la propia experiencia de la edad, del paso de los años, todo ello asumido por el sujeto en primera persona, como protagonista. El sendero, como en los versos de Machado que abren el capítulo, “se enturbia y desaparece”. Fue luz, claridad por un instante, pero acabó, como la vida, perdiendo entidad, difuminándose: “Y la que fui salía de aquel tiempo / donde quien fuiste ya no estaba”.
El horror que produce la guerra se refleja, paradójicamente, en el símbolo que la niega. La blancura, que es paz, que es tregua o pacto, que es convivencia, abre, dándole título, el capítulo final (De la blancura) y es, a la vez, alegato contra el crimen, compasión con los vencidos, y un sutil y afilado recorrido por la historia, dando un énfasis especial a los efectos desoladores de dos guerras: la de Irak, en un estremecedor poema escrito desde el punto de vista de soldados y víctimas ; nuestra Guerra Civil (en Regresa el pálido caballo), desde la conciencia de una memoria enterrada: “Los otros, cenizas nunca redimidas, / divertirán a fugaces viajeros”.
El lenguaje de Julia Uceda es preciso, lleno de iluminaciones pero no hermético. Su complejidad, sustentada en un ritmo de dicción endecasilábica, brillante y casi conversacional a la vez, refuerza la singularidad de su opción poética (en la raíz están Machado, Bécquer, Hidalgo, Rexroth). No de otra forma podría abordar con acierto una poesía que se mueve en la siempre difícil frontera donde lo real y lo no real, lo imaginado y lo evocado, lo vivido y lo soñado, conviven y se interrelacionan. Un libro intenso, conmovedor, hondo.
Zona desconocida
Julia Uceda
Vandalia/Fundación José Manuel Lara. 104 páginas. 11,90 euros
EL PULSO ÍNTIMO DE LA ESCRITURA
JAVIER LOSTALÉ
EL PASO DEL TIEMPO, MODULADOR DE LA OBRA DE CEREIJO, SE DEJA SENTIR EN ESTE POEMARIO, DONDE SU PODER DESTRUCTOR ENCUENTRA RESISTENCIA
La poesía de José Cereijo, nacido en Redondela ( Pontevedra) en 1957,ha ido creciendo a lo largo de los años como un adagio,como un movimiento lento del espíritu transmitido al lector a través del pulso íntimo que, transparente,empaña sus versos. Música para sueños, su cuarto libro de poemas tras Límites (Melibea), Las trampas del tiempo (Hiperión) y La amistad silenciosa de la luna (Pre-Textos),une dos elementos centrales en su obra: la música interior que potencia la emoción,y los sueños con su poder de revelación de la vida, acaso de la única vida cuando la realidad muestra su rostro de carencia o pérdida: “Feliz aquel que siente la vida como un sueño./ Feliz,si no envidiara a los que son reales,/a los que duermen juntos,/ a los que saben, a los que se arriesgan”,dice en su poema BEATUS ILLE. Sueños también presentes en su libro de relatos Apariencias (Renacimiento), título alusivo a ese aspecto engañoso con que se nos manifiesta tantas veces la vida. Pero aparte del valor dado por José Cereijo a esta otra realidad no visible, Música para sueños es una honda reflexión sobre la existencia, en la que el pensamiento, nunca abstracto, sino encarnado, emociona al lector, toca sus zonas más íntimas. El paso del tiempo, modulador del conjunto de la obra de Cereijo,se deja sentir asimismo en este poemario, donde su poder destructor encuentra una doble resistencia: la de la memoria capaz de salvar lo que algún día existió, y,paradójicamente,la muerte, al hacerse sustancia de la propia vida,hasta el punto de compararse al amor de la madre, fuente de vida:”Y quizá entiendas/que nada en ti es más hondo;/ que esa voz testimonio de tu certeza última,/ no ha de callar jamás sino contigo./ Que, si en verdad hay dioses,el amor de la muerte/-tan puro y misterioso,tan exacto-,/apenas puede diferir del suyo”. La muerte, por tanto, trabada a la vida,y el silencio “al que pertenece todo lo que importa”, que tanto se corresponde con el misterio,el secreto y la gratitud por lo que se nos da sin merecimiento:
”En esta luz de marzo,/ en esta luz estremecida y pura/que un dios benevolente trajo hoy a tu ventana/ y que hace avergonzarse a tu silencio;/además de su inmensa,callada compañía,/ hay una lección honda que debes aprender:/ no pueden tus palabras retenerla;/ no pueden mejorarla./ Acata esa belleza,tan superior a ti,y déjala perderse./ Y que el silencio sea tu forma de homenaje”.
Por último hay tres palabras que forman también el núcleo de Música para sueños: amor, ausencia y renuncia. Las tres mantienen una unidad, porque la amada se hace presente a través de la separación, e incluso de la invitación al olvido,lo que presta una mayor intensidad al sentimiento amoroso, que brilla así más necesario y puro: “Miras el lugar en el que vivo. Nunca/ has estado tú aquí,/ pero yo lo he mirado mil veces con tus ojos./ Y todas estas cosas que ignoras,te conocen”. De ahí esa melancolía y esa nostalgia de futuro, germinante por tanto, que rezuman los versos de este libro.
Luis Cernuda, Francisco Brines, Claudio Rodríguez y los clásicos respiran en la nueva obra de José Cereijo Música para sueños, con la que se afirma como una de las principales voces de la poesía española contemporánea. Una voz que resonará honda en multitud de corazones,como diría Vicente Aleixandre.
Música para sueños
José Cereijo
Pre-Textos. Poesía. 72 páginas. 11 euros
LECTURAS ENSAYO
DIECIOCHO VISIONES (A OSCURAS)
VICENTE LUIS MORA
La colección Filosofías que Pre-Textos coedita con el Departamento de Metafísica de la Universidad de Valencia nos está dejando un interesante legado de pensamiento español joven. En este caso se recopilan 17 ensayos de otros tantos filósofos españoles, prologados por una interesante reflexión inédita del sociólogo Zygmunt Bauman sobre el mercado y la industria cultural.
Aunque la noticia debería ser positiva (hay filosofía en España, y por tanto jóvenes para los cuales sigue siendo una valiosa rama del saber), el tono medio de los ensayos incluidos no anima al optimismo. Para empezar, en el prólogo de los tres editores se lee esta confesión: "al análisis de la cultura como refugio en tiempos de oscuridad se encaminan, pues, todas estas variaciones sobre el tema de nuestro tiempo" (p. 9), que dista mucho de ser entusiasta, aunque no somos pocos quienes pensamos que detrás de tanto relámpago publicitario y tanto destello virtual estamos atravesando una sombría segunda Edad Media o estamos a las puertas de ella.
Avanzando en la lectura, nos encontramos con que, salvo raras excepciones (un acercamiento a Rawls, otro a Rorty y poco más), la mayoría de los filósofos incluidos han abandonado la posibilidad de razonar sobre su tiempo y se han dedicado a examinar la historia de la Filosofía, con cumplida sapiencia, eso sí. Entre las preferencias de este grupo de profesores destaca Hanna Arendt, a cuyo pensamiento se dedican dos trabajos, y la filosofía moral, relacionada con los problemas de Estado, nación y terrorismo. La duda que nos surge es que quizá debieran utilizarse cuerpos discursivos más recientes para afrontar, desde una perspectiva filosófica, problemas de tanta candencia y actualidad.
Algún día habrá que preguntar a nuestros pensadores si no piensan sobre el presente (hay un interesante trabajo sobre el pasado de López Merino) por falta de interés, o porque la filosofía contemporánea española no encuentra canales epistemológicos que aborden los temas que hoy nos interesan, salvo las consabidas excepciones (Trías, Molinuevo, Echeverría, el en estas páginas reseñado Gómez Pin). ¿No deberían reflexionar más nuestros actuales filósofos morales sobre problemas de gravísima oscuridad ética, como la biotecnología, la clonación o las prácticas científicas que facilitan el cambio climático? ¿Es un problema de falta de interés, o de falta de kooine hermenéutica establecida al efecto? Sí, es cierto que estamos en tiempos oscuros, donde el saber está desplazado y hay más resistencia a la teoría que nunca, pero, precisamente por eso: ¿no es nuestro tiempo actual la materia sobre la que más luz necesitamos? Mientras llegan las nuevas luminarias, contentémonos con excelentes conjuntos de ensayos de pensadores actuales, como éste, también -es inevitable- con las irregularidades y altibajos de todos los libros colectivos.
Surcar la cultura
Andrés Alonso Martos, Vicente Raga Rosaleny y Juan D. Mateu Alonso (editores)
Pre-Textos. 193 páginas. 15,00 euros



